La incoherencia de Carolina Punset

Me parece totalmente incoherente que Carolina Punset deje la Ejecutiva de Ciudadanos y siga como eurodiputada, pues ha dejado muy claro que no está de acuerdo con muchas decisiones del partido de Albert Rivera.

Si tan en desacuerdo está, lo coherente debería dejar también su escaño como eurodiputada. Sin embargo, parece que ya cumple con la “coherencia” dimitiendo de la Ejecutiva, y ha dejado bien claro que lo de llamar “trozo de tela” a la Senyera valenciana y las posteriores reprobaciones de sus compañeros de partido en la Comunidad Valenciana sólo ha sido la gota que colma el vaso.

Carolina, hija del exministro Eduardo Punset, se siente defraudada por Ciudadanos, querría que fuera un partido que luchara contra el sectarismo de izquierdas y de derechas, y que también combatiera el regionalismo no independentista.

Los vaivenes de Ciudadanos son reales, pero la eurodiputada debería preguntar por su propia coherencia personal, aunque no esté de moda precisamente la coherencia política.

Proteger la maternidad

Cuatro entidades valencianas que defienden la maternidad y la vida han convocado una concentración este sábado, 22 de octubre, en Valencia, en el popular y emblemático Parterre, jardín presidido por una estatua de Jaime I. Piden que se paralice la derogación de la Ley de Protección a la Maternidad, decisión adoptada por el tripartito valenciano en las Cortes el pasado 13 de julio, con la abstención de Ciudadanos y el voto en contra del PP.

La mencionada ley fue aprobada por el PP en 2009, y buscaba ayudar a las mujeres en riesgo de exclusión social a ser madres. Fue fruto de una iniciativa legislativa popular que contó con 80.000 firmas. Compromís se opuso decididamente a esta ley, y planteó un recurso de inconstitucionalidad al Tribunal Constitucional, que dictaminó que era plenamente constitucional. Como no logró su objetivo por la vía judicial, Compromís abanderó en las Cortes la idea de derogar esa ley, y como gobierna con el PSPV y Podemos lo logró el pasado julio. Poco les importa que 80.000 valencianos la pidieran, muy poco que el Tribunal Constitucional declarase la norma plenamente constitucional. Pueden más la animadversión y el sectarismo, y cuando Mónica Oltra enfila algo ahora que gobierna sus socios no le contradicen.

Los complejos nacionalistas

Como dice el profesor Ramón Tamames en su último y recomendado libro titulado ¿A dónde vas Cataluña?, cuando en el año 476 cayeron definitivamente Roma y su moneda, la acuñada por uno de los principales monarcas hispano godos, la “Euricus Hispania Rex” (“Euricus rey de España”), fue la imperante en la nueva Hispania visigothorum. La conciencia nacional de España estaba firmemente asentada en el pueblo visigodo, mucho antes de que naciesen históricamente Castilla, León, o el reino de Aragón y Cataluña. A partir del año 711, con la invasión musulmana, la lucha de la cristiandad tenderá hasta el año 1492 a la reconquista de la España perdida. El mismo rey Jaime I en sus memorias nos justifica la conquista de Alicante, por ejemplo, con el fin de salvar a España (sic).

Esta es la verdadera historia natalicia de España. A partir de la invasión y como respuesta reivindicativa surgirán los distintos reinos cristianos. Reinos que tendrán todos ellos la conciencia de pertenecer a la misma entidad histórica, por encima de las disputas familiares y de las distintas concepciones patrimoniales de sus reinos. Entre estos reinos, Cataluña, dentro de la Corona de Aragón, mantendrá su calidad cultural y allí nacería una hermosa lengua. Una lengua, como el gallego, o el vascuence que pertenece al patrimonio cultural de todos los españoles.

El fill del foll i atres relats breus

fill del follAutor: Antoni Ruiz Negre
Extensió: 180 pàgines
Editorial: Mosseguello
Llengua: Valencià
ISBN: 978-84-940548-9-1

El present recull de relats no pretén alcançar destacades cotes lliteràries. La finalitat del llibre no és atra que la d’entretindre al llector, en un temps en que l’evasió en les vivències quotidianes resulta més necessària. Per a tal finalitat, la narració breu pareix ser lo més indicat, puix que no obliga a mantindre atenció permanent a una  trama plantejada, a fi de no perdre’s en els llaberints que la mateixa història presenta.

Els vintiquatre relats oferits comprenen distints i dispars conflictes, els quals passen per l’intriga, l’aventura, la realitat, la fantasia, lo impossible, i encara lo succeït a lo llarc de la vida de qui ho escriu. Delliberadament, no es guarda cap de orde ni en la cronologia dels fets ni en el tipo de temes tractats, i sent alguns fets d’una autenticitat total junt ad uns atres de la més delirant fantasia, deixe a l’arbitri del personal dilucidar quins són uns i uns atres.

Si en la llectura d’este llibre he conseguit interessar al llector, o per lo manco distraure’l, hauré conseguit el meu propòsit.

Apunts històrics del teatre valencià (III)

En l’anterior apunt nos referírem a dos grans escritors valencians, que compartiren la tasca de portar l’art dramàtic a les més altes cotes, colzejant-se en el immortals de la escena espanyola. Per sort per a nostre teatre no són noms aïllats en la història, puix que disponem d’un respectable llistat, del qual procurarem donar complit conte en apunts pròxims.

Parlem hui dels intérprets. Cal dir, que des del seu començament fins a les darreries del segle XIX, la professió d’actor passà per periodos de verdadera indigència, escàs reconeiximent civil, i inclús marcat menyspreu per part d’algunes capes socials. Per fortuna ni sempre fon aixina ni tots foren tractats tan mal, pero dos fets importants que referirem hui deixen constància, de que la vida de la faràndula es considerava d’ínfima categoria en un país com el nostre, a on els conceptes d’honor, purea de sanc, o possible fortuna, crearen verdaderes fronteres en el tracte entre humans.

A qualsevol llector sonarà familiar la célebre definició de “còmics de la llegua”, encara que no tots arriben a entendre el significat que realment tingué tal descripció, i que vist hui des d’una perspectiva anecdòtica sol causar-nos certa gaubança.

El pensamiento débil

Uno de los signos más representativos de la “postmodernidad”, de la que tanto se habla en distintos medios, es el de la decadencia de principios, valores e ideales en nuestro tiempo, y a la que un filósofo contemporáneo, G. Vattimo, definió acertadamente como el pensamiento débil. En contraposición al pensamiento fuerte, que tiene convicciones firmes y sólidas, que defiende la validez permanente de ciertos principios y que se proyecta en ideales éticos o sociales, el pensamiento débil renuncia a toda certeza que no sea la de lo tangible, es enemigo de metafísicas, y profesa un tranquilo escepticismo que a nadie obliga y a nada compromete. Es esta debilidad del pensamiento, precisamente, la que nos hace entender desde su misma raíz muchas manifestaciones desconcertantes de nuestro tiempo. Hoy la gente piensa muy poco y piensa mal —pero ¿quiere, realmente, pensar?— y cambia de ideas con la misma facilidad y prontitud con que cambia de vestido según la moda. Lo malo es que la decadencia no se la reconozca como tal decadencia, y que se quiera justificar este frívolo escepticismo como un progreso hacia la postmodernidad.

Podemos amenaza al PSPV

Podemos amenaza al PSOE en muchos frentes, tiene una línea muy clara de desgastar a los socialistas. Sin embargo, no me refiero a la “amenaza” de ir acercándose o superar en votos y diputados a los socialistas, sino a la amenaza de las consecuencias que puede tener una abstención del PSOE que permita gobernar a Rajoy. Por mucho que Javier Fernández, presidente de la gestora socialista, esté preparando con mucho tacto la abstención, subrayando que no es lo mismo apoyar que abstenerse, en Podemos no han tardado en tomar posiciones ante esa hipotética abstención.

Los pactos PSOE-Podemos en diversas comunidades autónomas penden de un hilo, y así lo han hecho saber diferentes líderes. Uno de ellos, Pablo Echenique, no es un líder autonómico solamente, en este caso secretario general en Aragón, sino que también es secretario de organización estatal, por lo que su advertencia tiene más peso. Habla el líder aragonés, y habla el líder nacional.

También en la Comunidad Valenciana ha reaccionado Podemos, en boca de su secretario general, Antonio Montiel, metiendo más presión al PSOE ante una hipotética abstención del PSOE. Se podrían replantear el Acuerdo del Botánico, ha advertido.

La hemorragia del PSOE

Siempre produce algo de rubor citarse a sí mismo, también porque la memoria es muy selectiva, y todos tendemos a recordar lo que nos salió bien, o en el caso de los periodistas a evocar comentarios, opiniones o previsiones que “acertamos”.

Haciendo una excepción, en estas páginas publiqué el pasado 27 de julio “Lo menos malo para el PSOE”, en que expresaba mi opinión de que a los socialistas les interesaba abstenerse y permitir un gobierno de Rajoy, en vez de arriesgarse a unas terceras elecciones, y en vez de pactar con Podemos y los partidos independentistas.

En ese artículo exponía la diferencia entre “apoyar” al PP y “abstenerse”, también por los intereses del país. Ahora, en estos días, Javier Fernández, el sensato y hábil presidente de la gestora socialista, está llevando a cabo una labor de pedagogía política para que asimilen sus militantes y votantes la diferencia entre “apoyar” y “abstenerse” para que el PP gobierne. Por el bien del PSOE –que perdería muchos votos y escaños en unas terceras elecciones– y por el bien de España. Está intentando detener la hemorragia del PSOE.

En 15 días habrá gobierno de Rajoy. El PSOE no tiene elección, porque de lo contrario hubiera sido un sinsentido defenestrar a Pedro Sánchez, con su “no es no”, que simultáneamente escondía sus negociaciones para gobernar con Podemos y los partidos independentistas: lo tenía ya ultimado, y precisamente por eso los barones socialistas se rebelaron.

Apunts històrics del teatre valencià (II)

Com lo promés és deute, hui reprenem nostres apunts, parlant de la vida i milacres de dos extraordinaris dramaturcs valencians.

Qualsevol en Valéncia sap, que Gaspar Aguilar és una llarga avinguda la qual enllaça la plaça de Jesús en el Cementeri Municipal, aixina com que el carrer Guillem de Castro comença en la plaça de Sant Agustí, i acaba en el passeig de la Pechina junt al riu, en haver passat per les històriques torres de la Porta de Quart. Alguns saben, també, que Gaspar Aguilar i Guillem de Castro foren escritors valencians; més be pocs, que escrigueren notables obres de teatre; i difícilment trobarem un grapat de ciutadans actuals que coneguen alguna de les obres que ells compongueren.

És llamentable tindre que arribar ad esta conclusió, pero açò demostra l’escassa formació proporcionada al poble per aquells que degueren haver-lo instruït, lo qual l’impedix conéixer l’existència de personages que treballaren per la seua terra, oferint lo millor de sí mateixos, favorint en gran esforç la cultura, sacrificant en molts casos el seu pervindre, i acabant l’existència en total pobrea.

I crec que nos deuríem preguntar; ¿Per qué açò?… ¿Aixina sol tractar Valéncia als seus artistes?… Puix per desgràcia, el cas dels personages als quals faig referència hui no és únic sino, malauradament, prou repetit a lo llarc de nostra història.

Un PSOE “podemizado”

La realidad del PSOE inquieta al propio PSOE y a toda la sociedad española. Su naufragio es de tal envergadura que tiene ante sí la nada desdeñable tarea de redescubrir y volver a escribir su propia identidad. Si su fundador, Pablo Iglesias, que en 1879 lo alumbró, levantara la cabeza, su asombro sería máximo.

En 1979, en un congreso extraordinario, el PSOE renunció al marxismo. Fue una fecha clave para el partido, se optó por un centro izquierda moderado, cuando ya el marxismo a nivel mundial era rechazado, ocultado, incluso con vergüenza por las consecuencias que había tenido en diversos países, y que no es preciso recordar.

El PSOE se desangra, en parte por la irresponsabilidad de Pedro Sánchez, que antepuso su ambición personal a los intereses de su partido y de España. Sin embargo, no hay que ser simplista, y achacar la deriva socialista únicamente al exsecretario general.

Javier Fernández, el presidente de la gestora socialista, está haciendo equilibrios para que su partido se encuentre con sus coordenadas básicas y no acabe dinamitado por la “guerra de cuchillos” que ha habido y hay.

Fernández ha afirmado que el PSOE “se ha podemizado”. Sería interesante preguntarle cómo y cuándo, en su opinión, también por el talante sereno que muestra, que le puede acercar a una cierta objetividad de análisis.