Fin de ETA, pero ¿Quién ha vencido?

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Ayer, 4 de Mayo, ETA escenificaba su final en una conferencia en la localidad francesa de Cambo-les Bains, recibiendo la infame aprobación y beneplácito de partidos (PNV, EH Bildu y Podemos), sindicatos y organizaciones sociales vascas y también de los mal llamados observadores internacionales de paz, auténticos figurantes profesionales exagerando la solemnidad del momento y otras personalidades políticas internacionales que intencionadamente o por ignorancia han prestado atención a este evento. 

Este enésimo acto en el que ETA reclama la atención de los medios, no es más que parte de la estrategia de la izquierda abertzale para lograr sus fines, anunciando, sin arrepentirse de sus crímenes, sin mostrar el más mínimo gesto de apoyo a la Justicia en el esclarecimiento de los más de 300 atentados sin resolver y sin pedir perdón a las víctimas,  una cierta continuidad de acción para lograr la independencia. ETA como organización armada fue vencida policialmente, pero cuando estaba a punto de desaparecer, nuestros políticos le dieron una salida digna, permitiendo su acción política. Y hoy gobernando ayuntamientos y representada en el resto de instituciones políticas se disuelve, a sabiendas de que parte de sus objetivos están logrados y el camino hacia la victoria final iniciado, aspirando, según palabras de sus dirigentes, a lograr una «constitución del Estado Vasco», siguiendo un <<Process>> a la vasca para conseguir la independencia.

Al mismo tiempo que los Etarras llevaban a cabo este acto de propaganda con las coordenadas y la terminología empleadas habitualmente por la izquierda abertzale, tres familias visitaban los cementerios, ya que en esta misma fecha, pero de 1983, cuatro terroristas de la banda asesinaron a tiros en un garaje de Bilbao al teniente de la policía nacional Julio Segarra, al cabo del mismo cuerpo Pedro Barquero y a la esposa de este último, María Dolores Ledo, embarazada de tres meses. Pero no fueron los únicos que perdieron la vida en esa supuesta guerra, en donde ETA ponía las armas y la sociedad española los muertos. Es el momento de acordarnos de esos cerca de mil asesinados, más de 2500 heridos, de todas aquellas personas afectadas psicológicamente por el dolor de haber perdido un padre, una madre, un hijo, un hermano, un amigo o un compañero. A eso añadamos más de 10.000 empresarios extorsionados para conseguir financiación y más de 100.000 exiliados huyendo de un infierno social e ideológico, en donde los disidentes sufrían la marginación, el aislamiento y el miedo a ser asesinados, y en donde la sociedad vasca, unos por radicalización y otros por cobardía, jamás arroparon a los familiares de las víctimas, proporcionándoles más dolor.

Hoy, ETA ha dejado de matar, pero la sociedad sigue enferma de radicalismo ideológico, los colectivos antaño víctimas de ETA tienen que esconder su condición si quieren sentirse mínimamente integrados y no solo no hay una sola placa o calle dedicada al recuerdo a los asesinados, sino que se les humilla dedicándolas a sus asesinos y homenajeándoles cuando salen de la cárcel.

Nuestros principales partidos políticos nos venden que ETA está vencida, pero lo cierto es que su entorno nos están venciendo al menos en el relato, y este es imprescindible para lograr las mayorías sociales y los apoyos internacionales necesarios que presionen al estado español para claudicar y concederles su ansiada independencia.

Algunos me dirán que eso es la democracia, pero yo sin ningún complejo, les recordaría que el partido nazi llegó al poder en unas elecciones democráticas. Estoy plenamente convencido de que la democracia es el mejor sistema para decidir los representantes que van a dirigir los designios de una sociedad, pero dentro del juego democrático tiene cabida el engaño y la manipulación y los votantes no somos expertos en nada, por lo que podemos ser perfectamente vulnerables a esos engaños. Es por ello que pocas sociedades tienen una democracia tan amplia como la nuestra y en el convencimiento de que lo importante es el país y no el sistema elegido para su organización política, se  protegen de ideologías tóxicas, peligrosas o totalitarias que puedan destruir la propia democracia o dividir al país. Así es como en países de nuestro entorno, con una historia más reciente, que poseen territorios nacidos de anexiones territoriales ocurridos durante las dos guerras mundiales u otros conflictos recientes, es decir, con más justificación histórica que Cataluña o Vascongadas para ser independientes, no se permite la participación de partidos secesionistas, evitando de este modo que las ideas tóxicas se difundan o crezcan.

España es el país más viejo del continente, con una vasta y brillante historia. Es por ello que la independencia de las vascongadas tiene una difícil justificación histórica, ya que pertenece a España desde su nacimiento y ni siquiera en la reconquista, los actuales territorios del país vasco pertenecieron al mismo reino cristiano, repartiéndose entre el reino de Castilla y Navarra. Como históricamente no pueden basar su unidad, la han basado en la lengua, que se conservó gracias a que fue el único reducto que no fue romanizado, pero aún así, gran parte del actual territorio vasco no está condicionado por esta característica. Además la historia de España está repleta de héroes y grandes hombres vascos que engrandecieron el nombre de España. Podemos nombrar entre otros muchos a Juan Sebastián Elcano que fue el primer hombre en dar la vuelta al mundo, a Andrés de Urdaneta, que introdujo la civilización cristiana y española en filipinas, a Miguel López de Legazpi que Conquistó las islas filipinas, a  Juan de Urbina que evitó que los franceses conquistasen la ciudad de Nápoles, a Juan de Urbieta que al lado del gran Capitán hizo prisionero al rey francés, Francisco I en la batalla de Pavía, a San Ignacio de Loyola que fundó la Compañía de Jesús, a  Antonio de Oquendo gran almirante de la armada española que ganó importantísimas batallas navales, a Pascual de Andagoya fundador de la Ciudad de Panamá, a Juan de Garay fundador de la ciudad de Santa Fe y Buenos Aires, a Bruno Mauricio de Zabala fundador de Montevideo, al gran Blas de Lezo que entre otras hazañas, en Cartagena de Indias evitó que los ingleses conquistasen el imperio español en América a Cosme Damián Churruca héroe de la batalla de Trafalgar… Y tantos otros héroes que hoy se avergonzarían del pueblo vasco, de sus terroristas y de las gentes que le niegan el debido respeto y reconocimiento a quienes directa o indirectamente fueron asesinados.