FRANCO, en campaña electoral

1

Ayer saltó la noticia de que El Tribunal Supremo avala la exhumación de Franco y que sus restos no van a ser enterrados en una sepultura propiedad de los Franco en la cripta de la Almudena, como pretendía la familia, sino donde propuso el gobierno, en el cementerio de Mingorrubio en El Pardo. El alto tribunal, en poco más de una hora ha alcanzado la total unanimidad y desestiman el recurso de la familia que se acogía al derecho fundamental de una familia a enterrar a su pariente donde deseara.

Permítanme que dude de las casualidades en política y permítanme por tanto que dude también de nuestro Tribunal Supremo y de la independencia judicial; el fallo del Supremo coincide con la disolución de las Cortes y el decreto de convocatoria de elecciones, metiendo a Franco nuevamente en campaña electoral, donde Sánchez tras haber ganado el relato de la guerra civil, espera sacar partido de esta victoria particular sobre un General muerto.

Quizás lo de menos sea donde van a reposar los restos de un personaje histórico de la talla de Franco; odios del pasado, manipulación histórica y la politización de la justicia que vienen de la mano en este caso, nos debiera de preocupar mucho más.

El tribunal supremo en poco más de una hora llega a la unanimidad en un caso muy complejo, en donde entran derechos fundamentales de una familia a enterrar a sus familiares donde desee y donde entran también los acuerdos firmados entre el estado español con la Santa Sede, por el que se reconoce a la orden benedictina personalidad jurídica para defender la “inviolabilidad” del lugar sagrado y que sin la conformidad de la familia el prior no debería de permitir la exhumación, ya que estaríamos ante una profanación de tumbas. El Acuerdo entre el estado español y la santa sede sobre asuntos jurídicos, en su punto primero dice: “El Estado reconoce la personalidad jurídica civil y la plena capacidad de obrar de las Órdenes, Congregaciones religiosas”. Y en su apartado 5: “Los lugares de culto tienen garantizada su inviolabilidad con arreglo a las Leyes”.

¿Cómo va a ser independiente la justicia, si los miembros de su máximo órgano, (el Consejo General del Poder Judicial), son elegidos por las Cortes Generales y son fruto de los pactos entre partidos políticos? De este máximo órgano hacía abajo se va arrastrando esa politización, ya que los miembros del Tribunal Supremo que han sentenciado esta causa son propuestos por el CG del PJ. Los jueces conscientes de que su carrera depende en gran parte de su posicionamiento político se adhieren a asociaciones ideológicas (juezas y jueces para la democracia, Asociación profesional de la magistratura, Asociación Francisco de Vitoria, Asociación de Juezas de España por una infancia libre de violencia …) Si tenemos en cuenta que la independencia judicial es el pilar básico sobre el que se sustenta la democracia, la calidad democrática de nuestro país sencillamente no existe.

Este caso ha vuelto a encender los odios de la izquierda más marxista y radical que nos llevó al enfrentamiento civil de 1936. El ánimo de venganza se hace patente en la falta de neutralidad de cuantos hablan del tema. La alegría que muestran algunos respecto de la sentencia viene acompañada de una incontrolada rabia hacía quienes muestran cierta desconformidad o indiferencia con la misma. Su dogmatismo no les deja ver que en este país media España se enfrentó a la otra media y que un solo hombre no pudo ser la causa, pero sí tal vez el remedio. Tertulianos indocumentados vomitan falsedades históricas sobre víctimas, cunetas y culpabilidades que no reconocen para el bando republicano, que quiso aprovechar la democracia para alcanzar una revolución comunista tan cruel y tan nefasta como lo fue la soviética y que Franco poniéndose al frente de la España que sufría los abusos revolucionarios la evitó.

Las formas sitúan al gobierno socialista al límite de la Ley y de lo democráticamente razonable, ya que, en su día, con total desprecio de las decisiones judiciales pendientes de tomar, de los derechos particulares de una familia y de los acuerdos firmados por el propio estado con la Santa Sede, sin haber llegado a consenso alguno con la familia, aprobó con urgencia la exhumación de Franco para el 10 de junio, exhumación que no se pudo llevar a cabo porque el proceso judicial no había terminado. Ese es el respeto del gobierno socialista respecto de nuestra justicia.

En cuanto a los motivos, el gobierno socialista y los medios afines, buscando justificar su “vendetta”, cacarean exageraciones y falsedades que pueden ser refutadas fácilmente con documentos históricos: Franco no fue un genocida, no ordenó directamente ninguna muerte y los juicios del franquismo están disponibles al público para el que los quiera revisar; no somos ni el primero ni el segundo, ni siquiera el vigésimo país en cunetas y la mayoría de ellas son de los crímenes realizados por las hordas rojas ya que Franco ordenaba que se juzgara a los considerados culpables de aquellos crímenes; Franco no quiso ser enterrado en ningún mausoleo donde ser venerado después de su muerte, la decisión de su enterramiento en el Valle la tomó el Rey Juan Carlos; Franco no está enterrado junto a sus víctimas, el valle fue construido para enterrar en un único lugar a los combatientes de ambos bandos que se encontraban sepultados en fosas comunes en las proximidades de donde cayeron en combate; el valle no está construido por mano de obra esclava, lo construyeron albañiles libres, ayudados por presos voluntarios que solicitaban trabajar en él para redimir 6 días de pena por cada día de trabajo; los fallecidos en el valle por accidente laboral fueron en porcentaje menores al porcentaje habitual de la época en una obra de tanta duración y con tanto obrero (9 fallecidos en 20 años, incluidos accidentes de tráfico).

Todas y cada una de las falsedades vertidas por gobierno y tertulianos malintencionados o ignorantes, son fácilmente desmontables acudiendo a:

  • Los miles de documentos de la causa General (recopilación de toda la documentación relativa a víctimas y verdugos), los nombres y motivos de los fusilamientos, se encuentran documentados en ella. Para consultar documentos de la causa general os dejo este video donde os explica cómo hacerlo: https://www.youtube.com/watch?v=hsRwcVflB_s
  • Todos los expedientes judiciales de los Consejos de Guerra de los ejecutados por el Franquismo se conservan en el Archivo General e Histórico de Defensa, y para comprobar la culpabilidad o inocencia de alguno de los encausados no hay más que revisarlos, no desde el punto de vista actual y nuestras leyes en vigor, sino con el ordenamiento jurídico de entonces, que no era otro que el de la república. Se pueden conseguir copias de los expedientes judiciales bien solicitándolos directamente al Archivo General e Histórico de Defensa o también en algunas delegaciones de defensa provinciales, en alguna universidad o pidiendo copias de expedientes concretos en la WEB:  https://www.combatientes.es/ListadodeProcedimientosTMT1AZ.html
  • Y a la documentación sobre el Valle de los Caídos que se encuentra en un fondo de 70 cajas pertenecientes a Patrimonio, archivados en el Palacio Real de Madrid, y que, a casi nadie, incluidos sectarios novelistas con título de historiador, interesa consultar.

Una de las escusas para exhumar a Franco es “resarcir la memoria de las víctimas del Franquismo”, pero para reparar dicha memoria es necesaria la condición de víctima, porque si lo que reparamos es la memoria de asesinos lo único que estamos haciendo es ofender a los familiares de las verdaderas víctimas. Por ello, ante la cantidad de crímenes realizados por ambos bandos y cuya responsabilidad no es achacable a quien ganó la guerra, lo mejor hubiera sido dejar la historia para los historiadores y no rescatar el pasado para cambiar el resultado de la contienda.

Imagen: diariodenavarra.es