El ataque de Podemos a los periodistas

Es indignante que Podemos haya acusado a los medios de comunicación de avivar el conflicto a raíz de la muerte en Lavapiés del senegalés Mmame Mbaye,

El pasado lunes Podemos arremetió contra los medios de comunicación, a través de la portavoz de la Ejecutiva del partido, Noelia Vera, por atribuir a dirigentes de Podemos los bulos de la “persecución” de la Policía a Mmame –que falleció por causas naturales-, y se atrevió a decir que “el bulo es muy descarado; hay una persecución y un intento sistemático de destruir a Podemos”, y que “fue información que dieron los medios mencionando a fuentes de la Policía”.

Hubo diversos “tuits” de dirigentes de Podemos sobre la causa de la muerte de ese senegalés, y la Policía ha anunciado que los llevará ante el juez por si han incurrido en delitos de odio o alteración del orden público.

Intolerables las declaraciones de Noelia Vera. Una vez más, se pretende culpar a los periodistas por relatar los hechos y reproducir los “tuits” de líderes podemitas. Se repite la historia: denigrar al mensajero, atacar a los periodistas, atribuirles informaciones falsas que generaron graves desórdenes públicos y destrozos materiales.

Más intolerable es la actitud de los dirigentes de Podemos, que se lanzaron a ataques verbales contra la Policía –acusándole de la muerte de Mmame, cuando se produjo de forma natural– y exacerbaron los ánimos de personas que están marginadas con el objetivo de atacar al “sistema”, utilizándoles, incluso sabiendo –como hemos conocido después– que era falso lo que decían.

No les importó: siguieron, porque todo les vale para una algarada callejera más, pero yo no recuerdo que esos líderes hayan pedido perdón, hayan rectificado sus declaraciones: en los medios de comunicación existe el derecho de rectificación de quien ve inexacta o errónea una información, que está regulado en España, y los medios han de permitir ese derecho.

Podemos se abona a Maquiavelo: “el fin justifica los medios”. Aunque sea a costa de la verdad, de la seguridad ciudadana. Utilizan los medios, y su actividad es múltiple especialmente en las redes sociales, pero si se les critica o publican informaciones que les perjudican tal vez pretender amedrentar, intimidar o denigrar a los periodistas.

Ha de tener cuidado Podemos. Ya sabemos la máxima de Pablo Iglesias de que el populismo es una forma de llegar al poder: la mentira la utilizan, y cada vez está más extendido entre los españoles el temor a que gobiernen a un nivel más alto que el actual, sólo formando tripartitos a nivel municipal o autonómico.

¿Qué defensa tenemos los periodistas ante esos ataques? Llama la atención el silencio generalizado en los medios ante esos ataques de Noelia, que son muy graves. Puede ser que, por su burda manipulación, se prefiera no darle más importancia. Puede ser por cierto temor a una “persecución” de podemitas aislados o anónimos –frecuentes en las redes sociales y en comentarios digitales-, ante la que un periodista prefiera cierto sosiego en su trabajo, que ya tiene suficientes dificultades.

La Policía va a plantear si ha existido una conducta delictiva. La acusación a los medios podría llevarnos a reflexionar cómo defendernos, incluso judicialmente: la dificultad es que es una acusación grave generalizada y es difícil una actuación conjunta para defender el derecho a una información objetiva sin amenazas, que es la entraña de los medios de comunicación. Al menos, me queda la defensa con mis “armas”, el derecho de expresión y la libertad de hacerlo ahora con estas líneas.

FAPE (Federación de Asociaciones de Periodistas de España, que integra 49 asociaciones federadas y suma más de 21.000 socios) tiene unas funciones, y podría emitir un comunicado tras las declaraciones de Noelia Vera, como lo ha hecho en otras ocasiones. ¿Es meterse en un berenjenal? Los periodistas estamos acostumbrados y curtidos; además, las acusaciones falsas nos indignan más en nuestra médula.

Un aviso-petición-consejo a Podemos: respeto a los periodistas, rectificar cuando sea necesario –como en este caso, que no lo ha hecho– y que entre en su vocabulario la petición de perdón.