Gallegos que opinan sobre el 18-F

He hablado con varios gallegos que no están vinculados a la política ni al periodismo, por sus raíces y su perspectiva amplia, para conocer su opinión sobre los resultados del 18-F. Soy de los que piensan que los periodistas podemos vivir y opinar un poco “encapsulados” por diversos motivos, aunque nos cuesta reconocerlo; y muchos políticos repiten acríticamente lo que se les dicta desde las altas esferas del partido, en un papel de comparsa que no debería serlo: dicen que han de “sobrevivir”.

Me llama la atención que destacan que los gallegos, sobre todo, reaccionan y rechazan todo lo que suene a engaño y mentira; que no es cierto que los gallegos no saben si “suben o bajan”, que saben muy bien lo que quieren; y que lo que quiere la mayoría de los gallegos es trabajar, cuidar la familia y volcarse en su tierra, a la que aman como el que más y que ha sufrido la emigración como el que más. 

Ecos gallegos

Resulta sintomático que, según sean los resultados, los partidos políticos quieren ampliar la resonancia de las urnas: los perdedores, ceñir los resultados a Galicia; los ganadores, a toda España. Procurando ser objetivo, en las elecciones del 18-F en Galicia me parece claro que el castigo a los socialistas gallegos ha sido a Pedro Sánchez y sus pactos de la amnistía, yendo a BNG esos votos que ha perdido.

Para analizar esas repercusiones, basta escuchar a Compromís o a algunos socialistas valencianos. A escondidas o en público, tienen pánico ante próximas elecciones a la vista de lo ocurrido en Galicia: Compromís se tambalea en su unión con Sumar, a la vista del batacazo de la formación de Yolanda Díaz, a pesar de ser gallega, vicepresidenta del Gobierno y hasta capaz de ir a ver al Papa para quitarse el tufillo comunista-populista. Y en el PSPV ¡renovándose y temblando ante el futuro!

Certezas y enigmas gallegos

Las elecciones en Galicia del pasado 18-F habían levantado mucha expectación y las urnas no han defraudado. Había que comprobar el tirón de Alfonso Rueda, sucesor de Núñez Feijóo, el castigo al PSOE por la amnistía que Pedro Sánchez va concretando con los independentistas, el crecimiento del BNG, y hasta el batacazo de Sumar, con una líder estatal gallega como Yolanda Díaz que además es vicepresidenta del Gobierno.

La expectación la avivó el CIS de Tezanos, que fue la única encuesta que pronosticaba que el PP perdería la mayoría absoluta. Entre 34 y 38 diputados, siendo la mayoría absoluta los 38, por lo que alimentaba esa opción de un cambio de gobierno en Galicia. 

L’Algemia Valenciana (VI). LA CONTINUÏTAT (i XV)

En l’articul anterior hem comprovat, que el llenguage utilisat en la documentacio que parla de la predicacio cristiana del s. XIII als musulmans valencians, induix a pensar en l’absencia de problemes de comunicacio. No hi ha ninguna constancia de que els predicadors cristians hagueren de predicar-los en arap, sent una idea producte exclusivament de l’imaginacio. Tampoc esta justificada la pressunta existencia d’uns pressunts interprets, que tampoc apareixen per ningun lloc. Alguns catalans i acatalanats intenten justificar esta imaginada predicacio en arap, sobre la base d’un aprenentage de l’arap per part dels predicadors, que hauria tingut lloc en uns “Estudis de llengües” o “Studia linguarum”, dels que anem a parlar.

Elecciones gallegas

Galicia es una pequeña autonomía, nada que ver con las extensas regiones de las dos Castillas, Andalucía, Cataluña, Valencia o Aragón; con escasa población muy distante a muchas de la autonomías mencionadas o sobre todo a Madrid.

Sin embargo el voto de los 2.7 millones de gallegos fue seguido con enorme expectación en toda España conscientes de que el resultado de las elecciones de ayer iban a tener una gran influencia tanto para redefinir la figura de Feijóo como para reforzar la maniobra destructora de una nueva autonomía tras los pactos acordados por el PSOE en Cataluña, el País Vasco y Navarra.

Navalni

En la República Sudafricana, en el momento de mayor tensión del apartheid, Nelson Mandela un activista contra el gobierno de De Klerk fue detenido, juzgado y condenado a cadena perpetua. La presión internacional logró que se le liberara a los 27 años de prisión en 1990. Cuatro años más tarde accedía a la presidencia del país y lograba desterrar la política racista existente en el país desde siempre. Mandela vivió hasta los 95 años con el reconocimiento mundial reflejado en los premios Nobel, Príncipe de Asturias, FIFA y otros muchos. Todo ello ocurría en África, el continente menos desarrollado del mundo y en los años del siglo XX en que su país alcanzaba la independencia de la Commonwealth británica.

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