LA CONCORDIA DE SEGOVIA
Finalizando el tercer cuarto del siglo XV el contexto político y económico de Castilla era de auténtico esperpento donde un cúmulo de dificultades, abusos, dispendios y delincuencia encabezada por la nobleza se enseñoreaba del reino regido por un rey, Enrique IV, que sobrevivía a costa de regalar mercedes con cargo al erario público.
El 11 de diciembre de 1474 fallecía Enrique IV, y el día 13, por decisión unilateral, tomada en virtud de los Pactos de los Toros de Guisando de 19 de septiembre de 1468, Isabel era coronada en Segovia reina de Castilla.
La decisión había sido tomada encontrándose ausente su marido Fernando II de Aragón, que quedaba relegado a un papel de mero rey consorte sin poder real en Castilla, y la situación fue aprovechada por la nobleza beneficiaria de las mercedes de Enrique IV para encizañar el ya alterado espíritu de Fernando, que volvía pidiendo explicaciones, ya que consideraba, como consideraba la nobleza aragonesa, que el titular del reino debía ser él.
