El pobre Sánchez mira a 2027
Amanecimos el pasado sábado, 28 de febrero, como no nos imaginábamos ni queríamos. Israel y Estados Unidos habían atacado Irán, iniciando una guerra, llámese como se quiera, aunque lo de acción “preventiva” no cuela ni en un patio de colegio.
Del todo claros no están los motivos jerarquizados del ataque, es decir, qué es lo que ha pesado más. Evitar la escalada nuclear o cambiar el régimen dictatorial y sanguinario, o bien someter al enemigo número 1 de Israel, que nutre a Hamás, Hizbulá, etc.
La mayoría de la humanidad rechazábamos la violencia y los miles de muertos en Irán por, simplemente, querer ejercer sus derechos religiosos, democráticos. Y, paradójicamente, la mayoría de la humanidad callaba ante esas decenas de miles de muertos. Así ha sucedido, así sucede muchas veces.
