Inquietante moción de censura

Si el 60% de los votantes socialistas no se fía de Pedro Sánchez, los no votantes tienen más motivos para no fiarse. Más que inquietante.

La encuesta del CIS del pasado 8 de mayo arrojaba ese dato llamativo sobre la desconfianza que Pedro Sánchez genera en los propios votantes socialistas. Otro dato, para mí de menor entidad, es que es el líder peor valorado, cuando en la anterior encuesta del CIS era Pablo Iglesias.

Que el tercer partido, el PSOE, se atreva a presentar la moción de censura pone muy en tela de juicio su peso y fuerza. Pero curiosamente su fuerza es precisamente su debilidad: Pedro Sánchez quiere llegar a la Moncloa como sea, con los apoyos que vengan de donde vengan, porque su “ego” puede más que la estabilidad, argumentando que hay que echar a Rajoy sea como sea, al precio que sea. El fin justifica los medios, una vez más, en políticos como el secretario general del PSOE, y lo está demostrando de nuevo estos días.

Los independentistas están deseosos de apoyar a Sánchez, porque esperan obtener abundantes beneficios de la debilidad del líder socialista. Y todo justificado por la sentencia del caso Gürtel, precipitándose en una moción de censura que revisten de necesaria regeneración democrática. ERC, por ejemplo, se frota las manos.

Que hace falta una regeneración democrática está claro, pero esta moción más bien parece que podemos salir de una “guatemala” a una “guatepeor”. Una moción que Sánchez presentó el viernes pasado ¡antes de reunirse con la Ejecutiva del PSOE!

Pedro Sánchez quiere estar un tiempo en el poder y luego convocar elecciones, pero no dice cuándo. Para fiarse de él. Sería más lógico que ahora dijera ya cuándo convocaría elecciones, y así los demás partidos podrían tomar posiciones. Es obvio que a Sánchez no le interesa convocar pronto elecciones, ante la pujanza de Ciudadanos.

Pablo Iglesias apoya a Pedro Sánchez, vaya tranquilidad. Iglesias dice que le apoya sin condiciones, y a la vez que Sánchez tiene que dimitir si no logra ser presidente del Gobierno. ¿Y dimitió Iglesias cuando presentó la moción y no salió adelante? Una incoherencia que me comentaba ayer un veterano líder socialista. ¡Vaya compañero de viaje!

Sánchez pide un cheque en blanco, y desde luego su trayectoria no genera tranquilidad. De alguien que nadie se fía, dar un cheque en blanco es para temblar. Lanza el mensaje de echar a Rajoy, al PP, pero hasta los barones socialistas – que conocen las maniobras de Sánchez – están en su mayoría inquietos.

El PNV no descarta apoyar la moción de censura. Con las prebendas que ha logrado del PP, será que espera lograr más si prospera la moción de censura. Otro motivo de inquietud.

Rajoy es consciente de que puede salir la moción de censura. Tal como se ha producido, con personalismo y precipitación, tenemos sobrados motivos para estar inquietos. Mejor será que no salga, y todo se haga con más sosiego.

El dinero es el más sensible ante la incertidumbre, y lo estamos viendo estos días, con una subida de la prima de riesgo y unas considerables pérdidas en el IBEX.

Entre hoy y mañana lo sabremos. Y veremos si Pablo Iglesias presenta luego una moción de censura, como ha avisado, si falla la de Pedro Sánchez. Juguetean peligrosamente, por ambición, en vez de hacer una oposición sensata y pensando en los españoles.