Las vergüenzas de la borrasca Gloria

Los estragos de la borrasca ‘Gloria’ son muy cuantiosos en España, tanto en playas y municipios costeros, como en el interior, y por supuesto para muchos particulares, que tendrán un quebradero de cabeza –más bien de bolsillo, en sentido estricto– para ver si tienen seguro contratado y si cubre lo que ha sucedido.

Una catástrofe natural, que ha asolado buena parte de España, suele dejar algunas preguntas incómodas para casi todos. Ser incómodo en un periodista es algo que forma parte de la profesión, y por eso me parece necesario serlo ahora.

Hay versiones muy distintas, reacciones contrapuestas, tras esta borrasca. Las más interesantes son las de los bomberos, trabajadores de Emergencias, ingenieros, técnicos de ayuntamientos y otras instituciones. Coinciden en reconocer que muchos daños se podían haber evitado con obras o inversiones que a todas luces eran necesarias, incluso aprobadas ya en presupuestos, pero no se han hecho. Reconocen que hay mucha dejadez y chapuzas. Por un motivo u otro no levantan la voz señalando causas y responsables: se juegan el puesto de trabajo algunos, y por eso hay que comprenderlos. Aunque la valentía y la ética son para todos, no sólo para criticar a periodistas sumisos al poder.

Otra versión es la de las autoridades. No ahorran calificativos –“devastador”, “catastrófico”- y prometen ayudas económicas urgentes. Cuando todavía no se han pagado muchas de las provocadas por DANA, la incredulidad es lógica. Nadie asume responsabilidades, todo es consecuencia de una naturaleza incontrolable. Y, por supuesto, anuncio de Planes, que habría que seguir muy de cerca y con rigor, a nivel nacional y autonómico.

Pero el martes tuvo un desliz muy interesante el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, al enviar una nota de prensa en que afirmaba: “La borrasca ‘Gloria’ es el tercer temporal mediterráneo en nueve meses que bate récords históricos”.

Lo tiene fácil la oposición en el Congreso de los Diputados: ¿qué ha hecho el Gobierno en estos nueve meses, precisamente al comprobar que se producen temporales batiendo récords?

¿En qué medida se podían haber evitado algunos o bastantes de estos daños, con inversiones anuales razonables? ¿Quién tiene que asumir esas inversiones? ¿Por qué no hay un seguimiento eficaz tras las gotas frías y la borrasca ‘Gloria’ de ejecutar obras que se aprueban, y prevenir daños futuros?

Otra pregunta, referida a la Comunidad Valenciana, que es donde vivo, una de las zonas más castigadas por DANA y ‘Gloria’: ¿por qué ahora anuncia Mónica Oltra que se van a revisar el Pativel y el Patricova –planes de protección del litoral y zonas inundables-, cuando no hace mucho se aprobaron y actualizaron gobernando el actual tripartito?

Isabel Bonig, la presidenta del PP valenciano, aportó el lunes unos datos desgarradores, que no he visto que nadie desmienta desde el Consell valenciano: hay proyectos aprobados para proteger el litoral, pero en 2018 no se gastó ni un euro, y en 2019 se gastaron en la provincia de Alicante 240.000 euros cuando estaban presupuestados 6,5 millones de euros. Un penoso silencio, dejando al rifi-rafe político lo que es una clara negligencia grave.

El diputado socialista en las Cortes Valencianas Manolo Mata lo tiene claro respecto a los daños de la DANA y ahora la borrasca ‘Gloria’: ha dicho que los daños de estas catástrofes son evitables, pero el urbanismo depredador y el olvido de los gobiernos del PP no son precisamente la solución. Y problema resuelto, tras cuatro años y medio de gobernar en la Comunidad Valenciana.

¡Ah!, pero hay que recordar que Mónica Oltra ha afirmado que gobiernan pero que no tienen el poder: todo por esquivar responsabilidades. Pobre Consell incapaz y rendido para remediar los problemas reales, gastando el dinero en sectarismos. Hay dinero para imponer la ideología de género -¿si es una ideología, por qué la imponen?-, para la imposición del valenciano, y para ahogar a la enseñanza concertada y gastarse el doble en más centros públicos que controlarán con eficacia. Y recalcan que vienen a resolver los problemas reales de los ciudadanos. Que cada uno juzgue.