Los dos yihadistas detenidos

El pasado martes fueron detenidos dos sirios, en Alaquàs (Valencia) y Cocentaina (Alicante) por alentar el terrorismo de Daesh y A Qaeda.

La Policía Nacional manifestó que ambos mostraban un elevado nivel de radicalización y difusión de la ideología yihadista por las redes sociales. Y que uno de los detenidos había alcanzado un elevado nivel de responsabilidad en la estructura informativa de Daesh, formaba parte de un grupo de mensajería instantánea con individuos escogidos. Incitaban a la violencia, a cometer atentados, difundiendo duras imágenes de las guerras de Siria e Irak.

No tenía dudas la Policía Nacional, pues no había ninguna actividad privada, familiar o de ocio en sus mensajes, sólo para enaltecer y difundir el terrorismo. Con un gran despliegue policial impresionante, la Policía Nacional entró en los domicilios de los dos a las 6.30 de la madrugada, cuando estaban durmiendo. 

Alivio en todos nosotros por estas detenciones, pero también surgen algunas preguntas lógicas. Por ejemplo, cómo las redes sociales no tienen recursos para interceptar e impedir esa actividad delictiva. Tendrían que actuar antes, pues el daño de la difusión de la violencia se ha hecho durante un tiempo considerable, y no pueden ser una vía libre para ningún tipo de delitos. El debate vuelve a estar en boca de todos. Las facilidades que logran las redes sociales no pueden ir en perjuicio de la seguridad.

Otra cuestión es saber cuánto tiempo ha estado la Policía Nacional recogiendo información de estos dos ciudadanos sirios. No sabemos si han sido semanas o meses. Por supuesto que este tipo de operaciones requiere una gran profesionalidad por parte de la Policía Nacional, que la tiene y goza de la confianza de todos.

Sin embargo, es inevitable preguntarse qué sucedió desde las primeras informaciones, cómo se obtuvieron, si hubo colaboración ciudadana. Todo lo relativo a la seguridad ha de gestionarse con sumo cuidado, sin dejar hilos sueltos para posibles represalias de otros yihadistas, ni pistas para que los terroristas cambien de modo de operar.

La transparencia informativa puede estar reñida con la seguridad, es cierto, pero para que sea más eficaz la lucha contra este tipo de terrorismo tal vez conviene plantearse que la Policía Nacional haga llegar a los ciudadanos pautas o modos de prevenir e informar. No se trata de alarmismos ni de poner en riesgo a nadie, pero cuanto contribuya a detectar antes este tipo de terrorismo nos interesa a todos. No es curiosidad informativa, sino reflexionar si una mejor información puede ir en beneficio de la seguridad de todos