Oltra y las residencias

Oltra está desaparecida para la provincia de Castellón desde hace semanas como consellera de Igualdad y Políticas Inclusivas, de la que dependen las residencias de ancianos. Vamos a llamarlas por su nombre, por mucho que abunden expresiones como “tercera edad” o “mayores”: son ancianos que no pueden vivir solos o que es inviable que vivan con su familia. Aparece -¡sólo faltaría!– en calidad de portavoz de la Generalitat, pero para la provincia de Castellón está totalmente desaparecida, escondida, noqueada. Sabe que no ha cumplido ni cumple con esta provincia: prometió hace cinco años una residencia pública en Castellón, y no se ha vuelto a hablar de ella: ni siquiera hay un solar previsto. En una ciudad con casi 180.000 habitantes hay una residencia pública, y sólo la iniciativa privada salvará esta carencia en la ciudad. Lamentable.

Mónica Oltra ya desbarró, y mucho, al cerrar una residencia de menores en Segorbe, gestionada por religiosas, por supuestos abusos de un empleado, que luego judicialmente se volvió en su contra. Pretendió tapar problemas de abusos en residencias de menores públicas, en circunstancias que son muy conocidas. Penoso.

Con motivo de la pandemia, el hermetismo sobre los ancianos fallecidos en residencias de Castellón es clamoroso. Nos enteramos por amigos o conocidos, pero hay pavor a decir cuántos han fallecido en cada residencia de ancianos, que según parece son en torno a 60 en la provincia. ¿Por qué esa falta de transparencia? Porque la gran mayoría de los fallecidos han sido ancianos de residencias públicas: Morella, Vila-real, Burriana… Sólo 5 ancianos de los 60 han fallecido por coronavirus en una residencia privada: los demás, en públicas. Dato demoledor para Oltra, y de paso para cuantos se aferran a un único modelo –público- de residencias: se critica en ocasiones a las privadas por sueldos bajos –en las públicas se paga mejor– y por una plantilla escasa, y se lanza la acusación de que las privadas sólo miran el negocio. Hay que ser cauteloso al arrojar semejantes dardos. Las religiosas que gestionan residencias privadas lo hacen con gran abnegación, y no han tenido ningún fallecimiento por coronavirus, por ejemplo. ¿Cómo puede ser que en las residencias públicas, con más personal y mejor remunerado, se haya producido esta tragedia, y no suceda en las privadas? Ocho residencias de Castellón bajo vigilancia sanitaria de la Generalitat, y sólo se dice el “área de salud”. Opacidad total, fracaso de Oltra: pero los votantes sabemos la realidad.