Para evitar el fin de la agricultura

4 SOLUCIONES PARA EVITAR EL FIN DE LA AGRICULTURA VS LA UNIÓN POR EL MEDITERRANEO

¿Qué es la Unión por el Mediterráneo? ¿En qué afecta a la agricultura? ¿Existen soluciones? En este artículo intentaré dar respuesta a estas preguntas y os hablaré de cuatro soluciones que un agricultor, muy de campo, pero con mucho sentido común, me explicó en un bar mientras tomábamos una cerveza. Por último, destacaré el rescate del “Principio de Preferencia Comunitario” como solución más viable a esta terrible crisis. Invito al Gobierno de España y a su ministro de agricultura, a partidos políticos, a Asociaciones Agrarias, a INTERCITRUS y a la “Plataforma per la Dignitat del Llaurador” a que tomen nota de las ideas de un simple agricultor, sencillas pero muy claras. El problema es sencillo: invasión en el mercado europeo de productos de países externos a la UE con monedas muy devaluadas que hacen imposible competir con ellos; por ello la solución es también muy sencilla: frenar esa entrada descontrolada. Lo demás son elucubraciones y mentiras para mantener una situación insostenible.

Aunque en el artículo me centro en los cítricos, porque soy citricultor, estos tratados y acuerdos internacionales de comercio que la UE está firmando con muchos países, sobre todo del tercer mundo, está afectando en mayor o menor medida a todo el sector primario español: carne, lana, leche, sandias, lentejas, garbanzos, judías, patatas, cebollas …, porque todo lo que producen nuestros agricultores y ganaderos es producido o puede llegar a serlo, por todos los países mediterráneos del Norte de África con los que ya existen firmados acuerdos comerciales. Pero además la situación si no la revertimos inmediatamente, puede tener consecuencias irreparables. La Comisión europea, en lugar de poner freno a estos tratados internacionales de comercio, sigue con total oscurantismo negociándolos; ahora mismo se están negociando otros tratados con América del Sur. Nadie ni nada obliga a la UE a hacer acuerdos comerciales con países no UE y mucho menos, con la inmoralidad de perjudicar a un sector tan necesario y también tan eficiente y con tanta calidad como el agrícola europeo.

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La campaña actual de cítricos comenzó con precios muy bajos y muchas toneladas de naranjas y mandarinas sin recoger. En aquellos momentos todo apuntaba a que el aumento de un mes, Noviembre, en la ventana de venta de cítricos a Europa por parte de las países Sudafricanos, acorde con lo expresado en el Acuerdo Internacional de Comercio entre la UE y la Comunidad de Desarrollo del África Austral, era la causa de este desastre, pero nada hacía pensar que la segunda parte de la campaña iba a ser peor; la campaña está cerrando con precios de alrededor de 5 cts el kilo para la Ortanique y de 10 cts para Lane Late y Valencias, cuando al agricultor le cuestan una media de 20 cts por kilo producirlas.

Y el circulo está a punto de cerrarse sin que haya existido en toda la campaña una sola ventana en la que poder vender nuestros cítricos sin competencia extranjera. A finales de mayo, mientras en España seguimos con la campaña de la variedad Valencia, Sudáfrica comenzará a exportarnos sus cítricos, sin que se tenga noticias de que nuestro gobierno haya pedido salvaguarda alguna a Europa y con una Europa mirando hacia otro lado, negando la evidencia de sus propios datos que señalan claramente al aumento de importación extranjera como causa de este histórico desastre agrícola.

 

LA UNIÓN POR EL MEDITERRANEO: PANTALLA PARA ACUERDOS COMERCIALES INTERNACIONALES INDECENTES

¿Qué está pasando? ¿Por qué la crisis ha durado toda la campaña? La respuesta es, que no solo los países sudafricanos tienen acuerdos comerciales muy beneficiosos con la UE, sino que además ésta, con la excusa de proteger el mediterráneo (descontaminarlo; planificar y crear autopistas del mar y terrestres que faciliten los intercambios comerciales entre los países limítrofes y el resto de la UE; protección civil para la lucha contra las catástrofes naturales; plan solar Mediterráneo; Universidad Euro mediterránea; iniciativa Mediterránea de desarrollo empresarial…), en 2008 creó la “Unión para el Mediterráneo”, en donde se integran los 27 países miembros de la UE y la mayor parte de los países del Norte de África entre los que se encuentran países con mucha producción de cítricos como Marruecos, Egipto y Turquía. Tomando esa nueva organización como pantalla, con el mayor de los ocultismos, los políticos europeos fueron tejiendo toda una red de Acuerdos de Asociación y de Libre Comercio, como si de una ampliación de la Unión Europea se tratase, pero sin libre tránsito de personas que haría visible su felonía y pondría a toda la población europea en su contra, y sin imponerles una moneda única, el €, que haría imposible la devaluación de sus moneda y por tanto que jugaran con ventaja. No puede haber libre comercio si no se juega con las mismas cartas; legislaciones más laxas con el medio ambiente, salarios mucho más bajos y monedas muy devaluadas hacen imposible la libre competencia.

Así las cosas, surgen muchas preguntas: ¿Por qué nos imponen estos acuerdos tan perjudiciales para los agricultores europeos? ¿A quién benefician y que intereses ocultos hay en firmarlos? ¿Son conscientes estos políticos de las consecuencias que acarrean? ¿Dónde han quedado los Principios básicos de la Unión que hacían ventajoso el esforzarse por integrarse en ella? ¿Para que sirve la Unión sin esos principios? ¿Creen que a los agricultores españoles les compensa pertenecer a la UE por 25€ por hanegada de cobro anual de la PAC si sus productos, gracias a esos nefastos acuerdos, no se pueden vender o se malvenden? Y por último unas preguntas para “los verdes”, que deben llamarse así por obscenos más que por defensores de la naturaleza ¿Por qué los agricultores españoles sufrimos pacientemente toda la normativa maniática de protección ambiental de la UE si luego en la UE se venden los productos de países terceros que no la cumplen? ¿Por qué en lugar de defender con uñas y dientes la agricultura que es la que con sus árboles limpia la atmosfera, los verdes no parán de ponernos palos a las ruedas? (la última ha sido la prohibición, hasta el 1 de junio, de tratar la plaga venida de Sudáfrica denominada Cotonet de les Valls, fecha en la cual la producción ya estará arruinada) ¿Por qué seguís acosándonos con nuevas prohibiciones fitosanitarias, si cuando por culpa de vuestras exigencias, que nos hacen perder competitividad, talaremos nuestros árboles que tanto CO2 renuevan a la atmosfera? ¿Por qué los hipócritas políticos de la UE son tan sensibles a vuestras exigencias y tan duros con nosotros que somos los que verdaderamente beneficiamos al medio ambiente? En mi opinión, solo sois unos urbanitas ignorantes en manos de otros intereses que se lucran con el negocio ecológico.

 

LAS CUATRO SOLUCIONES DE UN AGRICULTOR PARA SALVAR A LA AGRICULTURA EUROPEA

Y aquí es donde surge mi amigo con sus cuatro soluciones. La aplicación de una sola de ellas sería suficiente para que la agricultura no desapareciera de Europa:

1.Eliminar la parte agrícola de los acuerdos comerciales y que a Europa no entren productos agrícolas extracomunitarios que ya estemos produciendo los europeos.

2.Dar preferencia a la agricultura europea mediante el habitual mix de barreras comerciales encaminadas a que la fruta de fuera complemente a la local en lugar de sustituirla, como ventanas de entrada, cupos al volumen por variedades y aranceles al precio para encarecer la comercialización del producto de fuera.

3.Que la administración Europea y Española permita contratar aquí personal con mismos salarios que en Egipto (84€ mes) y compense vía PAC el diferencial de cambios de divisa.

El salario mínimo en España es de 900€, mientras que en Sudáfrica son 240€, en Marruecos 220€ y en Egipto 84€. En cuanto a la divisa, Marruecos la tiene 10 veces más devaluada que el €, Sudáfrica 15 y Egipto 20.

4.Que la administración Europea y Española compensen vía ayudas de la PAC el diferencial de salarios y moneda devaluada que presenta el país más dañino. La PAC pasaría de 25€ por hanegada a unos 700€ por hanegada.

Y yo añadiría una quinta solución; el tratamiento de plagas llegadas a Europa por la importación de productos extracomunitarios los debería pagar íntegramente la administración europea y cada vez que la UE prohibiera un producto fitosanitario, la diferencia de precio del producto sustitutivo que elimine la plaga que combatía el anterior también debería de pagarlo la UE. De este modo seguro que la UE pondría un mayor esfuerzo en el control de plagas de las importaciones (ahora mismo es nulo), y estudiaría más seriamente el perjuicio real de los productos fitosanitarios, de modo que fueran prohibidos por motivos medioambientales más que por intereses comerciales.

 

EL PRINCIPIO DE PREFERENCIA EUROPEO COMO ÚNICA SOLUCIÓN VIABLE

Todas estas medidas son justas y además muy eficientes y claras para evitar que los agricultores terminemos arrancando nuestros árboles. Cierto es, que no veo a los políticos europeos compensando sus errores a los agricultores, via PAC; es mucho más sencillo, dejar de cometerlos, regresando al espíritu de la unión con sus principios fundacionales de Roma de 1957 y sin los cuales, la UE no tiene sentido ni interés alguno para los socios; pasa a ser una cárcel de Normas y Legislación a seguir sin ningún tipo de ventaja para los ciudadanos europeos. Una perdida de soberanía nacional para nada.

Por ello, la única solución es rescatar el “Principio de Preferencia Europeo” contemplado en el Tratado de Roma y con el cual quedarían respaldadas la solución 1 y 2 de mi amigo agricultor. Los acuerdos multilaterales en el seno de la Organización Mundial de Comercio (OMC) y el desarrollo de acuerdos comerciales bilaterales por parte de la UE, han ido socavando el Principio de la Preferencia Comunitaria. No obstante, es compatible la apertura comercial con la cohesión europea y el Principio de Preferencia, que debe rescatarse para que nuestra agricultura no desaparezca como consecuencia de las diferencias económicas y sociales que hacen imposible la libre competencia. Con el Principio de Preferencia, los productos europeos se deben de comercializar en el mercado europeo con preferencia a los externos, que podrían entrar solo a complementar nuestras carencias.

Ahora mismo ya hay un partido que lleva el rescate del Principio de Preferencia Europeo en su programa electoral, y que curiosamente, a pesar de lo que su candidato en las elecciones generales se esforzó por defenderlo, los castellonenses, en la provincia que más gente depende de la citricultura, lo hemos dejado sin escaño.

Pero no importa que partido lo lleve, lo importante es que todos los agricultores españoles, si deseamos seguir viviendo de la agricultura, debemos de apostar por él. Todas las asociaciones agrarias, INTERCITRUS, el Comité General de Citricos, la “Plataforma per la Dignitat del llaurador” y todos los agricultores en general debemos estar unidos solicitando que en Europa se aplique el “Principio de Prioridad Comunitario y debemos de presionar para que todos los partidos españoles se unan a esta petición.

Para terminar, me gustaría comentar una noticia sobre la recomendación de la eurodiputada socialista Rodriguez Piñero de que los agricultores valencianos debemos de organizarnos y debemos de imitar el modo de producción sudafricano, como si los agricultores valencianos fuéramos culpables de algo. Todo son balones fuera y no enmendar lo realizado. Que nos explique la señora Rodriguez-Piñero en que tenemos que imitar a los sudafricanos: ¿en su política fitosanitaria medioambiental?, ¿en pago de impuestos?, ¿en salarios?, ¿en salirnos del € y devaluar nuestra moneda? Tengo que reconocer que nos va a costar un poco convencer al partido que se negó a solicitar las salvaguardas correspondientes de Egipto, Marruecos y Sudáfrica, al partido que ha permitido que existan esos acuerdos de Libre Comercio y al partido que sigue ofendiéndonos para justificar esas importaciones extranjeras, de que es necesario rescatar el Principio de Preferencia Europeo. Pero así lo hemos querido los españoles y posiblemente muchos agricultores, ahora, a disfrutar de lo votado.