Subdelegación florero

La Subdelegación del Gobierno en Castellón es un edificio muy representativo en la plaza María Agustina, con empaque. Todavía muchos se refieren a él hablando del “Gobierno Civil”, pues los cambios tardan en asimilarse en el vocabulario: los Gobiernos Civiles fueron creados en 1833 y perduraron hasta 1997, en que se crearon las Subdelegaciones del Gobierno en cada provincia. Que el edificio tiene prestancia es evidente, como lo es la duda generalizada entre los ciudadanos sobre a qué se dedica en realidad, en qué trabajan los que ahí desempeñan su tarea y cuántos son. Forma parte de la extendida percepción de que es necesaria una racionalización de la Administración, en edificios, cargos y personal, pero ello requiere que los gobernantes se atrevan a hacerlo. Seguimos asistiendo a una burocracia desmedida, fruto de una multiplicación de organismos sin un reparto de competencias actualizado.

Las quejas por la atención al ciudadano por parte de diferentes Administraciones son frecuentes. Es reciente la detención e investigación del jefe de la Oficina de Extranjería en Castellón por posible corrupción: hemos visto colas interminables de extranjeros para tramitar documentos, e incluso nos llegaba alguna historia confusa de retrasos injustificables, pero parece que la burocracia excesiva con extranjeros no llega a indignarnos. Sobran funcionarios en algunos lugares, y faltan en otros.

En la Subdelegación del Gobierno no hay colas, sino todo lo contrario. Recientemente, acude un ciudadano a la sede de la Delegación del Consell en Castellón, la Casa dels Caragols, en la calle Mayor, y le dicen que cierto trámite se lo han de hacer en la Subdelegación del Gobierno, facilitándole mail y teléfono para concertar cita previa. Envía un mail hace meses: ni contestar; por teléfono, tampoco. Intenta obtener cita previa por internet, y no lo consigue porque no funciona la web. Cuando lo consigue, le exigen que imprima el justificante de cita previa, advirtiendo que tienen problemas con el servicio de Hotmail -es la primera vez que una Administración lo especifica, según mis noticias-, y ofrece cita previa para el día laborable inmediatamente posterior, por lo que no deben tener mucho trabajo. Acude a la cita y cinco personas –guardia civil a la entrada, para escanear– le reciben, sin ninguna cita más. Una vez solicitado el trámite, no saben resolverlo ninguna de las personas presentes ni a quien se consultó por teléfono. Y hay otros relatos parecidos. ¡Tenemos derecho a una Administración eficaz, no queremos floreros!