También es la hora de Ciudadanos

Mucho hemos escrito y hablado de que es la hora del PSOE, apelando a su responsabilidad como partido en la inédita situación parlamentaria española que se ha producido tras el 20-D. Pero Ciudadanos tiene, también, su hora en estos momentos, en que ha de primar la responsabilidad de Estado, por encima de tácticas y personalismos.

Albert Rivera ha declarado que ve al PP con un programa obsoleto, y al PSOE sin programa. Haciendo equilibrios continuamente, Rivera ha de ser consciente de que jugar a ser el fiel de la balanza con todos tiene muchos riesgos, para él y para Ciudadanos.

En el PSOE, al que acusa de no tener programa, es evidente que está primando el afán de Pedro Sánchez de ser presidente del Gobierno por encima de casi todo, o de todo. En el partido han intentado pararle los pies, porque los pasos de Sánchez a la desesperada pueden hundir todavía más al PSOE. Está por ver qué sucederá en el Comité Federal del 30 de enero.

Volviendo a las palabras de Rivera, si considera obsoleto el programa del PP debería ser más explícito, ya que en el “haber” del PP hay 4 años de gobierno y propuestas para los próximos 4 años. A mí me queda la sensación de que, más bien, Rivera considera que el “obsoleto” es, sobre todo, Rajoy, al que considera amortizado. Basta recordar la frase del líder de Ciudadanos de que “no hemos llegado hasta aquí para que Rajoy siga en la Moncloa”.

Muy probablemente, si Cristina Cifuentes estuviera en lugar de Rajoy, ya no diría que el PP está obsoleto. El buen entendimiento, la amistad Rivera-Cifuentes, son evidentes, y propiciaron el pacto de gobierno en la Comunidad de Madrid. La “cabeza de Rajoy” sale casi por todas partes como posible exigencia para un pacto con Ciudadanos.

¿Es tener sentido de Estado por parte de Rivera “disimular” con el PP, cuando casi con seguridad se convertiría en aliado con un candidato distinto a Rajoy? No debe pesar tanto en Rivera el hecho de que Rajoy esté o no al frente, si de verdad se tiene sentido de Estado y se da valor a los partidos políticos más que a la figura del número uno.

Casi el 80% de los votantes a Ciudadanos han sido de votantes defraudados con el PP. La pregunta es clara: ¿están más cercanos los votantes de Ciudadanos al PP o al PSOE?
¿Por qué y para qué han votado los españoles a Ciudadanos?

Desde luego, el plan del PSOE de gobernar con un conglomerado de partidos con Podemos de principal aliado, con la abstención de Ciudadanos, genera gran enfado en muchos votantes de Ciudadanos, por la radicalidad y el experimento de un Pedro Sánchez en la Moncloa, hipotecado por muchos frentes.

Rivera no lo tiene fácil, ni Rajoy, ni Sánchez. El voto fragmentado reclama también mucha responsabilidad, no malabarismos cambiantes. En la campaña electoral Ciudadanos cometió errores, que rebajaron el número de escaños que finalmente obtuvo, y ahora ha cambiado mensajes de su campaña, porque toca la hora de decidir.

Por coherencia y responsabilidad, Ciudadanos ha de estar a la altura, y a mí me parece que el PSOE no es que no tenga programa, es que Sánchez quiere gobernar a costa de lo que sea, y ese es un programa muy concreto: ambición personal y falta de perspectiva responsable. Es más irresponsable que Rivera permita un gobierno anti-PP por considerar a Rajoy amortizado.

Rivera no ha de pensar en “sillones”, sino en una postura coherente en estos días cruciales. Los votantes siguen expectantes los acontecimientos, y valoran tanto la acción como la omisión.