Cinco amenazas de muerte

Cinco amenazas de muerte ha recibido una madre en Alicante por manifestarse en contra el decreto plurilingüe valenciano, el “decreto Marzà”, porque desea una educación para sus tres hijos en castellano, y en Alfaz del Pi –donde vive con su familia- no es posible con este polémico decreto, suspendido cautelarmente en tres ocasiones, pero que la Consellería sigue pretendiendo poner en práctica ya este curso escolar 2017-18.

Esta madre es noruega, y no ha dudado en sumarse a las manifestaciones contra el “decreto Marzà” por atentar contra la libertad educativa, y también se ha movido con periódicos extranjeros –holandeses, noruegos, ingleses, etc.– para informar de la situación que este polémico decreto ha generado en la Comunidad Valenciana. Problemas de todo tipo y en todos los lugares, pero particularmente en la provincia de Alicante, donde el valenciano lo habla un 2% de los 2 millones de habitantes de la provincia, y no tiene ninguna aceptación social entre las decenas de miles de extranjeros que residen en esa provincia.

En Alfaz del Pi, con 21.000 habitantes empadronados, hay 17.000 extranjeros. Destacan los noruegos, de modo que Alfaz del Pi es calificada como la “mayor colonia noruega en el extranjero”, después de Londres. La estupefacción dio paso a la indignación en todos ellos, además de los cientos de miles de españoles que consideran un atentado contra el castellano el criticado proyecto educativo de Vicent Marzà.

He hablado con esta madre noruega, residente en Alfaz del Pi desde hace años, y desde hace años feliz… hasta ahora. Ha comprobado el esfuerzo de las instituciones locales y provinciales para atraer más extranjeros, y ahora se encuentra con este decreto educativo que disuade a extranjeros a establecerse en nuestra comunidad, por motivos de trabajo y hasta de ocio.

Ha recibido una amenaza de muerte en Facebook – escrita en inglés, aunque el autor es español, asegura esta madre –y cuatro en Twitter– uno que decía que quería matarle delante del conseller-, y otro mensaje de alguien que dice trabajar en la Consellería y le amenazaba con echarla a Noruega. El autor de las amenazas de muerte puede ser una sola persona. Pero las autoridades deberían investigarlo de oficio, pues es un delito. Esta madre seguirá en la lucha por la libertad, pero hasta Vicent Marzà debe indagar y estar al lado de esta madre.