ÉTICA PROFESIONAL
Es evidente que cuando se ocupa un cargo de gran responsabilidad y extrema visibilidad, como lo es el puesto de Director Adjunto Operativo (DAO) de la Policía Nacional, que hasta ayer ocupaba José Ángel González, lo fundamental, incluso más que su competencia, es mantener una línea de conducta ejemplar, evitando cualquier actitud que pudiera dar motivo al escándalo que tendría graves consecuencias sobre la institución que dirigía y también sobre toda España.
Pero la carne es flaca y si en un momento el DAO o cualquier otro personaje del mundo de la política o de la administración, se siente tentado por la aventura, es evidente que debería tomar todo tipo de precauciones para que el asunto no saltara a las portadas. La prudencia y discreción por ambas partes resulta esencial.
Siendo la autoridad la parte más visible en el lío, es a la vez la más frágil y la que más tiene que perder por lo que le conviene asegurarse de que la otra parte es muy estable y que incluso será capaz de resistir algún bandazo en la situación.
