Puig defrauda

Ximo Puig expuso el lunes la Estrategia Valenciana de la Recuperación: 410 proyectos hasta 2027 con un presupuesto de 21.134 millones. Quiere proyectar la imagen de un presidente de la Generalitat con capacidad para salir de la terrible crisis sanitaria y económica en que nos encontramos, pero nada hay que otorgue más credibilidad que avalar proyectos con realidades logradas en cinco años que lleva al frente del Consell y con un mensaje de austeridad contrastada que en ningún momento mencionó.  Isabel Bonig sí pidió un 30% de reducción de altos cargos y asesores.  Puig no adelgaza la Administración, como pedimos la mayoría ciudadana, sino que la engorda. El término “Ximoanuncios” lo usó el exlíder de Podemos, Antonio Estañ, hace dos años; no lo acuñó ni el PP, ni Ciudadanos ni Vox.

Puig debe empezar a ser consciente de que lleva cinco años gobernando, y ya no vale atribuir con ligereza todas las deficiencias al PP. Los asesores de Puig deberían decírselo. Por ejemplo, cuando habló del proyecto de regeneración de la Albufera, con 240 millones de presupuesto, y alzó la voz para enfatizar que nadie había hecho nada en 35 años: él lleva 5 años, el PP gobernó durante 20, y Joan Lerma estuvo gobernando en 10 años anteriores para sumar los 35 que dijo Puig. Otro de los proyectos que mencionó es el de servicios sociales, construyendo centros y mejorándolos: ¿cuántos se han construido en estos últimos 5 años? En la ciudad de Castellón sólo hay una residencia de mayores pública, deficiencia que Mónica Oltra se comprometió a subsanar hace 5 años: ni siquiera hay un solar previsto. Habló de que esos proyectos se financiarán con fondos europeos, privados y de la Generalitat: se le llena la boca al hablar de colaboración público-privada, mientras aumentan el número de funcionarios y empleados públicos, auténtica pasión de Oltra que Puig también comparte.

Si a esos 410 proyectos, que trazó hasta 2027 –cuando su mandato expira en 2023, salvo que logre volver a ser candidato del PSPV a la Generalitat y pueda gobernar-, hubiera aportado algunos datos de lo que ha logrado el Consell en cinco años, sería algo más creíble: lo invertido en centros sanitarios, en los jóvenes –problema muy serio su falta de cualificación y el elevado desempleo ¿en qué porcentaje ha disminuido en estos 5 años?-, los centros de FP, etc. Anunció 322 millones para centros de excelencia de FP, y bajo cuerda el conseller Marzà quita conciertos de enseñanzas de FP en centros de excelencia, y gasta lo indecible en imponer el valenciano, auténtica obsesión.