Un Bosco apócrifo: El tríptico de los Improperios

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Marc Borrás Espinosa

Licenciado en Historia del Arte por la Universidad de Valencia. Máster en Estudios Avanzados en Historia del Arte de la Universidad de Barcelona. Actualmente es becario del Centre d'Art d'Època Moderna (CAEM) de la Universidad de Lérida, centro especializado en el estudio científico-técnico y expertizaje de obras de arte, y es colaborador del Grupo de Investigación Emac (romànic i gòtic) de la Universidad de Barcelona.

Ha publicado diversos artículos sobre el Tríptico de los Improperios del Museo de Bellas Artes de Valencia y los grabados bosquianos publicados por Hieronymus Cock en las revistas Archivo de arte valenciano de la Real Academia de San Carlos y en la revista Matèria de la Universidad de Barcelona.

Actualmente está realizado su tesis doctoral en la Universidad de Barcelona bajo el título Los boscos perdidos de España.

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En España se conservan tres obras de marcado carácter bosquiano, cada una de ellas con sus variaciones, pero que hacen referencia a un modelo iconográfico común, donde se representa las Injurias  a Cristo. En estas versiones de Madrid, San Lorenzo de El Escorial y Valencia, el Salvador aparece rodeado por cinco sayones dentro de un espacio circular, enmarcado por una cenefa de ángeles y demonios.

Hasta hace apenas treinta años, pocos habían sido los que negaran la autoría del Bosco a la versión del Real Monasterio de San Lorenzo del Escorial, la cual procede de las colecciones de Felipe II, por lo que las otras dos versiones se habían tomado como “copias con variaciones”. Sin embargo, la comparativa iconográfica y el estudio del dibujo subyacente de estas obras, nos ofrece una realidad diferente.

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Por otra parte, los resultados dendrocronológicos de las distintas tablas vuelven difícil el que ninguna de ellas fuese realizada por el propio Bosco; sin embargo, la afinidad iconológica de esta composición con la obra del maestro brabanzón, así como la relación iconográfica de estos modelos con un gran número de obras autógrafas del Bosco, obliga a pensar que no se trata de una obra a la manera del Bosco al uso.

A lo largo de la ponencia, se expondrá como la versión valenciana, la cual perteneció a doña Mencía de Mendoza, debe entenderse como un modelo original a partir del cual se realizaron las otras dos versiones conservadas en nuestro país. Para ello, se realizará un estudio comparativo entre las tres obras, haciendo especial hincapié en sus variaciones iconográficas, el sistema de copia que se siguió en cada caso, la comparativa de su dibujo subyacente y los resultados dendrocronológicos. Así mismo, se expondrán las razones que obligan a pensar que estas tablas resultan una excepción entre aquellas pinturas realizadas poco después de la muerte del maestro, pues sus especificidades obligan a pensar que la versión valenciana, la cual se argumentará que no es una copia sino un original, fue realizada por el taller del Bosco, o bien por un artista tan cercano a él, que solo se le puede entender como un discípulo heredero del su maestro.

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