Unión total del SECTOR PRIMARIO para reivindicar LA SOLUCIÓN REAL

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Un grupo de agricultores indignados redacta un manifiesto pidiendo la unidad de acción de todo el sector primario y convocan un paro nacional los días 19 y 20 de septiembre reivindicando la única solución valida “no a los acuerdos internacionales de comercio”, “Europa es nuestro mercado, nuestros productos primero”. La Unión hace la fuerza, este artículo es un apoyo incondicional a esta iniciativa que considero la única esperanza antes de la ruina de todo el sector en España

La campaña de cítricos mas nefasta de la historia ha finalizado peor que comenzó. Los embustes del principio, aunque los responsables de agricultura de la UE siguen repitiéndolos, ya no engañan a nadie y hoy el agricultor lo tiene más claro que nunca: La culpa no es del cambio climático, ni que se consuma menos en Europa, ni que nuestra fruta tenga menos calidad, ni la falta de organización, ni el minifundismo, ni siquiera los intermediarios; la culpa la tienen ellos, nuestros políticos, esos a los que acabamos de darles nuestra confianza en las urnas para que defiendan nuestros intereses en Europa, y que siguen y seguirán defendiendo sus bolsillos firmando acuerdos comerciales internacionales con terceros países con los que los europeos no podemos competir.

Este verano se está confirmando que no se trata de la crisis de un único cultivo contra el que se habían aliado todas las condiciones negativas del mercado. Todo lo que cultivamos aquí también se cultiva al otro lado del mediterráneo; los mares de plástico de Almería también tienen su replica en marruecos. Y así es como hemos visto que la crisis agrícola es global, porque globales son los nefastos acuerdos comerciales internacionales. La patata, la sandía, las aceitunas, todas las frutas de hueso, las lechugas y cualquier verdura … todo el sector primario está en crisis, cultives lo que cultives pierdes.

¿Cómo se puede competir con países en donde apenas pagan impuestos; que tienen leyes medioambientales laxas, en donde fumigan con venenos baratos que no respetan ni a las personas ni al medio ambiente; con quienes tienen salarios hasta 10 veces más bajos y las monedas muy devaluadas con respecto al euro? Ellos siempre ganan y nosotros perdemos. No es que haya que compartir el pastel europeo, es que nosotros lo cocinamos y ellos se lo comen.

¿Cómo se puede ser tan idiota o tan corrupto de ayudar a otros países a costa de arruinar a tu población? Si quieren dar limosna, que la den, pero que salga de los bolsillos de todos.

No se trata de falta de competencia, de que no sepamos reinventarnos, no hay nada que reinventar, hagas lo que hagas también lo harán en esos países y lo que es peor, lo harán ciudadanos europeos muy poderosos a los que se les ofrece la bicoca impositiva: producir barato a costa de mano de obra esclava y entrar los productos en Europa sin aranceles compensatorios; una práctica fraudulenta e inmoral, que los políticos europeos han convertido en legal.

¿Y dónde están los ecologistas? Esos urbanitas que llegaron al campo a sodomizar al mundo rural y con los que los políticos tienen una especial sensibilidad, convirtiendo sus denuncias al campo en unas restricciones legislativas casi imposibles de cumplir y que por supuesto encarecen los costes de producción. ¿Por qué esos hipócritas disfrazados de verde no dicen nada de esos productos que vienen de fuera sin cumplir ninguna legislación europea? ¿por qué no dicen nada de esos transportes marítimos que consumiendo “búnker fuel” como combustible, un residuo del petróleo ultracontaminante, nos traen a Europa, tras recorrer miles de kilómetros, productos agrícolas que nosotros cultivamos aquí? ¿Ignoran acaso que según información del diario británico “The Guardian” los 15 barcos mercantes más grandes del mundo, esos súper-barcos para transporte de contenedores, contaminan ellos solos lo que 760 millones de turismos? ¿Por qué ignoran que si el agricultor se arruina se van a perder millones de árboles que hoy renuevan CO2?

Y mientras tanto nuestro enemigo, ese al que democráticamente le hemos dado el poder en España, sigue traicionándonos. Pedro Sánchez, es ahora el máximo adalid en la defensa del acuerdo de la UE con Mercosur y sin ningún rubor le ha pedido a Bruselas que se aceleren las negociaciones y se firme cuanto antes dicho acuerdo. Pedro Sánchez ha hecho saber que, a su juicio, la UE está frente a una oportunidad histórica y estratégica para convertirse en el primer socio comercial de los países del Cono Sur. Defiende que «para España sería un acuerdo muy bueno por sus muchos beneficios económicos». ¿Para quién son esos beneficios? Obviamente no para los agricultores españoles, esos que están sufriendo la mayor crisis de su historia, los únicos a los que trabajar les cuesta dinero. Entre otros productos Sudamérica posee cítricos, Brasil es el mayor productor de zumos de naranja del mundo y junto con Argentina están a la cabeza de la exportación de carnes. Por el contrario, el presidente de la republica francesa Enmanuel Macron, consciente del perjuicio a sus ganaderos y con la presión de los chalecos amarillos se opone a la firma de este acuerdo.

Si amigos agricultores, en las mismas fechas que nos manifestábamos en contra de la firma de esos acuerdos comerciales internacionales, pudimos votar mejores opciones y en cambio elegimos al peor, no solo de España sino también de toda Europa, en cierta medida hemos elegido nuestra propia ruina.

Y siguen llegando más pruebas de la ineptitud, idiotez o corrupción de los responsables de agricultura en la UE. A pesar de nuestras protestas, a pesar de los más que negativos resultados de esta campaña, los ministros de Agricultura de la Unión Europea (UE), en lugar de intentar buscar soluciones para sus ciudadanos europeos, se han reunido el pasado 21 de junio en Roma con los ministros de agricultura de la Unión Africana (UA) con el objetivo de reforzar sus lazos e impulsar la capacidad comercial de los productos agrícolas africanos. Tras esta reunión la UE contribuirá con 30 millones de € a un programa para fomentar el desarrollo agrícola, 5 millones para una plataforma de agricultura tropical y 3 millones para un programa de becas. También se apoyará a las organizaciones de productores y la promoción de indicaciones geográficas para los productos agrícolas, especialmente para los pequeños agricultores, según parece el minifundismo familiar que estos burócratas condenan en España, lo apoyan y potencian en África.

Mientras Europa, instalada en el buenismo o en la corrupción firma acuerdos nefastos para sus ciudadanos, EEUU protege su producción con más exigencias a la importación de productos extranjeros y mayores aranceles de frontera.

Así las cosas, la campaña tan negativa para nosotros, ha sido muy positiva para estos terceros países no socios de la UE, que están aumentando año a año sus plantaciones al tiempo que nosotros las abandonamos. Para la próxima campaña ellos aportaran más producción y nosotros menos, poco a poco la agricultura europea está en una dramática retirada que finalizará, si no lo remediamos, con nuestra completa eliminación del mercado.

¿Y donde está la esperanza? La esperanza está en la unión real reivindicando la solución real. Basta ya de pedir falsas soluciones de competitividad. La competencia como hemos visto es imposible porque los parámetros que les benefician no van a cambiar y ellos pueden imitar todo lo que nosotros hagamos. Si el problema real es la entrada libre de productos de fuera la solución es que no entren o que se establezcan limitaciones en volumen a la cantidad, permitiendo únicamente aquellas cantidades que nos complementen.

Basta ya de que las asociaciones agrarias vayan por libre compitiendo entre ellas, basta ya de protagonismos, basta ya de intereses secundarios comerciando con esos terceros países que a la larga provocarán la pérdida del comercio de lo nuestro porque ya no tendremos nada que comerciar. Es un problema de todo el sector primario. Levantémonos todos juntos en contra de esos acuerdos indecentes. Pidamos claramente que Europa es nuestro mercado, y por lo tanto como europeos, nuestros productos deben de tener prioridad a los que vienen de fuera.

La esperanza ha surgido de un puñado de agricultores cabreados que han elaborado un manifiesto pidiendo esa unión; pidiendo que no haya protagonismos; pidiendo una solución única: la preferencia en Europa de los productos europeos; pidiendo un paro a nivel nacional de todo el sector, algo grande que llegue a esa prensa nacional tan sensible con idioteces y que ignora los problemas del sector nacional más estratégico y cuya caída pagaremos todos en forma de falta de garantías para la salud, de desastre paisajístico y medioambiental y finalmente en caso de una grave crisis sufririamos la escasez de alimentos por haber perdido nuestra soberanía alimentaria.

A este paro nacional, que fijan para el 19 y el 20 de septiembre y que los medios y los políticos no van a poder ignorar, pueden seguir más acciones coordinadas hasta conseguir que nos hagan caso. Si en cambio nos movilizamos por asociaciones, por tipo de producto o por provincias, somos pocos y nos ignoran.

Ya hay muchas asociaciones que han dado el visto bueno al manifiesto, pero deben de ser todas, nadie debe de quedarse fuera y aquella asociación u organización que lo haga debe de ser castigada por sus propios afiliados. No podemos esperar más y la unión debe de ser máxima. La agricultura, nuestra forma de vida, debe de estar por encima de ideologías, de protagonismo, de diferencias particulares. El sentir de esos agricultores cabreados es el mismo de todos los agricultores pescadores y ganaderos de España. Definitivamente vamos a por todas, esta vez ni prensa ni políticos nos van a poder ignorar.