El tripartito se tambalea

El tripartito valenciano se tambalea tras la posición de Ximo Puig de abstenerse para favorecer el gobierno de Rajoy, pero con ello contaba ya el líder socialista. Ha podido más en Puig el apoyo a la postura de Susana Díaz, la líder real ahora en el PSOE y en los próximos años, y el Molt Honorable es un experimentado equilibrista, que ha sobrevivido a mil batallas, y se ha decantado por el caballo ganador. A ciencia cierta, no sé si realmente Puig es partidario de la abstención, simplemente ha tomado partido por la corriente dominante en su partido, y así se garantiza muchas cosas.

Toda decisión de Ximo Puig, como la de todo miembro del comité federal, era mala para él y para su partido, con múltiples secuelas. La fractura en el PSPV es evidente, y Puig tiene una larga tarea por delante, pero de la que estoy convencido que saldrá airoso.

Tensión interna en el PSPV, y tensión con Compromís y, sobre todo, con Podemos. Sin embargo, basta comprobar la reacción de Mónica Oltra para darse cuenta que las amenazas de Podemos en la Comunidad Valenciana serán mucho menos cruentas de lo que puede parecer a primera vista, pues la vicepresidenta ha afirmado que el Acuerdo del Botánico está “blindado”, pese a que le parece negativa la abstención que ha permitido que gobierne Rajoy. Si Oltra lo afirma, con las excelentes relaciones que tiene con Podemos, sobrados motivos tiene Puig para saber que, a pesar de trifulcas y amenazas, el futuro del tripartito es menos inquietante del que da a entender Antonio Montiel.

Montiel, por indicaciones de los líderes nacionales de Podemos, no puede decir que no pasa nada. Tiene que representar la contrariedad de Podemos, pero nada más. Puede sonar muy contundente calificar la posición de Puig como “deslealtad”, o que ya no tiene la misma confianza en el líder socialista, o que las cosas ya no van a ser como eran. Teatro, del que espera sacar jugo: ha obligado a Puig a explicar en las Cortes Valencianas su abstención en el comité federal y avisa de que estará más vigilante de que se cumpla lo pactado en el Acuerdo del Botánico.

Puig sabe que la estabilidad del tripartito depende de Mónica Oltra, a la que deja hacer y deshacer a su antojo en materias de igualdad, ideología de género, educación, y cuanto se le ocurra. Podemos apostó en su día por Oltra para presidir el Consell en detrimento de Puig, pero no es el momento de Oltra. Puig, tranquilo… por ahora.