En defensa

DEFENSA DEL GENERALÍSIMO FRANCO ANTE UN MILITAR MANIPULADOR

Recientemente, un tal Floren Dimas, oficial retirado del Ejército del Aire, pero del que se desconocen más datos al respecto, ha publicado una carta, respondiendo al escrito de más de seiscientos militares, defendiendo al “Franco militar”.

En esta carta, el tal Floren, tilda a Franco poco menos que de traidor a su juramento, aduciendo que, a raíz del Decreto de 23 de abril de 1931. El Generalísimo prestó esta promesa: “Prometo por mi honor servir bien y fielmente a la República, cumplir sus leyes y defenderla con las armas”, según establecía un Decreto, que exigía prestar esta promesa a “todos los Generales en situación de actividad o reserva y todos los Jefes, Oficiales y asimilados que no estén en la de retirados o separados del servicio”. En este mismo decreto se establece el texto de  juramento de fidelidad a la Bandera, mediante la formulación de la siguiente pregunta “¿Prometéis ser fieles a la Nación, leales al Gobierno de la República y  obedecer y respetar y no abandonar a los que os manden?”

Entonces, si Franco fue un traidor por este motivo, ¿qué fueron los oficiales, jefes y generales, que, habiendo prestado juramento de fidelidad al Rey, se pusieron del lado de la República? Por cierto, una república que se proclamó tras unas elecciones municipales, en las que ganaron las candidaturas monárquicas, de una forma más que irregular y que, yo, me atrevo a calificar de golpe de estado incruento. Además, tengamos en cuenta un dato, la Constitución de la República no fue aprobada por referéndum de la Nación.

También se saltaron su promesa, por ejemplo, cuando el 14 de mayo de 1931 no defendieron las leyes, consintiendo la quema de templos y edificios religiosos, hasta el punto de que el Gobernador Militar de Málaga, General García Gómez Caminero, remitió un telegrama al Gobierno, diciendo que “hoy se han iniciado los incendios de iglesias, mañana continuarán”.

No olvidemos que, en las Reales Ordenanzas de Carlos III, en 1768, se establece la siguiente fórmula de juramento de fidelidad a la Bandera: “¿Juráis a Dios y prometéis al Rey el seguir constantemente sus banderas y defenderlas hasta perder la última gota de vuestra sangre y no abandonar al que os esté mandando en acción de guerra o disposición para ella?. Esta fórmula permanece prácticamente invariable, hasta que por un Decreto de 20 de febrero de 1927, se establece esta otra: “ ¿Juráis a Dios, por vuestra fe, prometéis al Rey por vuestro honor, seguir constantemente sus banderas defendiéndolas hasta perder la vida, cumplir las leyes y ordenanzas militares y obedecer a quien en nombre del Rey se os haya dado a reconocer  para mandaros?». Y todos los militares que, en 1931, se mostraron leales a la República, prestaron juramento utilizando una de estas dos fórmulas. Posteriormente, se tuvieron que ajustar al descrito anteriormente.

Mientras que los militares leales, en 1931, a la República traicionaron su juramento, ¿podemos decir que Franco fue desleal con la República? Yo estoy convencido de que no lo fue, sino todo lo contrario, puesto que fue quien la salvó cuando, en 0ctubre de 1934, el PSOE dio un golpe de estado en Asturias.

Fue desleal en 1936. Rotundamente, no. Tengamos en cuenta que, en julio de 1936, estaba en el poder el Gobierno asesino del Frente Popular, llegado al mismo mediante unas elecciones fraudulentas, cuyos resultados jamás se publicaron.

A pesar de ello, el Caudillo, que estaba al tanto de los preparativos del Alzamiento, intentó, hasta el último momento, evitarlo. Pero la noche del 12 de julio de 1936, un grupo de Guardias de Asalto, utilizando un vehículo oficial, con conocimiento, y consentimiento, de sus superiores y acompañados por miembros del PSOE, secuestraron y asesinaron al jefe de la oposición monárquica, D. José Calvo Sotelo.

Es decir, Franco no se sublevó contra un Gobierno legítimo, sino contra un grupo de facinerosos y de forajidos, que, fraudulentamente, se habían encaramado al poder.

A partir de ese momento, la sublevación era una necesidad, además de una exigencia del honor militar.

Por cierto, el jefe de la expedición asesina fue el Capitán de la Guardia Civil Condés, miembro de la UMRA (Unión Militar Republicana _Antifascista), de la que yo considero heredera a ACMYR (Asociación Cívica Milicia y República), de la que es miembro el tal Floren.

Para finalizar, el autor de la carta ingresó en el Ejército, según confiesa él mismo, en las postrimerías del franquismo. Es decir que juró fidelidad al Régimen.

Miguel Alabort

Miguel José Alabort Jiménez es licenciado en Derecho y Graduado Social.