Las siete vidas de Ximo Puig

El actual presidente de la Generalitat Valenciana, el socialista Ximo Puig, es un experimentado político, del que bien puede decirse que tiene 7 vidas como los gatos, o incluso más.

“Las siete vidas del gato” es una obra de teatro de Jardiel Poncela, estrenada en 1943, y que en 1970 se llevó al cine. Recoge la acepción popular de que un gato tiene una gran capacidad de resistencia, y puede salir indemne de situaciones que para otros serían fatales, mortales.

Puig es un malabarista de la política. Con su carácter afable y campechano, ha sobrevivido a mil batallas políticas, por supuesto haciendo caso del consejo que le dio su abuelo de “Tú, siempre de izquierdas”.

Prácticamente toda su vida se ha dedicado a la política, tras una breve experiencia profesional en diversos medios de comunicación. Desde 1983, con 24 años, su profesión es la política. Fue jefe de gabinete con Joan Lerma, pero se esconde esa etapa, porque el “lermismo” es pasado, y Puig formó parte muy activa de aquella etapa.

Ha sido diputado provincial, autonómico y nacional, además de alcalde de su pueblo, Morella, durante 17 años. Siempre ha sabido sobrevivir, como los gatos, en medio de las corrientes internas socialistas y las derrotas electorales, porque siempre tiene un “plan B”.

Cuando en el PSOE se habla continuamente de renovación, Puig es elegido secretario general de los socialistas valencianos en 2012, y, tras sacar los peores resultados de su partido en las autonómicas de 2015, logra ser presidente de la Generalitat, con el apoyo de Compromís y Podemos, aunque la líder de Compromís, Mónica Oltra, se lo hizo sudar y mucho, esgrimiendo que ella debería ocupar ese puesto ya que contaba con el apoyo de Podemos. En efecto, Pablo Iglesias se mojó y dijo que quería a Mónica Oltra de presidenta: Compromís y Podemos habían sacado más diputados que el PSPV, y el argumento de la “decadencia” socialista frente al auge de los otros dos partidos.

Para algunos, Ximo Puig es prisionero de Mónica Oltra, y de Podemos. En el Gobierno valenciano se reparten cargos y responsabilidades para contentar a todos: Compromís dirige la educación, políticas sociales; Podemos, que no está en el gobierno porque no quiere, dirige la nueva Radio Televisión Valenciana, enmendando en lo que estima oportuno Antonio Montiel –su líder– a socialistas y Compromís. Puig, sonriente, parece estar en un campo de rosas, cuando en realidad es un campo de minas.

Puig se ha enfrentado con Pedro Sánchez en varias ocasiones: sabe que él tiene 7 vidas, y Pedro Sánchez está en la cuenta atrás, para cederle a Susana Díaz el mando del partido. Puig está en contra de las diputaciones provinciales, y Sánchez a favor. Puig quiere ir en una candidatura única de izquierdas el 26-J, junto con Compromís y Podemos, y se queda tan tranquilo ante la negativa de Ferraz, argumentando que él mira primero por los intereses valencianos y que la unidad no es uniformidad. ¡Por supuesto, ni hablar de confrontación con Ferraz, dijo Puig!

La candidatura pretendida por Puig para el Senado tiene varias versiones. Una, que le obligaron Podemos y Compromís, y en vez de presentarse como “prisionero”, el felino Puig decidió que pareciera una decisión suya. Otra versión es que Puig realmente tomó la iniciativa, al prever el ascenso en escaños y votos de Compromís y Podemos el 26-J, así como el descenso de los socialistas en la Comunidad Valenciana, y decidió subirse al “caballo ganador”, que para él es el barco de la supervivencia política, eso si, siempre de izquierdas, como le decía su abuelo.

La pinza Compromís-Podemos en la Comunidad Valenciana, y probablemente más tras el 26-J, es una amenaza constante para que siga de presidente de la Generalitat Ximo Puig. No se descarta nada, pese a que todos son conscientes de que Mónica Oltra quiere ser la sucesora de Puig en la presidencia de la Generalitat. ¿Cuándo? Tal vez cuando Oltra quiera, pero Puig sigue jugando con habilidad felina sus bazas.

Pablo Iglesias propuso un Gobierno a la valenciana para España, y ahora se sigue hablando de Acuerdo a la valenciana. Con la múltiple intencionalidad del líder de Podemos, se está refiriendo a que gobiernen Podemos y otras fuerzas de izquierda con los socialistas, siendo una figura secundaria o decorativa el PSOE, que es lo que volverá a intentar tras el 26-J, si se confirma que supera en votos al PSOE la coalición Unidos Podemos, por supuesto con Compromís en el barco.

Es lo que sucede en Valencia: Oltra y Podemos gobiernan, y Puig preside, cumpliendo un sueño que durará lo que dure, pero no parece que Puig esté precisamente en el final de su vida política. Va de la mano con Susana Díaz. Queda mucho partido por disputar, pese a las impaciencias de Oltra y Podemos.

Ximo Puig lleva 33 años de vida política activa, siempre en el PSOE, y ahora se presenta como el líder renovador de su partido. Es capaz de pedir caras nuevas, pero él sigue.