Los políticos ya tardan demasiado en bajarse el sueldo

La actual crisis sanitaria, laboral y social exige que todos hagamos esfuerzos, que asumamos sacrificios. Nos esperan meses muy duros, en que el gasto sanitario se multiplica y, en no pocos casos, se pueden salvar vidas humanas si hay medios idóneos.

Algunos han alzado la voz desde hace unos días para que los políticos se bajen el sueldo en esta situación. También change.org está recogiendo firmas: ya lo piden decenas de miles de españoles. No puede ser que sólo sufran los autónomos, los particulares, las empresas: la mirada está puesta en los políticos, que en teoría están para el servicio público en sus diversas versiones.

Este martes, en “Espejo Público”, Susanna Griso se unió a esta corriente, planteando esta rebaja, y pidiendo su opinión al publicista Luis Bassat, que se manifestó totalmente a favor de que los políticos se bajen el sueldo, y por supuesto replantearse las dietas, para ayudar a los necesarios gastos sanitarios.

Isabel Bonig (PP) y Toni Cantó (Ciudadanos) plantearon el lunes pasado que el Gobierno valenciano llevara a cabo un ERTE, suprimiendo Consellerías y reduciendo asesores. También cabría decir que un grupo parlamentario como el PP o el de Ciudadanos en las Cortes Valencianas podría decidir una rebaja de sueldo durante estos meses: sería coherente con su petición.

Desde otra ideología distinta, la andaluza Teresa Rodríguez también ha pedido que se rebajen el sueldo los diputados andaluces. No parece, por tanto, una petición de izquierdas ni de derechas, ni de empresarios solamente: va cuajando un clamor popular.

También se está pidiendo que los empleados públicos y funcionarios –salvo algunos que están sacrificándose mucho, con heroísmo, en estos momentos, como el personal sanitario, servicios sociales, protección civil, fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, por ejemplo– tengan una rebaja de su sueldo, durante un tiempo.

Se puede pensar que los políticos, asesores o directivos de empresas públicas son unos pocos miles, pero que no sería una medida de cuantía significativa. Grave error: diputados nacionales y autonómicos, senadores, eurodiputados, más de 8.000 alcaldes, decenas de miles de concejales, entes públicos, televisiones autonómicas… ¡son cientos de miles!

Uruguay ha creado un Fondo Coronavirus, con fondos de diverso origen, entre los que se cuentan cargos políticos, asesores y funcionarios que cobren por encima de una cantidad. Se aplica un recorte de hasta el 20%, según lo que cobran. No quieren dejar el sufrimiento sólo a los trabadores, que –como en España– ya han ido engrosando el paro. ¡Y en Uruguay sólo hay 300 positivos del COVID-19 y un fallecido!

La mayoría de los políticos, asesores, empleados públicos y funcionarios, en estas semanas, tienen menos trabajo o casi nada. Algunos están reforzando servicios sociales, por ejemplo. Pero, si pensamos en una Diputación con 600 personas empleadas y en que sólo un 10% tiene un trabajo presencial –lo de su teletrabajo, con todo el respeto del mundo, me gustaría saber en qué consiste y cuántas hora al día: harían un bien explicando en qué consiste-, mientras vemos cómo mueren médicos y enfermeras, policías y guardias civiles, por el contagio en su trabajo, es lógico y justo que reclamemos un reparto de sacrificios entre todos.

Los mismos que critican a Amancio Ortega que se bajen el sueldo, para empezar. Que Pablo Iglesias sufra un poco para pagar la hipoteca de su chalet en Galapagar. Y no habría que descartar ERTE en empresas públicas -¿por qué no?-, porque de esta catástrofe sanitaria, laboral y económica vamos a salir muy tocados todos, y es evidente que no sólo tres meses.

Todos los presupuestos públicos y privados han saltado por los aires. Una economía de guerra se impone. En la calle está fraguando la indignación contra el Gobierno por el modo de gestionar la crisis, y también por la actitud de los políticos, que sólo hablan de sacrificios de otros, pero no de ellos mismos.

Más vale que los políticos y empresas públicas se planteen ahora estos recortes. La fuerza y la indignación de la calle llegará a obligarles, si sólo se dedican a subir impuestos, que puede ser el colmo, porque toca una rebaja general de impuestos: recaudar menos y gastar menos en los sueldos de las Administraciones, porque veamos una rebaja de los sueldos políticos y públicos. Toca sufrir por parte de todos, por el bien de todos.