Oltra decide, Puig preside

Tiene razón Mónica Oltra, vicepresidenta del Consell y consellera de Igualdad –y portavoz-, cuando afirma que el tripartito resiste y está “a prueba de bombas”, porque el tripartito depende de ella: lo sabe, ejerce y lo hace saber con frecuencia, y los demás también lo saben, incluido el propio Ximo Puig, que es president porque Oltra se lo permitió, tras un “tira y afloja” en que hizo valer el apoyo de Podemos para ser ella la presidenta. ¿Por qué cedieron Oltra y Montiel la presidencia? Es algo complejo, pero bien sabe Puig que lo será mientras ella quiera, y mientras tanto Puig ha cumplido su anhelado deseo de ser president, después de haber trabajado codo con codo durante años con el president Lerma: su sueño cumplido.

Si la CUP sugirió para Cataluña un gobierno catalán “coral” con varios líderes, en la Comunidad Valenciana tenemos un Consell con un coro muy desafinado, porque el protagonismo de los tres partidos políticos depende de veleidades personalistas sin coordinarse con los otros socios de gobierno o de intereses partidistas.

Sin hacer una retahíla de falta de sincronía entre los tres partidos que gobiernan, basta recordar las diferentes declaraciones de Puig, Oltra y Montiel sobre Canal 9, sus posibles emisiones en pruebas y la precipitación con la que se pronuncian sobre un tema tan sensible, importante, con evidentes consecuencias en el sector audiovisual y en los extrabajadores de la extinta RTVV. La más reciente, sin embargo, es sobre el turismo, pues Ximo Puig prometió crear una Consellería de Turismo –con sede en Benidorm– y Oltra ha afirmado que no se va a crear.

El turismo supone el 14% del PIB de la Comunidad Valenciana, está siendo el motor principal del crecimiento económico y del aumento de empleo. Muchos defienden que haya una Consellería específica, y otros muchos defienden que es una materia transversal, que se puede cuidar sin aumentar el entramado institucional. Pero no puede prometer algo tan importante el president, y descalificarle Oltra. Pero Puig sigue de president, que es lo que buscaba y se siente casi igual de feliz.

Oltra no preside el Consell a cambio de que Puig le diga a todo que sí, que controle las Consellerías que desea, y ambos sonrían afirmando que es un acuerdo de gobierno sólido. Habrá que ver el coste electoral que supone para los socialistas el actual Consell, y habrá que ver si Oltra saca partido o no: ambos tienen motivos para preocuparse, a la vista de encuestas recientes y lo que se palpa en la calle. Hasta 2019.