Portavoz del Consell


Hasta pasadas las elecciones del 26-M no sabremos la configuración del Consell. Una de las piezas importantes es quién será la portavoz o el portavoz, cargo de gran repercusión mediática y aspiración para no pocos, porque es goloso el cargo, a la vez que supone una tarea arriesgada, pero quien se embarca en la política nunca desecha puestos golosos. Con los resultados del 28-A, el tripartito PSPV-Compromís-Podemos va insinuando, sobre todo en privado, preferencias sobre número de Consellerías y el reparto entre los tres partidos, con la apreciación generalizada de que Ximo Puig ahora hará valer los resultados que ha obtenido y el punto de partida no es el mismo que en 2015. Se renueva el Botánico, pero el contenido se irá desgranando. Puig tiene mucha experiencia política, y ha demostrado que el tablero de ajedrez que es la política lleva a veces a la mera supervivencia y, en otras ocasiones, a aprovechar con decisiones concretas las oportunidades que brinda, mirando también al medio plazo.

La actual portavoz es Mónica Oltra, a la vez que vicepresidenta y consellera de Igualdad. Su labor como portavoz le ha brindado mucha visibilidad, trato frecuente con los medios de comunicación y ocasiones de “torear” con habilidad cuestiones que se suscitan casi diariamente, y que ha intentado aprovechar. Alterna simpatía y contundencia. Seguro que Oltra desea seguir con los tres cargos, pero otra cosa distinta es lo que le pida a Puig, porque en política también hay que saber lo que se puede pedir en cada momento, y me parece que de los tres cargos el que va a dejar es el de portavoz: vicepresidenta es seguro que seguirá siéndolo, pese a obtener peores resultados que en 2015, y querrá continuar con la Consellería de Igualdad y Políticas Inclusivas, que permite una conexión permanente con la sociedad civil y penetra en auténticos caladeros de votos, como son las personas mayores o la dependencia, sectores muy sensibles y agradecidos ante cualquier mejora. Queda sobre Oltra la sombra de la gestión de los centros de menores, en la que se ha mostrado su sectarismo, a la vez que una superficialidad e imprudencia impropias de un cargo tan relevante, que no pueden disfrazarse sólo de demagogia: ha sido algo más grave.

El cargo de portavoz apunta a alguien del PSPV –tal vez Manuel Mata-, pues es la cara del Consell, y si algo tiene claro un presidente de la Generalitat que trabajó como periodista es que va a aprovechar cuanto redunde en proyección mediática, léase À Punt o la Portavocía del Consell, hasta ahora en manos de Mónica Oltra.