Reflexiones sobre pasado y presente de la Infantería española. (1ª parte)

Los Tercios de Flandes
Los Tercios de Flandes

…”Aquí la principal hazaña es obedecer, y el modo como ha de ser es ni pedir ni rehusar”…

Como militar de profesión, no podía dejar escapar la ocasión de dedicar una reflexión a lo que ha sido mi vocación durante 46 años de servicio en las Fuerzas Armadas. Mis ilusiones –hechas realidad- han sido siempre mandar unidades de combate, en especial la planificación y ejecución de actividades en la modalidad de Operaciones, como también a la dedicación de la formación integral de nuestra juventud que nos llegaba a filas, “eran niños mayores y se licenciaban como jóvenes hombres”.

Antes de seguir adelante quiero expresar lo más importante, verdadero y valioso que pienso escribir en este artículo sobre la milicia. Se trata de destacar la calidad extraordinaria de nuestra juventud, incluida por supuesto la actual, con más mérito si cabe que las anteriores por los mayores peligros, obstáculos y dificultades que la mayoría de hoy tienen que superar. Teníamos que llenar el vacío que los intelectuales contemporáneos, ya de entonces (transición democrática) no supieron crear, en especial sobre principios, ideales y valores para una juventud ilusionada, alegre y esperanzada en su futuro.

“Aquí la principal hazaña es obedecer, y el modo cómo ha de ser es ni pedir ni rehusar…” Decía Don Pedro Calderón de la Barca hace 400 años al hablar de la milicia como… “pobres soldados”… para finalizar afirmando, que la “milicia no es más que una religión de hombres honrados”. Afirmaciones ciertas y claras como lo son las aguas cristalinas de las montañas, aunque algunas minorías sistemáticamente las pretendan enturbiar, y que por su importancia y trascendencia es necesario repetir y repetir el pensamiento cuando escribía Calderón sobre el Ejercito de España en aquella época.

Desde este excelente observatorio que me ha permitido sentir y convivir también con los soldados actuales, he de expresarles mi profunda y sincera admiración, y declarar que nunca, ni he oído, ni me han contado jamás ninguna queja seria, ninguna protesta destemplada de ninguno de los miles de soldados que he tenido en filas cumpliendo su servicio militar. De eso doy fe y declaro mi profundo reconocimiento y afecto por todos ellos.

Así, con estos soldados, nuestra Infantería, nuestros Ejércitos, como también la Guardia Civil, gozan de un gran prestigio. Nuestros soldados –ya en los Tercios de Flandes- se distinguían por su valor y abnegación, aguante y sufrimiento, obediencia y disciplina en todo tipo de misiones; dentro y fuera de nuestras fronteras, en todo tipo de terrenos, haga frio o calor… con numerosas acciones diarias de meritorio espíritu de servicio a la Sociedad. A lo largo de nuestra Historia muchas son reconocidas con numerosos premios, condecoraciones y laureadas individuales o colectivas, concedidas por sus hazañas heroicas, constituyendo junto a los héroes anónimos la élite de nuestro Ejército pasado, presente y futuro. Son los verdaderos artífices, garantes permanentes de la unidad, seguridad y soberanía de nuestra Patria.

Como una más de ellas, destacaría la que dio origen a que nuestra Infantería tomara a María Inmaculada como su Patrona. Fue durante los Tercios de Flandes, año 1585 en Empel, pequeña isla de Bommel (Holanda) cuando el Tercio del Maestre de Campo Francisco Arias de Bobadilla, tras recorrer con sus tropas a pie, desde España, 1500 Kilómetros durante 3 meses, quedó sitiado por 10 navíos y 5000 hombres al mando del almirante Hohenloje, diez veces superiores en número a los españoles. El holandés conminó a que se rindieran, respetando vidas, armamento y honores si se retiraban. La respuesta de Bobadilla fue: “Los infantes españoles prefieren la muerte a la deshonra. Ya hablaremos de capitulación después de muertos”.

Durante los días 6, 7 y 8 de Diciembre de ese año, nuestras tropas se encuentran rodeadas y cercadas. Mientras se fortificaban, encontraron una tabla de pintura flamenca con la imagen de María Inmaculada. Durante la noche del día 8 se helaron las aguas por las bajísimas temperaturas; los españoles sienten, que ese fenómeno de intenso frio inesperado se debe al hallazgo del cuadro e intercesión de la Inmaculada; milagro que los motiva y deciden romper el cerco con un ataque masivo y violento, por sorpresa a las 2,15 h de la madrugada con todas las fuerzas a través de la noche y del hielo, rompiendo el cerco y consiguiendo una gran victoria, con escasas bajas propias y numerosas del enemigo. El almirante Felipe van Hohenloje llegó a decir: “Ante tal desastre, no cabe duda, que en esta ocasión Dios ha sido español al obrar tan grande milagro”.

Dos siglos después, ante los deseos generalizados de los Regimientos de Infantería de guarnición en España, como constante recuerdo del milagro de Empel, desean que la Inmaculada, sea su Patrona. El 26 de Julio de 1892 el General Inspector de Infantería, en representación de toda el Arma, solicitó al Ministro de la Guerra que se declarara a la Inmaculada Patrona de la Infantería española y así, hasta nuestros días los infantes celebran todos los años su fiesta el 8 de Diciembre en reconocimiento y acción de gracias por el milagro-hazaña de nuestros Tercios en los Países Bajos.

N de la R.- La ilustración de cabecera corresponde a óleo del artista español contemporáneo Ferrer Dalmau inspirado en la Batalla de Empel.