Un “procés” contra todos

Los independentistas catalanes se parecen, cada vez más, al conductor de la autopista que piensa que todos van en dirección incorrecta, menos él.

Ya no es sólo el Gobierno, ni los partidos constitucionalistas PP-PSOE-Ciudadanos, ni los jueces, ni la policía. Los secesionistas catalanes ahora tienen otro “perseguidor” para añadir en la lista: Alemania, porque su justicia detuvo a Carles Puigdemont y lo mantiene en prisión.

Pocas horas bastaron, para que los partidarios del “procés” se manifestaran, entre otros lugares, frente al consulado alemán en Barcelona, y se oyeron gritos como “Europa es una vergüenza”.

En el chiste de la autopista, un conductor circula, y oye por la radio: “¡Atención, tengan cuidado, un conductor circula en sentido contrario!”. Y un conductor que lo oye, responde: “¡Uno, no, todos!”. Todos, excepto los independentistas, estamos equivocados: podrían reflexionarlo un poco más, respetar a las personas de verdad.

Nadie apoya al “procés”, ni siquiera la mayoría de los catalanes. Pero son como el conductor mencionado: no es tolerable, para ellos, que todos estén “equivocados”. Acosan al juez Llarena, a su familia y vivienda, y hasta la Unión Internacional de Magistratura lo ha rechazado, evidentemente. Cortan una autopista y una carretera en Gerona y Tarragona – 60 y 200 personas, respectivamente, toda una multitud – , y hacen perder horas a miles de viajeros y horas de trabajo, pero todo es válido para “hacer comprender a todos” que sólo los partidarios del “procés” tienen razón”.

En medio de llamadas a la protesta pacífica, algunos independentistas optan por las concentraciones violentas en diversas ciudades, porque los Mossos también están equivocados, en su opinión.

Por supuesto, también están equivocadas para los secesionistas las empresas que se han fugado de Cataluña, o las que están a punto de hacerlo, por esta violencia callejera, que en verdad es preocupante. Como les tildan de “traidoras”, no se descarta boicotearlas.

La economía catalana está muy equivocada, así como los inversores extranjeros. Desconfían de Cataluña en estos momentos, y se están beneficiando de esa inversión extranjera Madrid y Valencia.

Y los indicadores de empleo para ellos, por supuesto, son una “prueba” del miedo y la falta de libertad en Cataluña. Hay falta de libertad, sí, ¿pero de quién? Más bien de los que pretenden imponer la república, los que podríamos denominar Comités de Imposición de la República, vinculados a la CUP, y que se denominan Comités de Defensa de la República.

Y la tensión que se vive en Cataluña en la convivencia diaria es fruto, según los secesionistas, de la “incomprensión” de sus convicciones inamovibles y dogmáticas, pese a todos los que piensan lo contrario.