Centenario aragonés

Este año se cumple el Centenario del Centro Aragonés en Castellón, fundado en 1920. Pese a la disminución de actividades en estos meses a causa de la pandemia del coronavirus, con el confinamiento y la limitación para llevar a cabo actividades, no va  a pasar inadvertido este Centenario. El presidente del Centro en Castellón, José-Antonio Lázaro, me confirma que se va a celebrar, y bien, sobre todo teniendo como eje la fiesta del Pilar, el 12 de octubre. Conociendo a los aragoneses y a José-Antonio Lázaro,  era previsible que se sortearían todas las dificultades, y la celebración tendrá lugar. Se publicará la revista, aunque el número de actividades en este año es lógicamente inferior a lo que se hubiera deseado, e incluso a lo que es habitual cada año en el Centro Aragonés, siempre muy activo de la mano de su presidente. Los miles de aragoneses esperamos con gran ilusión esa celebración, en torno a la Virgen del Pilar.

En la ciudad de Castellón vivimos miles de aragoneses, nacidos en Zaragoza, Huesca o Teruel: en total, 4.226. Abundamos los turolenses, 3.112, como se comprueba por los conocidos que tenemos, y hasta en los bares existentes. No sé en la provincia cuántos aragoneses vivimos, pero fácilmente pueden ser unos 15.000. Es una presencia consolidada en diversas generaciones, y los descendientes de aragoneses que ya han nacido en la provincia se sienten de Castellón y de Aragón, por lo que también se sumarán de un modo u otro a la celebración. Me decía un amigo turolense que, caminando por las calles de Castellón, casi le parece estar en Aragón, pues se encuentra con muchos conocidos: dentro de una cierta exageración, basta comentar con cualquiera la numerosa presencia de aragoneses en Castellón para que mencione varios vecinos y conocidos.

Las raíces aragonesas se conservan, los lazos con ciudades y pueblos de Aragón están muy vivos, por cercanía geográfica, y porque el aragonés es una persona que se integra con facilidad y, a la vez, se siente orgulloso de sus raíces, de su idiosincrasia, de su ascendencia. La franqueza y la constancia aragonesa encajan a la perfección en esta tierra, que se caracteriza por ser emprendedora, y con una dosis de imaginación y creatividad que completan la esencia aragonesa. Soy de los que piensan que el lugar de nacimiento marca mucho, más de lo que nos parece, a la vez que el lugar donde se desarrolla la mayor parte de la vida determina otras cualidades importantes. Una buena mezcla del carácter aragonés y del de Castellón es de una integración casi ejemplar.