Estupefacción

Esa es la sensación que he sentido durante esta semana al escuchar y ver lo que está ocurriendo en España.

Necesariamente, he de dejar sin comentar infinidad de pequeños, o quizá grandes, asuntos para comentar unos pocos que han sobrepasado la medida normal del desgobierno que padecemos.

Inicio la cuenta. ¿Hasta dónde es justificable la injerencia entre Ministerios en donde uno, económico, acepta (que no sé por qué) que se produzcan rebajas en el comercio, minorista o no, y otro, sanitario, le enmiende la plana? ¿Estos señores ministros se sientan juntos en el Consejo y toman decisiones colegiadas?

Se impone la cuarentena turística de dos semanas a nuestros visitantes. Aparte otras consideraciones ¿existe alguna habitación de hotel que interese a alguien pasarse 14 días en ella para conocerla y realizarse espiritual y físicamente durante sus cortas y escasas vacaciones? ¿El ministro del ramo, que hace relativamente poco habrá experimentado personalmente esta experiencia, querrá que estos visitantes también participen de ella y se ahorren unos dineros en beneficio de la economía española? Francia ya ha contestado. Impone a los turistas españoles el mismo trato, y por el mismo tiempo y motivos. ¿Realmente quiere hundir el sector turístico y dejar en el paro a los trabajadores del sector?

En España, la infección se había reducido después de dos meses. Hay dos motivos, únicamente, para que esto ocurriese. En ese tiempo, los más graves perecieron y el resto lo ha ido superando. Sin medicinas, controles, test.s ni demás zarandajas. Los menos graves en los hospitales y el resto en su confinamiento-arresto-prisión domiciliario. Ahora, unos ¿técnicos, especialistas, expertos, o qué se yo? se extrañan de que sólo tenga una cierta inmunidad el 5% de la población. ¡Zoquetes! Si estaban sanos cuando se ordenó su encierro y lo han cumplido ¿Cómo se van a infectar? ¿Si no se han infectado, como van a desarrollar inmunidad? ¿Y a estos personajes les pagamos y les tenemos consideración? No he querido utilizar el palabro, sí palabro, desescalada porque en español no existe; porque en mi juventud y posteriormente he practicado algo de montañismo y no conozco a nadie que haya desescalado nada, aparte de ser una idiotez. Una vez has escalado, desciendes, reduces, bajas, que es lo que hacen las personas normales. Aunque ya sabemos que nuestros políticos son de una especie superior.

No conozco ninguna nación, excepto ésta, en la que enarbolar su bandera sea sinónimo de ser de “derechas” o de “ultra derechas”. La Bandera y en Himno son los máximos exponentes del sentimiento de la Nación; sí con mayúscula, y el Honor de ser representado por ellos. La persecución que están sufriendo estos símbolos, junto con la Monarquía, es inadmisible bajo ningún concepto. Es inadmisible que un Español no pueda pasearse por ESPAÑA luciendo orgulloso su Bandera, grande o pequeña, y que sufra coacción por parte de SUS fuerzas policiales, que han jurado servir y proteger y que la portan, para que no la exhiba. Triste, lamentable e imperdonable.

Para finalizar, lo último con que nos están bombardeando, el aumento increíble de muertos en esta semana. Todo parecía que iba por buen camino, que las muertes, contagios, internos en UVI.s, disminuían y que ello hacía posible pensar que los pasos de ¿FASE? se producirían escalonadamente, pero –curiosamente, sin motivo aparente, las muertes repuntan. ¿Cómo es posible esto si las demás variables disminuyen? ¿Cómo es posible si, en el peor de los casos y como consecuencia de la fase 1, aun no ha dado tiempo de que se manifiesten los nuevos infectados? ¿No será que quieren aumentar el miedo y ampliarlo por cualquier método para conseguir tenernos por más tiempo encerrados sin necesidad de tomar ninguna medida sanitaria positiva para la sociedad?

Veremos a cuántas de estas preguntas aluden y eluden en la próxima petición de prolongación del extraño estado de alarma.

Estupefacción sentía y siento cuando intento pensar en el destino al que llevamos a nuestra gente y a nuestra nación.

Manuel Salvador

Manuel Salvador Arrufat es Maestro, Militar y Diplomado en Ciencias Empresariales.