Plan Marshall

Tras la ‘gota fría’ que ha producido efectos devastadores en la Comunidad Valenciana y en otras comunidades autónomas, no se puede decir que haya llegado la calma, porque los daños a decenas de miles de personas durarán mucho tiempo.

El domingo pasado se envió un “comunicado conjunto de los responsables de dar respuesta a las emergencias” precisando cuál era la situación en esos momentos: decía que “ante las posibles informaciones erróneas”. En general, pienso que se ha informado correctamente en estos días desde el Centro de Coordinación de Emergencias, y hemos de hacer  autocrítica en los medios de comunicación, porque a veces pesa la precipitación de informar, y sin matices entre riesgos y realidades, sin distinguir lo que es que una localidad esté inundada o aislada –o sólo aislada una parte de esa localidad-, y siempre nos viene bien la crítica. A veces, son los ciudadanos los que informan a un periodista ante una catástrofe de esta magnitud, y puede faltar mesura en esas informaciones, que es algo comprensible cuando se sufre: también el periodista debe distinguir entre lo que un vecino cuenta, grado de exactitud, temores o realidades, contrastando fuentes. Un trabajo que requiere cierto sosiego, y en una catástrofe es muy escaso. Es útil un toque de atención.

Ximo Puig ha pedido un “Plan Marshall” para paliar los cuantiosos daños de la DANA o ‘gota fría’.  No sé si calculó el sentido de esas palabras: que la Generalitat es impotente, lo cual no extraña sabiendo la delicada situación económica por la que atraviesa. Las redes sociales abundan en comentarios contra Ximo Puig: si no se hubiera gastado el dinero en “otras cosas” y hubiera destinado más a la protección de barrancos y zonas inundables –el medioambiente-, tal vez hubiera habido menos daños, y en todo caso algo más podría contribuir la Generalitat. Ahora, poco puede hacer la Generalitat, por lo que apelará a ayuntamientos, diputaciones, gobierno central y, sobre todo, fondos europeos. ¿Reducir altos cargos? Eso ni hablar.

La ‘gota fría’ –no tan devastadora– nos visita cíclicamente. Hay que tomar medidas para prevenir sus efectos limpiando ríos y barrancos de verdad, en verano, mejorando  caminos rurales y pasos subterráneos. Ante el dolor, seamos sensatos todos. Y rigurosos: sigamos de cerca medidas que se aprueban, fondos obtenidos y grado de ejecución –con ¡CALENDARIO!-  pues duele comprobar cómo, pasado el tiempo, se olvidan las autoridades, nos olvidamos los periodistas y lo sufren los ciudadanos.