Protestas en las poblaciones de Castellón en defensa del Sector de la naranja

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PROTESTAS EN LAS POBLACIONES DE CASTELLÓN CONTRA EL ACUERDO DE LIBRE COMERCIO ENTRE LA UE Y SUDAFRICA

Convocados por “La Plataforma per la Dignitat del Llaurador”, miles de agricultores se manifestaron ayer día 18 de Diciembre, frente a los ayuntamientos de sus respectivas poblaciones en defensa del sector citrícola y contra el Tratado de Libre Comercio entre la UE y los países Sudafricanos, principal causante de la inundación de cítricos sudafricanos en los mercados europeos en plena campaña de comercialización de la española, ocasionando una bajada de precios y que miles de toneladas de naranjas y mandarinas se queden pudriendo en los árboles.

Hasta 30 municipios se han unido a la protesta; 19 de la zona citrícola castellonense: Castellón, Villarreal, Almazora, Burriana Nules, La Vall d’Uxó, Onda, La Vilavella, Moncofa, Bechí, Almenara, Chilches, La Llosa, Les Alqueries, Artana, Torreblanca, Vinaroz, Benicarló y Castelnovo; a ellos se suman: Benifairó, Simat, Algemesí, Bellreguard, Xeresa, Xeraco, Tabernes de Valldigna, Potries, Sagunto y Carlet, de la Provincia de Valencia y Alcanar de la Provincia de Tarragona.

Respaldados por las corporaciones municipales de los ayuntamientos, la Plataforma per la Dignitat del Llaurador leyó un manifiesto en el que se exige:

Primero: La modificación del acuerdo de la Asociación Económica firmado por la Unión Europea y los seis países de la Comunidad de África Meridional, para que los cítricos queden fuera del Tratado o, en su defecto, que se aplique la cláusula de salvaguarda, motivada por la caída generalizada de precios de nuestras naranjas, que prevé el propio tratado.

Segundo: Reforzar las medidas de defensa fitosanitaria de los cítricos europeos, para aumentar la seguridad de las plantaciones citrícolas comunitarias. Exigir las máximas cautelas y controles a los productos importados desde países con plagas de cuarentena, cualquiera que sea el lugar de entrada en la Unión Europea, y minimizar con ello el riesgo de contagio de plagas y/o enfermedades. Establecer a las producciones de países terceros una reciprocidad en cuanto a requisitos de todo tipo, exigidos a las producciones comunitarias para garantizar la seguridad alimentaria de los consumidores; reciprocidad en las exigencias a nuestros agricultores y obligación de la implantación del tratamiento en frío de los cítricos procedentes de países con plagas de cuarentena.

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Tercero: La defensa de las normas establecidas en la Ley 12/2013, de 2 de agosto, de medidas para mejorar el funcionamiento de la cadena alimentaria, garantizando los derechos de los productores agrarios ante la distribución.

Cuarto: Dado que desde la Plataforma por la Dignidad del Labrador estamos reivindicando estos asuntos de vital importancia para nuestro sector durante los últimos dos años sin que se haya tomado ninguna medida para solucionar ninguno de ellos, solicitamos a los gobernantes responsables que abandonen sus cargos para que sean ocupados por otros capaces de afrontar estos graves problemas que están matando nuestra citricultura.

Aunque las concentraciones fueron un éxito en todas las poblaciones, una mención especial merece la población de Nules, en donde se volcó prácticamente todo el pueblo y en cuya plaza del ayuntamiento no cabía un alma más. En el balcón del ayuntamiento se arrió la bandera europea y entre los asistentes quemaron una.

El colectivo de agricultores ha sido tradicionalmente un colectivo pacifico, trabajador y poco conflictivo, al que le faltaba cohesión, pero la amenaza de la destrucción del sector por las políticas europeas y la pasividad de nuestros políticos los está uniendo. Si no se resuelven sus problemas, sus actividades reivindicativas, tengan por seguro, irán en aumento.

Lo que piden es de justicia, ya que no se trata de ir contra el libre comercio, sino de una competencia desleal con países ajenos a la UE, como ya expliqué en mi artículo anterior.

De momento la Plataforma ya tiene el compromiso de las autoridades locales y también del Presidente de la Diputación de Castellón Javier Moliner, que se mostró dispuesto a apoyar a los agricultores en sus reivindicaciones. También la Conselleria de Agricultura de la Generalitat se mostró empática con las peticiones del sector.

Para este año el daño ya está hecho. Mucha naranja y mandarina temprana se ha quedado en el árbol, y el retraso en la variedad clemenules ocasiona un precio medio en campo de 15 cts por kilo, cuando mínimamente cuesta 20 cts producirla. Pero ahora es el momento de presionar para cambiar el Tratado o para que se prevea activar la clausula de salvaguarda el año que viene y sucesivos, antes de que llegue otra vez el desastre.

No me cabe la menor duda de que los políticos locales presionaran a sus partidos centrales para que pongan voluntad en resolver el problema, pero a veces los políticos requieren de cierta presión mediática, que es la que en definitiva da o quita votos. Y me parece que a parte de la prensa local y de La Tribuna de España, al resto, ni está ni se le espera.

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