Un REY y un POETA

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Cronológicamente coinciden las vidas del monarca Alfonso V de Aragón, el Magnánimo, -III del Reino de Valencia y I de Nápoles y Sicilia- y del insigne poeta valenciano Ausias March por lo que desarrollaron sus vidas en el mismo contexto sociocultural y político. El rey vio la luz en 1396 y murió el 27 de junio de 1458. El vate nació en 1397 y falleció el 3 de marzo de 1459.

Respecto a la valoración del reinado de Alfonso el Magnánimo podemos afirmar que ha sido considerado como uno de los reyes más valenciano de todos los soberanos forales de la Corona de Aragón. Es notorio, que el monarca tuvo cierta predilección por Valencia, Reino que contribuía con subsidios a sufragar gastos de sus campañas mediterráneas. Su corte napolitana fue visitada y contó por notables prohombres valencianos. Celebró numerosas Cortes y juró los “furs” y “privilegis” del Reino. Durante su reinado, Valencia y su Reino gozaron de gran prosperidad y dinamismo.

Con la ayuda de su esposa, doña María de Castilla, convirtió Valencia en el principal emporio cultural peninsular de la Corona de Aragón. En su reinado, la piadosa Reina consorte, virreina de Valencia (1419-1458), que ejerció el cargo de Lugarteniente General de la Corona de Aragón, fundaba el monasterio de la Santísima Trinidad, se preocupó por el Palacio Real, mandó erigir la Capilla de los Reyes del Real Convento de Predicadores de Santo Domingo, se depositó en la catedral Valentina el Cáliz de la Santa Cena que se conservaba en la Aljafería de Zaragoza, las reliquias de San Luis, obispo de Tolosa y las cadenas del puerto de Marsella que se encuentran actualmente en la Aula Capitular de la “Seu”, como trofeo de guerra. Se consolidó la Generalitat General del Regne, se crearon el Archivo del Reino, el cargo de Maestre Racional y se fundó el Real Colegio de Boticarios de la Ciudad y Reino de Valencia. Bajo su mandato, el año 1455, fue proclamado Papa el valenciano don Alonso de Borja, con el nombre de Calixto III y se canonizó a San Vicente Ferrer.

Una parte de los fondos de la biblioteca napolitana de Alfonso el Magnánimo, posteriormente, pasaron a engrosar la Biblioteca Universitaria de Valencia, ubicada hasta hace unos años en la sede de la antigua Universidad Literaria de Valencia, en la calle la Nave, y actualmente depositados en la Biblioteca Valenciana en estancias del Monasterio de San Miguel de los Reyes.

Alfonso el Magnánimo murió en Nápoles. En su recuerdo se celebraron grandes funerales y su muerte originó una rica literatura panegírica en las cancillerías de los monarcas de la época. Su grandeza se plasmó y podemos sintetizarla en una sentencia que recoge el poema que le dedicó su amigo y poeta Ausias March “En temps dels deus, els homens le adoraven”.

 

LAS PROVINCIAS. Opinión. Publicado el miércoles 29 de agosto de 2018, p. 22.

 

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José V. Gómez

José Vicente Gómez Bayarri es Licenciado en Filosofía y Letras, Doctor en Historia, Catedrático de Geografía e Historia, Académico de número de la RACV y Medalla de Plata de la Ciudad de Valencia.