Un tren para Coimbra

1.- Antonio de Oliveira Salazar. Doctor en Economía Política. Catedrático de la Universidad de Coimbra, la segunda Universidad más antigua de Europa. En el año 1926 fue nombrado ministro de Finanzas. Con este motivo exigió al presidente de la República portuguesa las necesarias garantías para aplicar su programa económico a la maltrecha economía. En el supuesto de que el Presidente no aceptara su programa “se volvería a su Cátedra de Coimbra en el primer tren que saliese”. La frase hizo fortuna en los ambientes políticos. Suele aplicarse en los casos de ciertos nombramientos políticos donde los candidatos, por su situación profesional y personal, en cualquier momento, pueden abandonar la actividad política sin que ello les suponga ningún tipo de lesión personal o familiar. En una palabra, sus espaldas económicamente están bien cubiertas y sin agujeros lesivos.

2.- Un buen amigo mío, ya fallecido, Gonzalo Blay, pertenecía en Castellón al clandestino Partido Comunista antes de la transición política. Una madrugada me llamó su padre, colaborador mío en la Jefatura Provincial y ex combatiente en el ejercito nacional durante la guerra civil. Gonzalo está detenido en la Comisaría. La policía le acusa de pertenecer al Partido Comunista. Por favor, habla con el Jefe...  Ese “hablar con el Jefe” quería decir hablar con el Gobernador. Significaba que, a ser posible, Gonzalo no estuviese detenido durante mucho tiempo. Sin pensarlo mucho llamé a Juan Aizpurua, le expuse lo que sucedía y al mediodía Gonzalo ya comía con los suyos en casa. Al parecer, el Gobernador estaba muy bien informado sobre las andanzas políticas del hijo de un leal colaborador suyo, y nieto a su vez de un teniente coronel del Arma de Infantería con el pecho cubierto de condecoraciones ganadas en los frentes de batalla. Gonzalo era un gran idealista, muy buena persona, incapaz de hacerle daño a nadie. Su hermano Leandro, también fallecido, militaba en Bandera Roja. En aquellos momentos era una táctica acariciada del PCE atraer a sus filas a los hijos de destacadas personas afines al Régimen. En este sentido recuerdo la detención, por los mismos motivos, de uno de los hijos de José Antonio Elola Oaso, Delegado Nacional del Frente de Juventudes, un vasco de limpio linaje y uno de los colaboradores más queridos del Jefe del Estado.

En plena transición política Gonzalo nos dio la sorpresa. Dimitió como Secretario General del PCE de Castellón y pidió la baja en el Partido. A la vuelta de unos pocos años, una noche regresábamos los dos de la UNED. En el Centro Asociado de Vila-real. él impartía -creo recordar- Economía, y yo Derecho Constitucional. En la intimidad y confianza que propiciaban aquellas horas nocturnas, con cierta imprudencia por mi parte, lo reconozco, le pregunté a boca de jarro: Gonzalo ¿por qué dejaste el PCE?. No se pensó mucho la respuesta: Fuimos invitados por los sindicatos soviéticos a visitar Rusia. Al poco tiempo nos dimos cuenta de la gran estafa que suponía el llamado paraíso comunista. Decidí darme de baja.

Su padre Gonzalo y su tío Leandro, me confirmaron la veracidad de los hechos. Su tío Leandro, en la actualidad, a sus noventa y un años, todavía vive y conserva sus plenas facultades mentales. Hace unos días, con motivo de su cumpleaños volvimos a recordar aquellos días y me apostillaba “En medio de todo, menos mal que Gonzalo ya era economista y asesoraba a una serie de empresas y comercios que le permitían vivir con cierto desahogo”. Si Leandro hubiese conocido la anécdota de Oliveira Salazar habría “apostillado: “Menos mal que mi sobrino Gonzalo tenía su particular Coimbra” y ello le permitió tomar aquella decisión tan drástica como difícil en aquellos momentos.

3.- Antonio Asunción, el político socialista de Manises, fue nombrado por Felipe González ministro del Interior. El pillo de Roldán se fugó de la cárcel lo que le originó un conflicto político de primer orden.. La reacción de Asunción fue presentar su inmediata dimisión. La dimisión al parecer provocó cierto malestar en el ejecutivo socialista. Pero la decisión de Antonio Asunción era irrevocable. Antonio regentaba la empresa familiar y después de su paso por la política se dedicó a otras actividades empresariales relacionadas con las piscisfactorías. El honrado y honesto político que fue, es recordado como símbolo de la honestidad y de la coherencia. En mi opinión aunque hubiese carecido de la empresa familiar –su Coimbra- hubiese reaccionado de la misma manera.

4.- En el año 1974 fui elegido Diputado Provincial por el tercio de Entidades Culturales. Presidía la Corporación un prestigioso médico urólogo, Paco Albella, -gracias a Dios todavía vive –una persona muy apreciada y querida en Castellón. Paco fue elegido también Procurador en Cortes y se entregó con una gran ilusión al servicio de la provincia de Castellón. Su carácter jovial, abierto y franco le permitió hacer de todos nosotros un sólido equipo muy compenetrado con él. Todos éramos conscientes de que Paco perdía mucho dinero como Presidente. Administró la institución con mano de hierro. Al cesar en el cargo dejó unas cuentas muy saneadas. Una anécdota que refleja muy bien la sobriedad administrativa de Paco: cuando se planteó la necesidad de comprar un nuevo coche para el Presidente, en contra de la opinión de los diputados, se limitó a cambiarle el motor al viejo. No quería ostentaciones.

5.- Los días de Pleno, como análisis previo de los asuntos a tratar, se celebraba el llamado “Plenillo”. Se estudiaban a cara de perro los puntos indicados en la Orden del Día que más tarde serían aprobados angelicalmente en el Pleno, claro está, siempre por clamorosa unanimidad. La gente que desconocía la celebración previa del famoso plenillo calificaba los plenos como los de la cabotá. Estos días plenarios, a veces, era necesario comer en la Diputación. En este caso, muy en la línea de Paco, se encargaban unos bocadillos con unas cervezas o coca colas en el vecino bar del “Abeto”

Paco en la vida política era inclasificable, con una tendencia liberal muy acusada. En un acto político celebrado en el entonces llamado Teatro Cine Sindical –creo que era un 29 de Octubre de 1973, aniversario de la fundación de la Falange- al final del acto se entonó el “Cara al sol”. En la posición de firmes saludamos con el brazo en alto. En aquel momento oímos una voz muy potente procedente del patio de butacas que gritó. ¡Álbella traidor, saluda!. Paco ni se inmutó. El no se plegaba al ritual de un acto que respetaba pero que no se identificaba con él. No era falangista. Además su “Coimbra” de prestigioso médico urólogo le permitía mantener su independencia. Al final del acto, a modo de desagravio el Gobernador Civil que presidía el acto, el vasco Juan Aizpurua, sonriendo le dio un fuerte abrazo. El autor de la imprecación era un conocido ex combatiente, a quien todos le reprochamos su descortesía para con Paco.

6.- En el polo político opuesto, allá por los años ochenta, se matriculó en el primer curso de Derecho en el Centro Asociado la UNED de Vila-real, un muchacho en paro que había trabajado como fresador en los Altos Hornos de Sagunto. Al perder su puesto de trabajo, con motivo de la reconversión industrial, con buen criterio decidió matricularse en la carrera de Derecho. Con motivo de la campaña liderada por Felipe González para la permanencia de España en la OTAN se negó a participar en los actos de propaganda. La explicación que nos dio a los profesores (recuerdo con especial cariño y afecto a la magistrada Eloisa Gómez), a Henri Bouché y a mí, fue que hasta la fecha había participado en todas las manifestaciones celebradas en Sagunto contra la OTAN. Ahora por coherencia no podía desdecirse de su conducta anterior. Consultado el caso con su mujer, ésta más pragmática le aconsejó: Si no quieres participar no participes. Allá tú. Vende el apartamento de Canet. Sólo con lo que tu ganas del paro no podemos mantenerlo. A nuestro buen amigo en aquel momento de duda le faltaba su particular “Coimbra” para mantener hasta el final la dignidad y coherencia de su conducta, Al final no participó en la campaña ¡OTAN NO¡ Me informó Henri Bouché años más tarde que nuestro alumno terminó la carrera y en Valencia participaba normalmente en las actividades políticas sin problemas. Ya tenía su particular Coimbra.

7.- La transición política fue ejemplar, llena de tensiones, pero ejemplar. Últimamente algunos han intentado ensuciarla, entre ellos ese especialista del odio fraterno e irracional, el comunista Pablo Manuel Iglesias, al cual incluso le ha molestado y criticado la balada de Marta Sánchez del Himno Nacional.

Adolfo Suárez llevó a la práctica aquel inteligente proyecto del catedrático Torcuato Fernández Miranda para hacer posible la reforma política del Régimen sintetizado en el imperativo procesal de la ley a la ley. Fue nombrado Ministro Secretario el día 30 de octubre de 1969. (En una reunión de subjefes provinciales del Movimiento, con motivo de una audiencia concedida por el Jefe del Estado, al comprobar que la mayoría de nosotros vestíamos la camisa azul, nos hizo bajar del autobús, volver al hotel y ponernos una camisa blanca).

8.- A mediados del año 1972 fui nombrado Subjefe provincial del Movimiento a propuesta del gobernador civil, un decidido partidario de la reforma del Régimen. Recuerdo cuando en el Gobierno Civil me expresó su decepción con el discurso de Girón pronunciado en el mes de enero de 1975 en Valladolid. Consideraba que su contenido reformista era muy tímido y que no respondía a las expectativas de apertura que deseaba el buen pueblo español en aquellos momentos y en especial las nuevas generaciones. Más adelante, el 15 de diciembre de 1975, a la muerte de Fernando Herrero en el desgraciado accidente de Villacastín, Fernando era una persona muy querida en Castellón. Todavía guardo en la memoria la impresionante despedida que le ofreció el pueblo de Castellón con motivo de sus exequias. En mi opinión, el entierro de Fernando y el de González Chermá (Quico Chales) el primer alcalde democrático de la historia política de Castellón, fueron los dos entierros más multitudinarios.

Los restos mortales de Fernando reposan en el cementerio municipal. Sobre su tumba nunca ha faltado la ofrenda de cinco rosas rojas. Adolfo Suárez fue nombrado Ministro Secretario General del Movimiento y en el mes de julio de 1976 Presidente del Gobierno. En la misma línea reformista se mantuvo José Miguel Ortí Bordás en sus frecuentes visitas a Castellón para participar en muchos actos políticos. Adolfo designó ministro secretario general a Ignacio García López, procedente del Frente de Juventudes y del SEU.

Al poco tiempo fuimos convocados todos los subjefes a una reunión celebrada en la sede de la Secretaria General del Movimiento, en la calle Alcalá nº44 de Madrid. Adolfo nos informó sobre el proceso previsto para la total reforma política. Fue muy cauto. Muy discreto. Sobre el futuro político nos dijo que todo dependería del resultado de las próximas elecciones generales al Congreso de los Diputados (la palabra constituyente en el plano oficial fue eludida por las suspicacias que originaba en aquel momento entre los partidarios de una mera reforma del Régimen y los partidarios de una reforma total con una nueva Carta Fundamental). Poco más se podía decir aparte de lo previsto en la Ley de las Reforma Política abrumadoramente aprobada el 15 de diciembre de 1976. Ahora en Castellón, a nosotros nos correspondía poner a punto el aparato provincial del Movimiento.

9.- Desde el nombramiento de Adolfo como Ministro Secretario hasta la aprobación de la Constitución transcurrieron cerca de dos años y medio. Durante este tiempo los equipos de la Jefatura Provincial recorrimos los pueblos de la provincia todas las veces que fue necesario. Nos entrevistamos con los representantes y con los componentes de los entes municipales, (ayuntamientos, consejos locales, cooperativas, clubes deportivos, y culturales etc.), explicando los fines de la Reforma Política. Fue un trabajo difícil y delicado en el que se entremezclaban la razón, los sentimientos, las fidelidades y especialmente la preocupación por el futuro e España y de su unidad nacional. Fue el trabajo de campo, como dicen los sociólogos. La verdad es que no se presentaron focos de resistencia importantes, salvo en zonas determinadas protagonizadas por algunos afiliados de la Guardia de Franco, para lo que fue preciso solicitar la ayuda del Lugarteniente General Juan Martínez Emperador que se desplazó a Castellón desde Madrid por este motivo. Me informó José Maria Pachés que para darle continuidad a la Guardia de Franco sería sustituida por los llamados Círculos Hispánicos. No tuve más noticias sobre este proyecto. Creo que quedó en agua de borrajas…

10.- Para algunos de los nuestros, los que estábamos protagonizando la reforma éramos unos traidores; (esto era lo que mas nos dolía en el alma) para otros, ahora los podemitas han cogido el testigo, y para ellos nunca hemos dejado de ser unos fascistas. La pregunta más reiterada y que más preocupaba a las buenas gentes fue la del Rey como futuro Jefe del Estado. Pude comprobar que la sucesión prevista tranquilizaba a muchas conciencias. El Referéndum fue aprobado por el 94,17 % del censo electoral nacional.

11.- A muchos de nosotros, a mi mismo, nos preocupaba la Reforma en tres puntos esenciales: la Monarquía, los nacionalismos y los partidos políticos. Reconozco que me equivoqué respecto a la Monarquía. Hoy la Corona representa un esencial factor de estabilidad política. Es una de las instituciones mejor valoradas por los españoles, junto con las Fuerzas Armadas y la Guardia Civil. En el polo opuesto, desgraciadamente, mis temores han sido confirmados. Los bochornosos espectáculos protagonizados durante estos días por los partidos políticos, la verdad es que no abren muchas puertas a la esperanza. Espero que una adecuada y necesaria reforma sitúe a los partidos políticos y a los nacionalismos en el papel institucional que les corresponde para evitar su creciente deterioro y desprestigio sin que ello suponga ninguna merma de las libertades públicas que nos dimos con la Constitución de 1978. Un insigne liberal –Salvador de Madariaga- y un conocido estadista socialista francés -Miterrand- en su conocida obra “La República moderna” ya se plantearon su reforma y su encaje en un estado democrático moderno. En estos momentos el presidente Macrón está dando algunos pasos en este sentido. Ahí tenemos su reciente iniciativa de eliminar un 30 % de los cargos públicos franceses.

12.- La corporación provincial estaba compuesta por los siguiente profesionales, un médico, un farmacéutico, un abogado, un albañil, un bancario, un cobrador de autobuses de la línea Viver-Castellón, un pescador, tres administrativos, un director de colegio y un ganadero… Tomaré como modelo referencial la composición sociológica de la Diputación Provincial. El modelo puede ser aplicado a la composición de los ayuntamientos, diputaciones y consejos locales. En toda España se calculaba en un millón de militantes del Movimiento. Aquel gigantesco aparato de poder se puso en marcha a las órdenes de Adolfo Suárez en lo que ya hemos llamado el trabajo de campo de la Ley de la Reforma Política. Adolfo contó con grupo muy valioso de colaboradores. En la Secretaría General del Movimiento con Ignacio García López; y en el Ministerio del Interior con Rodolfo Martín Villa y con José Miguel Ortí Bordás. A todos ellos yo les enviaba diariamente un informe detallado sobre la evolución de la prensa y de la radio respecto al próximo referéndum o cualquier incidencia que pudiera manifestarse respecto al mismo. Que yo recuerde tan solo unos días antes de celebrarse aparecieron por la Vall de Uxó y por el Parque Ribalta pequeños grupos de personas que se manifestaban en contra de la proyectada Reforma.

13.- Una vez aprobada la Constitución en el año 1978, Ignacio García Lòpez, todavía como Ministro Secretario, nos reunió en Madrid a los subjefes y nos dio las instrucciones para retirar de los accesos a las poblaciones las famosas cinco flechas yugadas y todos los símbolos de los centros oficiales. La idea era evitar que fueran profanados, según nos dijeron. A pesar de los casi cuarenta años transcurridos, cierta izquierda, los herederos de los que no supieron ganar la guerra en donde había que ganarla -en los frentes de batalla- siguen intentando llevar a su particular Nuremberg a los herederos de los que les vencieron y a los que lucharon también para conseguir la reconciliación nacional.

Aquella gran operación silenciosa del desmontaje de todo un régimen político, a efectos intrahistóricos, en una dilatada interpretación del concepto de don Miguel de Unamuno, no fue nada fácil. Como suele decir Federico Jiménez Losantos, Franco murió en la cama. Es decir, aquella clase media creada por Franco era consciente del gran avance económico y social alcanzado por los españoles y no se sumaron a las continuas invitaciones del PCE en particular, para derribar al Régimen. No querían saltos en el vacío. Hecho histórico del que Pablo Manuel Iglesias sigue sin enterarse o no quiere enterarse.

14.- Sabemos que las cuentas municipales de los llamados ayuntamientos franquistas fueron auditadas rigurosamente, pero no tengo noticias de que en la provincia de Castellón fuera procesado ningún edil por los delitos ahora tan frecuentes de prevaricación o malversación. Sé, sin embargo, de una demanda judicial presentada al alcalde de una población importante por llevarse a su casa el retrato oficial del anterior Jefe del Estado.

Años más tarde me comentó don Juan Guell, sacerdote secretario del obispo Cases Deordal, que Juan Bautista Pons, a la sazón Jefe Provincial de Tráfico, falangista convencido, de pura cepa, hombre de profundas convicciones religiosas, había sido molestado reiteradamente por la nueva administración socialista.

15.- Mi amigo Mario Ureña Zaplana estudió la carrera de Derecho ya muy mayor y en condiciones de salud extremadamente delicadas, debido a una miopía crónica. Tenía que valerse de una lupa para estudiar los temas jurídicos de por sí tan complicados y que algunos por su propia naturaleza necesitaban de un fuerte ejercicio de la memoria. Más tarde hizo su tesis doctoral en la cátedra de Derecho Político de la UNED, cuyo catedrático era Antonio Torres del Moral. Eligió un tema muy atractivo: “La Milicia Nacional en la provincia de Castellón” (Joaquín, tenemos que hablar con Elvira para que nos la ceda con el objeto de publicarla). Un tema muy poco estudiado. El tribunal le otorgó la máxima calificación: Apto cum laude por unanimidad. El presidente del tribunal, Antonio Torres, quedó tan contento con la tesis doctoral que, excepcionalmente, dispuso investirlo en el mismo Salón de Grados con la toga y el birrete universitarios. El cariño y el afecto que le demostró Antonio le ayudó a mitigar ciertos sinsabores e incomprensiones.

Mario creo que fue entre los falangistas el más molestado. Ciertas personas de la nueva administración llegaron a decir, sin fundamento, que era un pistolero y que normalmente solía ir armado con una pistola. Me lo contaba un día el mismo Mario muy dolorido pero sin aspavientos, en el mismo zaguán de la Delegación de Cultura de la calle Mayor, después de que le comunicaran el veto a concederle una plaza solicitada en la nueva administración autonómica. Nada más lejos de la realidad. Mario tenía unas convicciones muy profundas. Era un josé-antoniano de primera clase profundamente enamorado de la unidad de su querida España y de la justicia social. Pocas personas estaban al tanto de que durante los veranos era voluntario del SUT (Servicio Universitario de Trabajo) en las minas asturianas. Después de las duras jornadas laborales en el interior de la mina, Mario impartía clases de cultura general a los mineros.

Con su licenciatura de Derecho, “con su Coimbra”, le sirvió para que un hombre bueno (en la actualidad muy cuestionado), el entonces ministro socialista Juan Antonio Griñán, le adjudicara la plaza solicitada de jefe del Servicio de Recaudación Ejecutiva. La acusación de pistolero tenía mucha gracia. Durante las prácticas de la milicia universitaria Mario fue arrestado varias veces por utilizar las reglamentarias cartucheras para llevar la picadura, aquel mortal tabaco negro que liaba con la parsimonia y la paciencia de los grandes fumadores.

Cuando acometimos la tarea, no siempre grata ni fácil, de convencer a nuestras gentes de la necesidad de la reforma política, Mario se encargó de uno de los equipos que operaron en la comarca de Alcora. Lo hizo consciente del paso que estábamos dando. Le había dolido mucho la detención de Gonzalo Blay, y asumía desde la razón y el mismo patriotismo, la necesidad imperiosa de construir una España para todos…

Su familia, a modo de sudario, y seguramente respetando sus propios deseos, lo enterró vestido con su camisa azul.

16.- Poco tiempo después de que los socialistas llegaran a la administración autonómica fui cesado en la dirección de mi querido Colegio Menor que venía desempeñando desde hacía veinticinco años. Un Colegio que gozaba de un gran prestigio en Castellón y en el que, por cierto, en aquel momento se educaban los hijos de destacados dirigentes socialistas castellonenses.

Entre las llamadas de apoyo moral recibidas hubo una que me dijo con su peculiar vehemencia: Germán cuando lleguemos al poder te resarciremos. La llamada era de Carlos Fabra, a la sazón Presidente del Partido Popular. Catorce años más tarde ( yo me había olvidado de la llamada del año ochenta y dos) con la victoria nacional del PP, recibí otra llamada suya: Germán ven mañana a la Diputación. Habla con Víctor Campos. Contamos contigo. Era Carlos Fabra que no había olvidado nuestra conversación de catorce años atrás.

Víctor me entregó un folio donde estaban relacionadas las plazas vacantes en la administración periférica del Estado. Me dijo: elige la plaza que quieras menos las delegaciones de Hacienda y de la Seguridad Social. No elegí ninguna porque estaba muy contento como asesor jurídico del Servicio Provincial de Costas pero Víctor insistió y opte por la vacante que había dejado Sánchez Peral (q.e.p.d.). en la Delegación de Fomento al ser nombrado Subdelegado del Gobierno. Con motivo de las reformas llevadas a cabo por José María Aznar para cumplir con los requisitos exigidos por Maastrich, la Delegación de Fomento fue suprimida. Sin mayores problemas seguí prestando mis servicio en Costas.

17.- Al cesar en el Colegio Menor me adscribieron a la Sección de Patrimonio Histórico Artístico… Allí nació una gran amistad con el arquitecto Arturo Zaragoza. La adscripción fue meramente nominal. Las decisiones importantes las tomaban dos asesores de confianza política cuyas funciones no estaban previstas ni reguladas en el organigrama de la Conselleria. No se fiaban de mí. Los dos asesores eran dos buenas personas -excelentes sería mucho más correcto definirlas-, pero con escaso sentido del humor. Al entrar en mi despacho la primera ojeada era para ver el tipo de prensa que yo tenía sobre la mesa, que intencionadamente siempre era el ABC. Para hacer más divertido el ambiente pegamos sobre las puertas de un armario metálico el adhesivo del simpático perrito Snoopy de Charlie Brown, portando con cierta galanura la Bandera Nacional. En aquel lugar de pleitesía a la invención de los Países Catalanes, Snoopy era todo un símbolo de ingenua y amable resistencia.

18.- La segunda llamada (la primera fue la de Carlos Fabra) después de mi cese en el Colegio Menor, fue la de Conrado Font Llopis. Conrado, Intendente Mercantil, y posteriormente, en una increíble machada por su avanzada edad, pues llegó a licenciarse en Derecho, era presidente de ORGA, una asociación dedicada con notable éxito al asesoramiento de empresas. Me ofreció ser asesor letrado de cinco importantes empresas. Acepté inmediatamente. Mis problemas casi quedaban resueltos. “Mi tren para Coimbra” comenzaba a funcionar. Mi amistad con Conrado procedía de nuestros tiempos del Frente de Juventudes cuando ambos, adolescentes, casi unos niños, pertenecíamos a la llamada legendaria generación de los Jefes de Centuria, con nuestros catorce años en las mochilas empujando mucho. A veces, con el cabreo que nos causaban ciertas actitudes tendentes a destruir la unidad de España, entonábamos viejas consignas de nuestra juventud: ¡Por la Patria, el Pan y la Justicia”! ¡Arriba España!, ¡Arriba siempre!”.

Una vez en el Patrimonio Artístico solicité la asesoría jurídica de la Jefatura Provincial de Tráfico dirigida por Juan Bautista Pons. A pesar de que mi expediente en la especialidad de Derecho Público que había cursado en la Facultad de Valencia era muy aceptable, la plaza se la concedieron a otra persona.

No me cogió de sorpresa. Y solicite entonces una vacante en la Sección de Pesca de la Conselleria de Agricultura. Tampoco tuvo mucho recorrido. Joan Benimelis, a la sazón Jefe el Servicio de Cultura del cual dependía, me dijo que cierta persona le había informado al Gobernador Civil de que yo había sido el Jefe de los Falangistas en la provincia. Ahí quedó la cosa.

Inasequible al desaliento solicité otra plaza muy apetecible y dotada con un alto nivel administrativo, de Asesor Jurídico en el Servicio Provincial de Costas MOPU. Benimelis, no sé por qué razón, entró otra vez en acción. Me aconsejó que en este caso fuera a entrevistarme con el Gobernador Civil, el socialista Joaquín Azagra, catedrático de economía e historiador. Azagra ya esperaba mi visita. Durante la entrevista Joaquín Azagra casi en exclusiva se limitó a hacerme algunas preguntas, en un tono muy amable y cordial que le agradecí y le sigo agradeciendo a pesar de los muchos años pasados, sobre mi tesis doctoral del Partido Republicano de Castellón. No hablamos de ninguna otra cosa más. Al final, muy al final, me deslizó el tema que me interesaba: He hablado con el Director General de Costas, Fernando Palau y te concederán la plaza solicitada. Le di las gracias. Azagra fue designado Conseller de Administraciones Públicas en el gabinete de Juan Lerma. Después, que yo sepa, se ausentó de la vida política. Todavía no he podido comprender cómo el PSOE pudo prescindir de un hombre tan honesto y valioso como Joaquín Azagra. Y me trae a la memoria la añoranza de Ortega y Gasset, en su “España Invertebrada” ante la la ausencia de los mejores en tiempos tan decadentes.

19.- Por aquellas fechas un amigo, catedrático de Filosofía del Derecho de la Universidad de Valencia me aconsejó que solicitara la plaza en esta materia que se convocaría en la naciente UJI. Apareció en escena un grupo de personas desconocidas en los ambientes opositores al franquismo en Castellón –declarados antifranquistas “de toda la vida” una vez muerto el general en la cama de un hospital público-, pero con ganas de purificar a la naciente democracia de cualquier contaminación tóxica de fascismo, según ellos. A pesar de que fui invitado a participar en algunas clases, estos vengadores (utilizo la palabra vengadores en el mismo y divertido sentido de super héroes que les dio las historietas de los comics de la editora americana Marvel) ganaron la partida mis opositores. Me quedé sin plaza de profesor .

20.- La sabiduría popular dice que Dios aprieta, pero que no ahoga, quiero decir que me concedieron otra plaza solicitada de profesor tutor de Derecho Constitucional en el casi recién inaugurado Centro Asociado de la UNED de Vila real donde permanecí muy feliz durante casi veinticinco años. Como tenía la idea de hacer mi tesis doctoral, le dije al doctor Antonio Torres del Moral, catedrático de Derecho Constitucional si tenía inconveniente en dirigirme la tesis. Antonio aceptó encantado.

Como ya conocía por experiencia propia la insaciable sed de justicia de mis opositores, quise curarme en salud y le puse al corriente de mi vida política desde los años mozos del Frente de Juventudes. Recuerdo que muy enfadado Antonio pegó un puñetazo sobre la mesa y me dijo lacónicamente que a él solo le interesaba que yo fuera un buen profesor. Y creo que añadió que en Granada tenía un buen amigo con las mismas identidades políticas que yo.

Mi tesis doctoral sobre el Partido Republicano de Castellón, fue calificada como “Apto cum laude por unanimidad” y posteriormente la Cátedra de Derecho Constitucional la propuso para optar al Premio Extraordinario de Doctorado, en reñida competición con otras tesis. Con fecha 17 de marzo del año 1993 el Rector de la Universidad firmó la expedición del título que confirmaba la concesión del Premio Extraordinario del Doctorado.

No conocía a Joan Benimelis hasta que tomó posesión de la Jefatura del Servicio de Cultura en Castellón, de la Generalitat Valenciana. Joan era un sacerdote jesuita secularizado y casado con Clotilde, una farmacéutica de trato muy amable con oficina de farmacia propia… Nuestras relaciones en aquel ambiente tenso se limitaron a las meramente profesionales y alguna vez que otra me solicitó un dictamen relacionado con la problemática jurídica del Patrimonio Histórico Artístico en la provincia. Los dos estábamos al tanto de nuestras respectivas posiciones políticas. Nunca salió este tema a relucir en nuestra relación oficial. Si bien él tampoco se cuidaba mucho en manifestar sus preferencias. Recuerdo que, en algunas ocasiones, estando en su despacho, recibía llamadas telefónicas. De una manera entusiasta y reiterada le decía a sus interlocutores. “¡Som un poble!” seguramente como reafirmación de su fuerte convicción pancatalanista.

Por ello me extrañaron sobremanera sus confidencias. A cierta persona (no omitió su nombre y apellidos) le había faltado tiempo para comunicarle al Gobernador Civil Joaquín Azagra una noticia reveladora: yo había sido el jefe de los falangistas (sic). Me causó mayor extrañeza todavía, su decisiva mediación e intervención ante Azagra para que me concedieran la Asesoría del Servicio Provincial Costas. Nunca he llegado a saber qué motivos le impulsaron para ayudarme tan decisivamente. No me debía ningún favor. Lo evidente es que gracias a su mediación con Azagra con el que mantenía una buena amistad personal me fue concedida la plaza solicitada

El mallorquín Joan Benimelis murió en temprana edad. En tan postrer y doloroso trance quise acompañar a su esposa y familia en las exequias que se celebraron en la concatedral de Santa María. Era un inevitable deber. ¿Acaso no dice la sabiduría del refrán popular que de bien nacidos es ser agradecidos?

22.- Cuando se aprobó la Constitución y oficialmente fue clausurado el régimen del 18 de julio, todos nos fuimos a casa. Cada uno a la suya, a su Coimbra. En realidad tampoco la habíamos dejado. Casi nadie la había dejado. Me explico. Paco Albella después del cese como Presidente fue recibido en su casa con la mejor sonrisa de su mujer Estela: ahora podría atender mejor su acreditada consulta de urología y dedicarse más a su familia; al abogado Luis Franco, alcalde de Vinaroz le sucedería lo mismo con su despacho; Paco López, el revisor de los hermanos Nabás en su empresa de transporte la Vallduxense, siguió pidiendo los billetes a los viajeros; Joaquín Fuertes, el albañil de Almenara, continuó su trabajo (una desgraciada caída del andamio le ocasionó la muerte). Abelardo me contó que incrementó las ventas en su comercio de Benasal; el ganadero Vicente Torrent, estuvo, sin ningún problema, en lo que más le gustaba, los toros y los caballos; Rafa Martínez, no sé cómo acabaría con la querella que le interpusieron por llevarse a su casa el cuadro del anterior Jefe del Estado, etc. etc.  Así cientos de casos, -miles en toda España- que gentes que tenían su Coimbra, grande o chica, y que siguieron en sus habituales ocupaciones sin que ello les ocasionara ningún problema económico. Dieron aquel paso de apoyar la apertura del Régimen porque mayoritariamente estaban muy convencidos de que había llegado el gran momento de la Reconciliación nacional entre los españoles.

A nivel nacional los nombramientos políticos se producían a todos los niveles. Quizás por ello no se prestó la debida atención al desmontaje de todo un Régimen con el cese de miles y miles de cargos políticos, grandes y pequeños. La prensa y la radio de aquellos meses, los medios de comunicación social en general, estaba muy ocupados durante aquellos meses por los debates parlamentarios constitucionales y por los sucesivos nombramientos de nuevos cargos públicos. Y aquellos hombres, con toda su dignidad se marcharon en silencio, se fueron a sus casas disciplinadamente sin levantar la voz. Un caso único en nuestra historia.

23.- Después de las elecciones generales al Congreso de los Diputados recibí una llamada del Gobernador Civil de la UCD, el castellano Juan José Izarra del Corral. Quería hablar personalmente conmigo Me invitaba a comer en el Club Náutico de Castellón. Juan José me dijo que en una reunión del Comité Ejecutivo de la UCD (recuerdo con mucho cariño a dos importantes ucederos ya fallecidos, Pepín Ripollés y Manolo Tarancón Fandos, a quien la crueldad de un cáncer acabó con una brillante carrera política) se acordó invitarme a integrarme en el Partido. A continuación agregó que deseaba a cambio de prestarles mi colaboración. Le agradecí su invitación con una sonrisa. Lo único que yo deseaba era marcharme a mi casa, dedicarme a mi familia, a mi profesión, y a la Universidad, y terminar mi tesis doctoral. Nunca me he arrepentido de mi decisión. Siempre he pensado que participaría en política si llegaba la ocasión, y siempre de acuerdo con mis posiciones ideológicas, especialmente para defender la unidad nacional. Nunca seria un político profesional. Respetaba que otros lo fueran. (Cuando el vil asesinato de Miguel Ángel Blanco tuve la tentación de afiliarme al Partido Popular. No di el paso)

A cambio le ofrecí a Izarra mi colaboración con la incorporación de mi amigo Julián Sanmillán a la UCD. Julián fue presidente local de la UCD de Segorbe. En unas elecciones municipales estuvo a punto de ser elegido alcalde. Diputado Provincial. El liberal Enrique Monzonis lo nombró conseller sin cartera de la nueva administración autonómica… Julián me contaba el regocijo causado a Enrique Monzonis cuando le contó que había asistido a un mitin de Blas Piñar celebrado en la Plaza de Toros de Valencia. Cosas de la vida. Éste era en realidad aquel liberal educado políticamente en Alemania que en más de una ocasión declaró a la prensa aquello tan fuerte de los falangistas al paredón.. Todos menos Sanmillán, claro, que también lo era.

24.- En aquellos días nos llamó el Tesorero de la Jefatura Provincial a los responsables de haber coordinado las acciones llevadas a cabo para hacer posible la aprobación de la Ley de Reforma Política. Nos ofreció unas compensaciones en metálico por el trabajo realizado. La mayoría no aceptamos el ofrecimiento. El tribunal de nuestras respectivas conciencias rechazaba cualquier compensación pecuniaria. No éramos mercenarios.

25.- Con motivo de las fiestas patronales de Segorbe en el año 1999 fue nombrada Reina de las Fiestas una sobrina mía, Asún Lara Simon. Rafael Calvo, a la sazón Alcalde de Segorbe, apoyado por Miguel Barrachina, me propusieron como mantenedor del acto de proclamación. La propuesta suscitó la ira de los defensores oficiales de los valores democráticos. Un fascista como yo, “discípulo aventajado de don Benito Mussolini” no merecía tal honor. La noticia era tan importante que la corresponsal del periódico “El Levante de Castellón” la resumió en un lacónico mensaje a su periódico: “el fascista Germán Reguillo nombrado mantenedor del acto de proclamación”. Habían pasado más de veinte años desde la aprobación de la Constitución y para algunos de mis queridos churrets yo representaba un evidente peligro tóxico al cien por cien. De lo contrario no se explica que la noticia fuera publicada en la parte superior de la primera página del rotativo. No sé si un ataque nuclear de los rusos habría merecido la importancia gráfica que le dieron. Pero darle la palabra a un fascista para homenajear a su sobrina y a la mujer segorbina en general era un vil ataque a la democracia

Un emotivo recuerdo para dos de mis colaboradores mucho más mayores que yo… Leandro Blay Cortes, graduado social, funcionario del Instituto Nacional de Previsión. Durante la guerra civil fue soldado voluntario en el Ejército Nacional. Numerosas condecoraciones avalaban el valor demostrado en los frentes de batalla. Sus dos hijos mayores ingresaron el uno en el PCE y el otro en BANDERA ROJA. Fui testigo preferencial de que el tema lo llevó con una gran dignidad y con mucho cariño y comprensión hacia sus hijos.. Y Julian Montañés Serrano. De Borriol. Propietario agrícola. Su hija única por aquel entonces ya era farmacéutica y abrió su propia oficina. Durante la guerra civil fue perseguido por sus acendradas ideas carlistas. Salvó la vida gracias a un carnet de la CNT que le facilitó un amigo ácrata. En el plano personal los dos tenían la vida muy bien resuelta sin necesidad de intervenir otra vez, a su avanzada edad, en la vida política, salvo que un gran amor por la unidad de España y por la reconciliación nacional entre los españoles, el imperativo categórico esencial de sus vidas les impeliese a ello, como realmente sucedía.

Para los dos, estén donde estén, donde la misericordia de Dios los haya destinado, el abrazo de siempre y larga y fecunda paz, en la unidad inquebrantable de España, por la que tanto lucharon…