La crisis citrícola: SOLUCIONES

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Tal vez no sea yo -agricultor a tiempo parcial- el más adecuado para hablar de soluciones a la crisis citrícola. Tampoco sé mucho de economía; de hecho, las páginas salmón de los periódicos me aburren. Nada voy a aportar que no haya leído o escuchado a otros que saben más que yo, a los que les aplico mi espíritu crítico. Siendo este un problema muy complejo, por vicios de mi ocupación anterior, tras analizarlo, lo simplifico y le aplico la lógica para que los árboles no nos impidan ver el bosque.

Por ello, si le quitamos la paja que algunos vierten sobre los defectos de nuestra citricultura y el humo de las soluciones técnicas y complejas que claman otros, nos encontramos que el problema es tan simple como un exceso de oferta debido a acuerdos de libre comercio con países citrícolas no socios de la UE. Y la única solución posible es, ignorando las falsas virtudes del libre comercio, el proteccionismo de la agricultura española en general, regresando a las políticas arancelarias anteriores a dichos acuerdos de libre comercio.

Quiero comenzar por agradecer a la “Plataforma per la Dignitat del Llaurador” que haya unificado la voz y el sentimiento del colectivo más individualista y menos unido, de cuantos existen. La Plataforma nos ha unido; nos ha movilizado; ha estudiado soluciones y las intenta elevar a quien pueda solucionarlas. Su variada composición ha servido para unir en la protesta a todo el sector y al integrar a los ayuntamientos se ha conseguido también el apoyo de los políticos locales, quienes no me cabe la menor duda, habrán elevado a sus partidos las demandas de la plataforma. Otra cosa muy distinta es el caso que les hagan sus partidos y si esas demandas son realmente la solución al problema o un simple parche. La plataforma, ahora, debe reorientar sus reivindicaciones en búsqueda de una solución real y total a la crisis.

La actitud de nuestros políticos locales ha sido intachable, y no merecen, como se está diciendo en conversaciones y por WhatsApp, que se les castigue con el voto por las responsabilidades que, sobre la crisis citrícola, tienen sus partidos. En cambio, en la política autonómica, nacional y europea, todos son igual de culpables; unos por acción y otros porque pudiendo presionar a quien gobierna con la no aprobación de los presupuestos o rompiendo el pacto de gobierno en la Generalitat, no lo han hecho.

Han sido las decisiones políticas las que nos han llevado a esta situación y son también políticas las soluciones; por lo que, a otros niveles distintos del local, nuestro voto es el arma a utilizar para premiar a aquel partido que lleve las mejores soluciones en su programa.

LA ADMINISTRACIÓN NO RECONOCE LA EVIDENCIA

¿Y cual es la respuesta política a las reivindicaciones de la Plataforma?

En sesión parlamentaria del 19 de diciembre de 2018, la ministra de Economía y Competitividad, Nadia Calviño, rechazaba pedir a la Comisión de la Unión Europea aplicar la cláusula de salvaguardia del artículo 34 del acuerdo comercial con Suráfrica porque, según el gobierno, “no existen datos que sustenten la solicitud”. ¿Acaso el Gobierno no posee los datos comparativos de los precios de cítricos de esta campaña con la anterior?, pues si no los tienen pueden consultar la WEB de la Lonja de Cítricos: http://www.precioscitricos.com/indexp.asp?nc=13&nb=477, en donde, por semanas, se muestran los precios en campo de todas las variedades; pudiéndose comparar las mismas semanas de diferentes campañas y comprobar que los precios de esta campaña son inferiores a la mitad de los de la anterior.

Lo grave no es solo que la ministra no conozca sus datos; lo peor es que quien hace la pregunta, el Sr Baldoví, no se enfrente a la ministra con ellos; ¿es que tampoco los conoce, o es que no hay que presionar en exceso al partido socio de gobierno y de moción de censura?. Todo postureo.

El Ministro de Agricultura, Luis Planas, en la sesión de control del Senado del día 4 de diciembre, manifestó que no comprendía "por qué nos quejábamos los valencianos si otras Autonomías estaban aumentando la superficie de cítricos". Esta impropia respuesta de un ministro, aparte de ser una declaración despectiva y ofensiva hacia un colectivo y hacia una región que está sufriendo mucho con esta crisis, demuestra un desconocimiento total de los asuntos de su ministerio. Claro que el precio de las naranjas afecta a todos por igual, pero el campo valenciano, como originario en este tipo de explotación, es el característico de pequeñas explotaciones en manos de agricultores tradicionales; mientras que el andaluz son grandes plantaciones, mayoritariamente de cítricos tardíos o de pago de royalty con limitación de plantas, a los que de momento la crisis no ha llegado pero que, sin duda, a la par que crezca la agricultura de los países africanos, también les llegará.

El 24 de Enero pasado, en el Parlamento Europeo, la eurodiputada socialista Clara Aguilera solicitó la aplicación de la salvaguardia para los cítricos al Tratado de libre comercio con Sudáfrica, a lo que el responsable de unidad de la Dirección General de Agricultura, Joao Onofre, manifestó que "no existe ningún dato estadístico que diga que haya habido un aumento de importaciones procedentes de Sudáfrica en el periodo que resulta nocivo para la producción europea"; ¡qué casualidad!: misma respuesta que dio la Ministra Calviño.  Según este incompetente político, la "caída de los precios", que sí reconoció, es debida a problemas de organización del sector y de los productores. Pero ni la diputada socialista ni ningún político español enfrentó a este falsario personaje con las cifras oficiales del Ministerio de Comercio (puro teatro), en donde gracias al acuerdo de libre comercio con Egipto, las exportaciones de cítricos egipcios entre 2014 y 2018 han aumentado hasta un 78.9%, alcanzando las 332.126 toneladas; el acuerdo con Turquía ha hecho crecer las exportaciones desde este país un 18.2% y un total de 284.882 toneladas; mientras que respecto a Sudáfrica, el aumento se ha materializado en un 40.4%, alcanzando en el 2018 las 813.000 toneladas. ¿No son suficientes estos datos Sr Joao Onofre?, o ¿qué datos maneja usted? ¿Qué intereses ocultos existen para que nos intente engañar?

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Añadamos al país alauita, subvencionado por la UE en el 'Plan Marruecos Verde', que ha pasado de exportar 475.000 toneladas sin aranceles en el 2016, a más de 600.000 en el 2018 y que pretende alcanzar el millón de toneladas para el 2022, cuando todo lo plantado durante este plan esté en producción.

Es lógico pensar que estos crecimientos de exportación a la UE por estos países seguirán incrementándose año tras año, mientras que las exportaciones españolas seguirán cayendo.

Como ya expuse en un artículo anterior, gracias a las políticas de la UE contra Rusia, esta nos cerró el mercado a nuestras exportaciones agrícolas, cuando España ya lo había ganado. Ahora, son también Marruecos y Egipto entre otros países quienes lo alimentan, quedando limitada España a los países de la UE a donde exportamos el 92% de nuestros cítricos.

Esta sobreoferta de países no miembros implica que a los agricultores españoles, que sí lo son, sufran precios que no cubren costes; se quede fruta en el árbol, se termine abandonando campos y muchos trabajadores pierdan su trabajo.

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LAS SOLUCIONES

¿Y cuáles son las soluciones?  La Plataforma se ciñe solo al acuerdo con Sudáfrica, pidiendo la aplicación de la salvaguarda temporal y competir en igualdad de condiciones con los cítricos sudafricanos, exigiendo para ellos las mismas limitaciones alimentarias y medioambientales en los tratamientos fitosanitarios que la UE impone a los nuestros.

Exportadores, políticos y otros foros fijan su atención en una mejor organización del sector; que nos reinventemos, que nos hagamos más competitivos, que mejoremos la calidad, que plantemos variedades con royalty y limitación de plantas, crear una denominación de origen, creación de un lobby de presión o una “Interprofesional citrícola” que estudie los problemas del sector y proponga soluciones. Excelentes ideas que no solucionan el verdadero problema; humo que oculta la verdadera solución.

Si el problema es la saturación del mercado europeo -según hemos podido apreciar anteriormente, con los aumentos de exportaciones de Marruecos, Turquía, Egipto y Sudáfrica, gracias a los acuerdos firmados por estos países con la UE-, la solución no es de competitividad, no es de calidad, no es de organización; la solución es la reducción de tanta oferta de naranja y mandarina. La solución, en definitiva, es: frenar la entrada de cítricos de países no socios.

El Libre Comercio es tan políticamente correcto que el proteccionismo está muy mal visto; pero las fronteras deben de existir para proteger los intereses de los ciudadanos que pagan impuesto en un país. El Estado debe de proteger su propia economía y la de sus ciudadanos.

Para convencer a los fanáticos del libre mercado, llevémoslo al extremo; llevémoslo al terreno laboral. Imagínense que no existen convenios laborales y que los salarios se rigen por la ley de oferta y demanda. En este libre comercio de asalariados, las empresas contratarían al que ofertase más trabajo con menos salario. Si encima abrimos fronteras y dejamos que libremente entre en nuestro mercado de trabajo mano de obra “nigeriana”, dispuestos a trabajar por un mendrugo de pan, posiblemente usted no alcanzaría a superar dicha oferta y se quedaría sin trabajo; mis cítricos, son el equivalente a su trabajo.

No es de recibo que el sector citrícola español esté en jaque mate y se permita e incluso se incentive la entrada de cítricos de países externos a la UE. Es indecente y esperpéntico que el agricultor valenciano no pueda vender su fruta a precios dignos, al tiempo que, en el supermercado donde él mismo va a hacer la compra, se encuentre naranjas sudafricanas o marroquís.

El libre mercado debe tener límites. Es licito que los cítricos valencianos compitan con los andaluces, con los murcianos, con los italianos o con cualquier otro país de la UE, pero no con los externos a ella; sino, ¿de qué vale ser socio de la UE? ¿Para qué aporta España presupuesto a la UE? España aporto al presupuesto UE más de 11.000 millones € en el año 2016, mientras que los países no socios no aportan nada. ¿Por qué se les permite acceder a nuestro mercado en estas condiciones?

 EEUU, el país más capitalista del mundo, hace valer sus fronteras y, a la voz de “América first”, cualquiera que desee comerciar en EEUU, paga sus aranceles compensatorios. No parece que le vaya mal a la economía americana este proteccionismo.

Para más inri, la Unión Europea sí que aplica medidas proteccionistas con los plátanos de canarias, con el sector cárnico francés o con los vehículos fabricados en Francia o Alemania; ¿por qué no con los cítricos?

La “Plataforma per la Dignitat del Llaurador” debe volcarse en solicitar la anulación de los acuerdos de libre comercio con países ajenos a la UE en la parte que afecta a los cítricos. Además, se debe exigir que la entrada de cítricos desde fuera de la UE, este compensada con aranceles adecuados y se combine con limitaciones en volumen y en fechas; sus cítricos no pueden coincidir en el mercado con los nuestros. Si la variada composición de la Plataforma que alabábamos como virtud al principio, se convierte ahora en un hándicap para pedir esto: o surgen otras plataformas más libres o despidámonos de la citricultura.

En cuanto al agricultor y a cualquier ciudadano que se solidarice con nosotros, queremos recordarle que en su mano tiene el poder del voto y que, de cara a unas elecciones europeas, tenga en cuenta a aquellos partidos que recojan medidas proteccionistas para con los cítricos españoles; todo lo demás es maquillaje; “lo nuestro, lo primero”.

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