Naranjas EXTRANJERAS en Castellón

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DESCARGA MASIVA DE NARANJAS EXTRANJERAS EN EL PUERTO DE CASTELLÓN

A la indignante noticia de la próxima entrada por Vigo de 40.000 TN de naranjas y mandarinas procedentes de Sudáfrica, publicada por el periódico “Levante” el pasado viernes 16 de agosto, se une el hecho absurdo y esperpéntico de que ayer, 19 de Agosto, en el puerto de Castellón, en el mismo corazón de la producción citrícola en España, el barco con bandera de Bahamas “KNUD REEFER” descargó 3.500 TN de naranjas procedentes de Argentina.

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A escasos 15 días del inicio de la campaña citrícola española, la invasión de cítricos extranjeros ya ha comenzado; Lanes Late, Nadorcots y Orris sudafricanas y argentinas vienen a competir con nuestras satsumas y mandarinas de inicio de temporada. Cítricos extranjeros vendiéndose en el país que ocupa el primer puesto de exportación de cítricos mundial.

¿Qué país soberano permitiría la importación de productos que él mismo produce? Este despropósito es posible gracias a la firma de acuerdos comerciales internacionales, libres de barreras comerciales, que la UE está firmando con países eminentemente agrícolas y que, inundando nuestro mercado, hunden a todo el Sector Primario europeo. Esto mismo ocurriría con la producción de vehículos, electrodomésticos, empresas tecnológicas o con las azulejeras españolas, entre otros productos, si estos acuerdos comerciales se firmaran, por ejemplo, con China. Pero eso no es así, las barreras comerciales que protegen a nuestra industria se mantienen, mientras que la UE las elimina firmando acuerdos que perjudican a la agricultura y a la ganadería.

El fantasma del desastre de la campaña anterior, en donde nuestros agricultores se vieron obligados a entregar sus productos por debajo de los costes de producción, ya está aquí. Para más INRI, pronto la situación se agravará con la ratificación del acuerdo con MERCOSUR. ¿Si comerciantes españoles encuentran ventajoso comercializar naranja Argentina antes de dicha ratificación, qué será cuando este acuerdo se ratifique y nos entren, sin aranceles ni límites de ningún tipo, los productos agrícolas de Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay?

No veo que a nuestros acomodados e incompetentes políticos les preocupe mucho esta situación; excepción hecha de algún político de partidos minoritarios. Por ello, de momento la solución pasa: por concienciar a los consumidores españoles de no consumir productos agrícolas o ganaderos que nosotros mismos produzcamos aquí, y por la movilización de todos los trabajadores y autónomos del Sector Primario pidiendo que regresen las barreras comerciales.

No podemos esperar a que nadie defienda lo que nosotros mismos no defendemos; no podemos seguir lamentándonos en el bar o llorando a solas en el sofá; hay que movilizarse y cuanto más mejor. De momento hay que unirse a la Huelga General Nacional convocada para los días 18 y 19 de septiembre por algunas asociaciones de agricultores y cuyo fracaso será el fracaso de todo el sector y, posiblemente, una muerte anunciada ante la manifiesta falta de unión de las asociaciones agrarias mayoritarias, las cuales todavía no se han adherido.

Sólo la situación económica de ruina absoluta en la que van a quedar 840.000 trabajadores del sector primario debiera ser suficiente para no adquirir productos agrícolas y ganaderos de países extranjeros, pero además existen otros motivos que nos afectan a todos y que al final lamentaremos. La ruina del sector primario acarreará consecuencias graves de tipo paisajístico, medioambiental, de salud para los ciudadanos, de injusticia laboral y social en esos terceros países, y pérdida de nuestra soberanía alimentaria.

¿Te imaginas cómo será el paisaje español cuando no dispongamos de agricultura? Millones de árboles frutales y cítricos desaparecerán y serán sustituidos por grandes llanuras de secarrales estériles, ocasionando un daño gravísimo al paisaje y al medio ambiente, ya que todos estos árboles renuevan nuestro CO2. Añadamos la gran contaminación de esos grandes buques que nos traen desde miles de kilómetros productos que ya tenemos aquí.

¿Has pensado los peligros de dejar nuestra alimentación en manos de otros países o de multinacionales extranjeras? En primer lugar, nos impondrán los precios, y posteriormente, ante una crisis internacional, al haber perdido nuestra soberanía alimentaria, nuestra población podría llegar a sufrir desabastecimiento e incluso hambre.

¿Y qué hay del respeto a tu salud? La Unión Europea ha prohibido muchas sustancias fitosanitarias para eliminar residuos tóxicos en la fruta y la verdura que son dañinos para tu salud y para el medio ambiente. El Sector Primario español cumple a rajatabla esta legislación, mientras que la UE no se la exige a esos países terceros, cuyos productos contienen residuos nada recomendables.

La UE no exige el tratamiento en frio para la eliminación de plagas y no establece controles de inspección de las mismas en los puertos, poniendo en grave riesgo la supervivencia de ciertos cultivos debido a la introducción de catastróficas plagas agrícolas endémicas de aquellos países, para las que no existe aquí el agente de control biológico que la combate.

Como en estos tratados todo son ventajas para los de fuera (sueldos esclavos, moneda devaluada, bajos impuestos ...), grandes inversores occidentales deciden cultivar enormes fincas con las características de allí y vender sin aranceles compensatorios aquí. Las explotaciones familiares europeas, ejemplo del buen reparto de la riqueza de una sociedad, van a ser sustituidas por grandes superficies extranjeras en manos de grandes inversores de raza blanca explotando las ventajas del tercer mundo, sin que el beneficio real vaya a la población de esos países. Comprando productos de esos países estás apoyando indirectamente la explotación laboral y la evasión de impuestos de forma legal.

Ya que nuestros insensatos o corruptos políticos se pliegan a otros intereses, la única esperanza de evitar el desastre eres tú, consumidor. Por nuestro Sector Primario, por nuestro paisaje, por tu salud, por el medio ambiente, por justicia social, para evitar la propagación de plagas sin control, para evitar la explotación laboral en el tercer mundo, para evitar los paraísos laborales y el fraude legal de inversores europeos; no consumas productos extranjeros que nosotros produzcamos aquí, e incluso deja de comprar en los supermercados que abusen de vender productos agrícolas extranjeros y ni siquiera ofrezcan los nuestros.