CORTES MEDIEVALES VALENCIANAS

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Los partidos democráticos del arco parlamentario valenciano propugnaron la reforma de nuestro Estatuto de Autonomía, aprobada el 1 de julio de 2005 y firmada por el Rey Juan Carlos I el 10 de abril de 2006, entrando en vigor el 11 de ese mismo mes con su publicación en el Boletín Oficial de la Generalitat Valenciana. El objetivo esencial perseguido fue el consolidar nuestro autogobierno y avanzar en la descentralización.

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En su día, la Fundación profesor Manuel Broseta organizó unas jornadas sobre “Ciudades y Cortes: El Reino de Valencia”, con la finalidad de profundizar en la búsqueda de nuestras raíces y recuperar la autoestima del Reino de Valencia.

Con el propósito de conocer la historia de las Cortes Valencianas es conveniente recordar quienes han sido nuestros mejores tratadistas de las “Corts” y “Furs” medievales, el funcionamiento de la Institución Foral y lo que supuso la concesión de fueros para el gobierno de las ciudades y villas de nuestro antiguo Reino.

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La Institución foral de las Cortes valencianas y la materia de los “Furs” son temas que han merecido la atención de numerosos estudiosos valencianos. Entre los tratadistas de las Cortes cabe destacar a Pere Joan Belluga en el siglo XV y Lorenzo Matheu i Sanz y Cristóbal Crespí de Valldaura en el XVII. Asimismo, han analizado la Institución foral de las Cortes, los eruditos de la segunda mitad del XVIII y principio del XIX Villarroya y Bartolomé Ribelles. Posteriormente, otros historiadores como Vicente Boix, Manuel Danvila y Martínez Aloy nos enriquecieron y nos acercaron con sus trabajos al conocimiento que tenemos de las Cortes Valencianas. Nuevas generaciones en el siglo XX se ocuparon de nuevo de esta Institución: Roque Chabás, Sanchis Sivera, Rodrigo Pertegás, Honorio García, J. Beneyto Pérez, Gayano Lluch, Mateu y Llopis, etc.

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Más recientemente, un nutrido grupo de historiadores han profundizado con sus investigaciones en el estudio de las Cortes y “Furs” del Reino de Valencia en colaboración con archiveros, paleógrafos, diplomatistas y medievalistas del campo de la historia y del derecho, Entre ellos podemos mencionar a Dualde Serrano, Gual Camarena, Ubieto Arteta, A. García Sanz, Mariano Peset, Sylvia Romeu, Simó Santonja, López Elum, Vicent García Edo, etc., sin olvidar los que han examinado aspectos específicos, relacionados con estas cuestiones: contexto histórico y legal, fuentes del derecho valenciano y las Cortes forales, asistencia a Cortes, procedimiento y protocolo, atribuciones y competencias, estamentos o brazos, lugar y fechas de celebración, Cortes concretas de un reinado y otros asuntos concernientes a Cortes y “Furs”, cuyos artículos conformaron el Catálogo de la Exposición “Las Cortes Valencianas, un paseo por la Historia”, publicado con el título de Las Cortes Forales Valencianas, poder y representación (1994).

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La formalización de las Cortes Valencianas, a nivel institucional, tienen su origen con la incorporación del brazo real o popular, y esto se produce a partir de 1261, al asistir a la reunión representantes de la ciudad de Valencia y de las villas de Castellón, Vilafamés, Onda, Liria, Corbera, Cullera y Gandía, junto a representantes del brazo eclesiástico y nobiliario para aprobar la concesión de un préstamo al Rey Jaime I, la reforma de los “Furs” de Valencia y el compromiso del juramento de los “Furs i privilegis” por el sucesor de la Corona, antes de ocupar el trono.

La potestad de convocar Cortes residía en el Rey. Excepcionalmente podían ser convocadas por el primogénito o por la reina que ostentaba la potestad de gobernador general o lugarteniente del príncipe reinante. La convocatoria se expedía en nombre del Monarca y llevaban su sello y firma.

Las convocatorias se dirigían al Bayle General y por conducto suyo a los representantes de los tres brazos, aunque de forma diferente.

El Rey podía prorrogar la apertura de Cortes hasta cuarenta días. Pasado este plazo quedaban disueltas las Cortes, requiriendo nueva convocatoria para su celebración.

Fijada la fecha de apertura y el lugar de celebración, el Rey se presentaba acompañado de su séquito en el salón donde se iban a celebrar las sesiones a la hora señalada.

En el salón de Cortes se ubicaban: el brazo eclesiástico a la derecha, el militar o nobiliario a la izquierda, y el popular o real enfrente.

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Durante el reinado de Jaime I en el Reino de Valencia (1238-1276) están catalogadas la celebración de las Cortes de 1261 y 1271 en la ciudad de Valencia; Pedro I de Valencia, el Grande, (1276-1285) convocó sólo las Cortes de 1281; Alfonso I de Valencia, el Liberal (1285-1291) reunió Cortes en 1286 en Valencia y en 1289 en Monzón; Jaime II (1285-1291) también celebró dos veces Cortes, concretamente los años 1292 y 1304; Alfonso II de Valencia, el Benigno, (1327-1336), en sus once años de su reinado, únicamente, reunió a los tres brazos en las importantes Cortes de 1329-1330 en la ciudad de Valencia; Pedro II de Valencia, el Ceremonioso, (1336-1387) convocó Cortes, en su largo reinado, en diecisiete ocasiones, la mayoría de ellas en Valencia, pero algunas compartieron sesiones con otras localidades donde se desplazaron, son los casos de las de 1369-1370 que se celebraron en Sant Mateu y Valencia o las de 1373-1374 en Vilarreal y Valencia, y otras las reunió y se desarrolló todo el proceso en Monzón, Morvedre y Castellón; Juan I (1387-1395) únicamente celebró las Cortes de 1388-1389 en la villa de Monzón.

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El siglo XV se inicia con la convocatoria de las largas Cortes reunidas en Segorbe-Castellón-Valencia entre los años 1401-1407 en el reinado de Martín I el Humano (1395-1410). Después del Interregno (1410-1412) y el Compromiso de Caspe (1412), donde se decidió el nombramiento del rey Fernando de Antequera (1412-1416) y consecuentemente la entronización de la dinastía de los Trastamara, se celebraron las Cortes de 1413-1415 en Valencia. En el dilatado reinado de Alfonso III de Valencia, el Magnánimo, (1416-1458) se convocaron, por él o sus lugartenientes, nueve reuniones de Cortes, en Valencia (1417-1418) y (1419), Traiguera-Les Coves-Sant Mateu (1421), Valencia-Morvedre (1428), Traiguera-Sant Mateu (1429), Monzón-Morella (1435-1436), Morella (1436), Valencia (1437-1438) y (1443-1446). El monarca Juan II (1458-1479) celebró Cortes en tres ocasiones, Valencia (1459), Sant Mateu (1465-1466) y Monzón-Tortosa (1469-1471). Finalmente, Fernando II (1479-1516), último rey foral medieval y primero de la Edad Moderna, reunió asamblea de Cortes en Valencia (1479), Tarazona-Valencia-Orihuela (1484-1489), Sant Mateu (1495) y Monzón (1510)

Algunas Cortes fueron convocadas y asistieron representantes de los brazos del Reino de Valencia junto con los de Aragón y Cataluña, asamblea que recibía entonces la denominación de Cortes Generales de la Corona de Aragón.

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Iniciadas las Cortes se fijaban horas de sesiones. Fue frecuente el traslado de lugar para celebrar sesiones y proseguir sus funciones. Para ello se precisaba una habilitación que se presentaba a los Diputados. A veces la sólo dispensa del Rey fue suficiente. El rey Pedro II de Valencia, el Ceremonioso, convocó Cortes a celebrar en Sant Mateu en 1369/1370, y luego fueron trasladadas a Valencia, para proseguirlas y finalizarlas posteriormente en la villa de Sant Mateu. El monarca Martín I el Humano comenzó las sesiones de Cortes en Segorbe en el año 1401, las prosiguió en Castellón y las concluyó en Valencia en 1407. La reina Doña María, como Lugarteniente General del Reino - esposa de Alfonso III de Valencia, el Magnánimo -, convocó Cortes desde Tortosa, el 18 de marzo de 1421 para que se celebrasen en Traiguera, donde se reunieron el 30 de abril, de allí las trasladaron a Les Coves de Vinromà, para proseguirlas en Sant Mateu, donde finalizaron y fueron licenciadas el 13 de junio. Fernando II abrió las Cortes convocadas para 1484 en Tarazona, continuaron en la “Seu” de Valencia, celebró de nuevo sesiones en Tarazona, y se prorrogaron en Orihuela hasta el año 1489.

Si la formalización de las Cortes Valencianas se produjo con la incorporación del brazo real en 1261, la estabilidad de parlamento se consolida en las reuniones de Cortes de 1271, 1273, 1276, 1281 y especialmente en las Cortes de 1283, al imponerse al sucesor de la Corona la obligación de celebrar Cortes en el primer mes de su reinado, y el compromiso, por parte del Monarca, de no introducir modificación o alteración de fueros, usos y costumbres, sin previo acuerdo de los tres brazos de las Cortes.

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Las Cortes forales valencianas se estructuraron como una asamblea constituida por tres brazos. Los representantes del brazo eclesiástico fueron designados en función de la autoridad y prestigio que le confería la dignidad que ostentaban. La designación de síndicos de la diócesis de Valencia desde 1354, de Tortosa y Segorbe desde 1367 y de Orihuela desde 1585 amplió la dimensión representativa del brazo eclesiástico. La composición de su representación en las Cortes fue bastante heterogénea y comparativamente inferior a la correspondiente a los brazos nobiliario y real. No constituyó un bloque homogéneo y generalmente fue un estamento sumiso a las directrices de la política de la Corona.

Las Cortes del siglo XV se caracterizan por el impulso que se da a la doctrina de carácter paccionado del derecho valenciano y por la insistencia del brazo real de que el Rey cumpliera el compromiso de no enajenar el patrimonio real.

Conociendo nuestro pasado histórico podemos valorar mejor el legado de nuestros predecesores y profundizar más en nuestro esperanzador futuro.

La disyuntiva que nos planteamos en la actualidad es si las Cortes Valencianas y nuestras Instituciones y gobernantes están gestionando bien las competencias transferidas al autogobierno valenciano.

 

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José V. Gómez

José Vicente Gómez Bayarri es Licenciado en Filosofía y Letras, Doctor en Historia, Catedrático de Geografía e Historia, Académico de número de la RACV y Medalla de Plata de la Ciudad de Valencia.