Los de Burriana en Los Arañones

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De todos es conocida la frase “Burriana, Paris y Londres”. Cita conocida, que obedece al justo calificativo de una ciudad que consiguió ser la gran aventajada en muchos aspectos de la iniciativa industrial y exportadora agrícola en la Provincia de Castellón. Consiguiendo una bien ganada fama de prosperidad, cuantificada en el epigrafe que encabeza este escrito.

Burriana fue pionera y única en el establecimiento del un tranvía urbano en la Provincia de Castellón, autorizado por el Ayuntamiento el 11 de julio de 1897, al concesionario Vicente Peirats Rios, iniciando las obras en abril del mismo año. La obra se llevó a cabo mediante carril tipo Damerbe de 18 Kg/ml, suministrado desde Inglaterra por la sociedad “Bolckow Vaugham & Cº Ltd” de Middlesbourg.

La “Sociedad Burrianense de Tranvias” la formaron, el concesionario Vicente Peirats Rios, Ramón Patuel Monserrat, Francisco Tejedo Almela, Bautista y Manuel Monserrat Peris. Inaugurando el servicio el 20 de agosto de 1897. La sociedad contó con dos coches, de dos ejes tipo imperial, suministrados por “Lladró y Cía” de Almassera (Valencia).

 

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Cochera de los Tranvías de Burriana en el Plá de Sant Blai, tranvía de sangre con imperial, fondo: Enrique Safont

 

Esta iniciativa, adelantada en su tiempo, corrió pareja a una fuerte actividad exportadora de cítricos, a toda Europa y en especial a Inglaterra; como consecuencia de la misma, los embarques en la rada de Burriana contaron con un embarcadero metálico soportado con pilotes tipo Michel.

 

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“Mulas” de embarque, en la rada de Burriana, fondo: Javier Aura

 

El embarcadero metálico fue proyectado en 1881 por el facultativo Mateo Vila, autor igualmente del proyecto de otro embarcadero idéntico en el puerto de Castellón propiedad de algunos elementos que formaron parte de la Junta de Gobierno del Tranvía a Vapor de Onda al Grao de Castellón. El proyecto de Mateo Vila fue aprobado por la Administración, el 27 de noviembre de 1887.

 

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Embarcadero metálico de la Rada de Burriana, postal comercial, fondo Miguel Diago Arcusa

 

Mateo Vila, transfirió sus derechos sobre el embarcadero a Luciano Drapier, representante de la firma londinense “M. Isaacs & Son LTd” firma importadora de cítricos de gran ascendencia en Burriana por su vinculación con los exportadores locales.

El 30 de agosto de 1888, Ramón Patuel Monserrat se hizo cargo del embarcadero. El costo del embarcadero ascendió a 66.092,93 pts.

A través del embarcadero se situaron en 1908, a bordo de 354 buques fondeados, un total de 116.000 Tm de cajas de naranjas con un valor de 14.872.359 pts de la época. Lo que nos cuantifica la importancia de la actividad exportadora de Burriana. El embarcadero quedó inservible en 1926 y fue desguazado en 1944.

La fallida realización del proyecto de un puerto en Burriana, arrastrada desde 1902 por su promotor y concesionario Joaquin Peris Fuentes. Y la desaparición del embarcadero, dejó huérfana una actividad exportadora muy cualificada.

Manifestado lo anterior, les situaré en antecedentes sobre la verdadera justificación del título de este escrito.

Transcurridos tiempos de prosperidad derivados de las actividades mencionadas, Burriana sufrió en su propia carne, el cese de actividades exportadoras en el transcurso de la primera guerra europea; como consecuencia del estallido el 27 de julio de 1914 del conflicto Austro-Húngaro. Recurriendo al mercado nacional, insuficiente para atender la oferta, sin contribuir a que la economía local perviviera. Aún a costa de buscar mercados en Asia Menor y otros países alejados del escenario bélico.

La grave situación creada por la falta de trabajo en la recolección y confección de naranja; impulsó al Gobierno a promocionar obra pública para mantener ocupada a la población. Se ocuparon parados en el Pantano de María Cristina, a la vez que la Junta de Obras del Puerto de Castellón recibió 300.000 pts para ocupar personal contratado por la sociedad Fomento de Obras y Construcciones, contratista en aquel momento de determinadas obras en el puerto.

La gravedad de la situación obligó al Gobierno a promulgar el 18 de febrero de 1915 la Ley de Subsistencias. Entrando Burriana en una crisis naranjera, paralela a la creación el 3 de febrero de 1916, del Circulo Frutero, refugio de la industria exportadora local.

La falta de vagones disponibles por Norte, para dar salida a los escasos pedidos recibidos y los conatos de huelga del personal de la industria local confeccionadora de fruta, desestablizaron aún más la situación. Era tal el número de parados que el Gobierno Civil de Huesca ofreció trabajo a 400 braceros de Burriana para realizar la explanación de Los Arañones, en la que sería la gran estación internacional de Canfranc.

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Explanada de Los Arañones, Estación Internacional de Canfranc, fondo APG

El resto fueron empleados en llevar a cabo la carretera del Grao de Castellón a Burriana por Almazora, a la que se destinaron 52.063 pesetas; y otras 41.351 pesetas a la nueva carretera de Betxí al apeadero del Tranvía a Vapor de Onda al Grao de Castellón. Tan grave fue el asunto en toda España, que ante la inestabilidad social, el Gobierno el 26 de julio de 1916 suspendió las Garantías Constitucionales.

Recordemos que la estación internacional de Canfranc se asentó sobre la explanada de Los Arañones, formando parte de la línea transpirenaica de Huesca a Francia por Canfranc, uno de los cuatro pasos internacionales de los Pirineos, fruto del convenio del los estados Español y Francés.

Concedida la línea a la Compañía Anónima Aragonesa, pasó a manos de la Compañía de los Caminos de Hierro del Norte de España (Norte), sociedad que contrató en 1910, la construcción del último tramo entre el Barranco de Guerrés hasta la estación Internacional, a la Sociedad Catalana General de Crédito por 1.205.600,28 pesetas. Sociedad que igualmente resultó adjudicataria de la construcción de los 3.804 ml de la parte española de los 7.860 ml del túnel de Somport. Transfiriendo sus derechos en la contrata del túnel a la sociedad bilbaína “Calderai y Bastianelli”.

 

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Trabajos del ferrocarril auxiliar para la construcción del túnel de Somport, Foto: Pedro Luis Laborda

 

El 2 de octubre de 1914 se procedió a la subasta de las obras de la explanada. Al quedar desierta la primera convocatoria se adjudicaron el 30 de agosto de 1915, en 2ª convocatoria al contratista pontevedrés Vicente Riestra por 2.084.000 pts; empleando en los trabajos de la explanada de Los Arañones, los escombros de la perforación del túnel de Somport.

La firma el 1º de noviembre de 1918 del Armisticio, permitió abrir esperanzas sobre una mejora de la situación pese a que el Gobierno de Romanones, al tomar posesión el 5 de diciembre de 1918 mantuvo la gestión de la Junta de Subsistencias.

Esta es la crónica que obligó a los braceros de Burriana a intervenir en las obras de la explanada de Los Arañones; referencia que supongo habrá causado extrañeza y constituirá una novedad para alguno de los lectores.

Juan Peris Torner
jpt@spanishrailway.com
www.spanishrailway.com

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Nº 16 – Febrero 2014