Ciberespionaje, influencia política y desinformación (I)

 

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Reparación en la línea de ciberseguridad de la base aérea estadounidense de Yokota (Japón). Fuente: Fuerza aérea estadounidense/ Sgt. Samuel Morse. 

 
En estos días en que tanto se habla de la hipotética injerencia de ciertos países en procesos electorales o en tensos contextos políticos, es frecuente oír o leer comentarios, algunos efectuados con pretendida autoridad y acusada rotundidad, sobre la procedencia e intencionalidad de las acciones de ciberespionaje o las presuntas operaciones de desinformación. Puesto que es prácticamente imposible llegar al fondo de estas cuestiones con un mínimo de solvencia, cabe plantearse el porqué de esas manifestaciones que acusan a países u organizaciones de una forma tan radical cuando la duda razonable debería ser la tónica de cualquier analista experimentado, independiente e imparcial.

Rajoy contra Marzá

La presidenta del PP de la Comunidad Valenciana, Isabel Bonig, declaró el sábado pasado que “hará todo lo posible” para que el Gobierno presente recurso de inconstitucionalidad contra la ley valenciana de plurilingüismo (4/18). No es una ley de plurilingüismo, sino de imposición injusta y escandalosa del valenciano, en contra del derecho de los padres a elegir lengua vehicular para la educación de sus hijos, el castellano o el valenciano, ambas cooficiales. La Ley 4/18 recoge la imposición del valenciano del decreto 9/17 y la Ley 3/17, estas dos últimas tumbadas por los tribunales: pero Marzà se está saliendo con la suya, aplicando normas que sabe que luego tumbarán los tribunales. Urge parar esta nueva Ley injusta.

Mucho se juega Bonig: si no recurre el Gobierno, quedará debilitada ante los valencianos, sin capacidad de influencia en su partido. Por el contrario, Bonig puede verse reforzada si lo consigue, lo cual le vendría muy bien para las expectativas electorales del PP en 2019. Pero, si Rajoy “se moja” –que un gallego se moje, cuesta-, también Rajoy puede beneficiarse mucho, pues de verdad tomará cartas en el asunto de la imposición lingüística en la Comunidad Valenciana, y todo un aviso para otras comunidades autónomas: interesa a Rajoy y a Bonig que se presente ese recurso.

Columbretes, les nostres illes

L’estiu passat (18.6.2009), l’associacio castellonenca Cardona Vives, organisà un viage a les Illes Columbretes, per a fruir d’este parage tan emblematic que tenim els castellonencs. El viage fon en dijous degut a la gran cantitat de gent que vol visitar-les i les seues llimitacions, per ser un parage natural protegit, cosa que impossibilità ad alguns dels socis i amics poder acompayar-nos. L’eixida va ser des del Grau de Castello a bon mati (8 hores) per a poder aprofitar de totes eixes hores de bon sol que tenim en el nostre Mediterraneu. Ab motiu del viage a Columbretes parlaré un poc de les nostres illes i allo que he pogut trobar d’informacio sobre les mateixes.

Les Columbretes se troben a 56 Km. de la costa de Castello (30 milles nautiques), i per tant, tres hores de viage, aproximadament. La tripulacio de l’embarcacio nos digué que almorzàrem alguna cosa per a tindre l’estomec ple, i aixina, evitar marejos, cosa que ferem la majoria, encara que algu que atre caigué marejat tenint que tombar-se en la part baixa del barco. Quan s’arrimaven les 11 del mati, les verem apareixer en l’horiso i la gent, conforme anavem arribant, es fartà de fer-lis fotografies.

L’archipelec de Columbretes està compost per 4 grups de chicotets illots, sent el mes important de cada grup: L’Illa Grossa, La Foradada, La Ferrera i El Carallot, ocupant una extensio total de 19 ha. La part mes alta de les illes es el Mont Colobrer de l’Illa Grossa, alcançant els 67 metros.

El idioma valenciano en la Roma de los Médicis (II)

La 'Serafina valenciana' y cientifismo catalanero

Los autores catalanes partidarios de ampliar Cataluña hasta Orihuela (y sus colaboracionistas valencianos) se han lanzado como lobos sobre la comedia 'Seraphina', al considerarla “la primera muestra conservada en catalán de teatro profano” (Teatro del Renacimiento, Ed. Alfons el Magnánim, Valencia, 1987, p.8). Despreciando el texto original, estos comisarios lingüísticos repiten la versión 'científica' de la Gran Enciclopedia Catalana, según la cual Naharro usó el catalán en la Serafina. Por suerte, hay investigadores que respetan la documentación y hechos. El profesor Humberto López Morales,  en la  edición crítica más solvente de las comedias de Naharro, escribe:

«Pero más abundantemente que el latín, Naharro utiliza diferentes lenguas populares además del español: en la Seraphina, italiano y valenciano; italiano, en la Soldadesca, y muchas más en la Tinellaria» (Comedias de Torres Naharro. Ed. Taurus, Alfaguara.Madrid 1986, p.64)

Actualmente, esta afirmación puede acarrear la marginación comercial de autor y libro, pues los profesores catalaneros boicotean cualquier obstáculo a su credo. De igual modo, ninguna de las robotizadas universidades valencianas, controladas por la inmersión catalanista, se atrevería hoy a publicar artículos como “El valenciano en la Propalladia de Torres Naharro” ('Romance Philology', 1950, pp.262,270)

 

La manada, los juicios mediáticos y la intimidación a los jueces

Tal vez no sea yo el más adecuado para hablar de temas legales a los que no soy muy aficionado y por lo tanto carezco del conocimiento necesario, por ello intentaré evitar detalles técnicos. Tampoco soy de los que repite la obvia frase de que “hay que acatar las decisiones judiciales”, porque ya se encargan de ello las fuerzas del orden, o lo de respetarlas, como no, si el respeto es la base de la convivencia y en pro de ella respetamos a gentes mucho menos respetables que los jueces. Tampoco considero  que una sentencia judicial sea palabra de Dios y que no se pueda criticar, al fin y al cabo los jueces son humanos y por ello pueden equivocarse o sus decisiones estar influidas por ideologías o por el ambiente externo. Y por último, soy de los que cree que hemos construido una legislación muy laxa con la delincuencia y de que la cárcel más que para rehabilitar debe ser para que el delincuente reciba el castigo merecido al daño ocasionado. Dicho esto, no creo que sea muy democrático ni muy sano para el estado de derecho, acudir a manifestaciones contra las sentencias judiciales, rodear las audiencias, increpar a los jueces o recoger firmas para que los inhabiliten por sus decisiones, intimidando y presionando a los magistrados para que dicten sentencias acordes con un sentimiento social, la mayor de las veces, generado por lo juzgado y sentenciado en los medios de comunicación.

La despoblación como arma electoral

Rajoy anunció el pasado 14 de abril una inversión de 100 millones para la España rural. Ha hecho sus cálculos electorales y la España despoblada le puede servir de “granero” de votos y escaños, frente a un bisoño partido como Ciudadanos que no ha llegado todavía a calar en las zonas rurales.

El aparente “repentino” interés del presidente del Gobierno por la despoblación es una apuesta para las elecciones autonómicas y municipales de 2019, y las generales de 2020. Ciudadanos va comiendo terreno, según las encuestas, y según las encuestas ha reaccionado Rajoy, que es un buen jugador de ajedrez.

Todos los políticos relativizan las encuestas en público, pero toman buena nota en privado y actúan en consecuencia. Como las encuestas o sondeos marcan tendencias, esos datos marcan la agenda política. Para los ciudadanos, están lejanas las elecciones autonómicas y municipales –y no digamos las generales-, pero los políticos ya están de lleno en campaña.

El PP ha hecho sus cálculos y le interesa volcarse en provincias crecientemente despobladas, revistiéndolo de una sensibilidad y solidaridad “encantadoras”, tras el olvido reiterado de los Gobiernos del PP y del PSOE, a partes iguales. Cuenca, Soria, Zamora…, de repente en la agenda priotaria de Rajoy.

Día del Libro

1El Corte Inglés de Castellón repitió este año la iniciativa de una lectura continuada, a lo largo de todo el día, el pasado lunes, en que celebramos el Día del Libro. Yo fui uno más de los 120 que leímos desde las 10 de la mañana, en turnos bien organizados por Pablo Sebastià, “El principito”, de Antoine de Saint Exupéry. Entre los más de un centenar de lectores estaba toda la sociedad castellonense –autoridades, periodistas, empresarios, escritores, artistas, políticos, etcétera-, y pienso que es una iniciativa positiva de respaldo generalizado a cuanto suponga incentivar la lectura, objetivo que siempre ha sido encomiable, y desde luego también en la actualidad.

Un tren para Coimbra

1.- Antonio de Oliveira Salazar. Doctor en Economía Política. Catedrático de la Universidad de Coimbra, la segunda Universidad más antigua de Europa. En el año 1926 fue nombrado ministro de Finanzas. Con este motivo exigió al presidente de la República portuguesa las necesarias garantías para aplicar su programa económico a la maltrecha economía. En el supuesto de que el Presidente no aceptara su programa “se volvería a su Cátedra de Coimbra en el primer tren que saliese”. La frase hizo fortuna en los ambientes políticos. Suele aplicarse en los casos de ciertos nombramientos políticos donde los candidatos, por su situación profesional y personal, en cualquier momento, pueden abandonar la actividad política sin que ello les suponga ningún tipo de lesión personal o familiar. En una palabra, sus espaldas económicamente están bien cubiertas y sin agujeros lesivos.

El idioma valenciano en la Roma de los Médicis (I)

('Historias del idioma valenciano', Valencia, 2003, p.52)

En 1517 el trotamundos extremeño Torres Naharro publica en Nápoles la Propalladia, obra que refleja ambientes romanos donde el optimismo de las triunfantes tropas españolas alterna con la picaresca de bellas cortesanas, escuderos raposos, ermitaños intrigantes, siervos de cardenales, etc. En una Roma culta y sibarita, el hormiguero humano de italianos, tudescos, valencianos, castellanos y franceses inspira cómicos enredos sobre asuntos de Venus y Baco.

Torres Naharro (Badajoz, h.1485) escribió sus comedias en Italia, adonde habría llegado antes del 1500. Todo indica que se enroló en el ejército de la Iglesia mandado por César Borja, hecho que le permitió retratar a los veteranos del mismo. En sus comedias, los soldados añoran “aquel tiempo de Alexandre” (el papa valenciano Borja), y “al padre de los soldados el buen Duque Valentino”, en alusión a César Borja, general de las fuerzas papales de su padre Alejandro VI. El dramaturgo convivió en Roma con personajes que hablaban valenciano, idioma entendido no sólo por los Borja, sino también por el círculo de León X, ya que en su corte se representaban comedias de Naharro donde se escuchaba esta lengua. El comediógrafo lo advierte en el introito de “Seraphina”:

La llengua valenciana en Catalunya (II)

En l’articul anterior reivindicava lo que hasta fa quatre dies ningu es questionava: la supremacia de la llengua valenciana front a la catalana, i com tenien que beure el catalans en la cuna del saber valencià per tal d’ilustrar la seua cultura, carent de continguts relevants. Be es cert que, una vegada adquirits eixos coneiximents, els catalans, en la nostra desinteressada i cordial ajuda, despres els han utilisat per a apropiar-se’ls i presentar-los com a propis. Pero mentres tant, i abans d’aixo, es continuaven publicant en Catalunya les obres escrites en llengua valenciana.

La famosa obra del nostre escritor Joan Roïç de Corella, Primera part del Cartoxa, es publicava en Barcelona l’any 1518, i com consta en el seu colofo: ‘‘... trelladada de lati en valenciana lengua’’.

El prolific autor valencià Miquel Pereç, reestampa en la Ciutat Comtal, tambe en 1518, el Libre del menyspreu del mon e de la imitacio de Jesuchrist, i diu: ‘‘aiixi mateix en valenciana prosa’’.

Parlaven en l’articul anterior de la figura rellevant de Francesc Eiximenis, i com diferenciava perfectament el catala del valencià. Una de les seues obres editades en Barcelona es Scala Dei, en l’any 1523, advertint: ‘‘Novament traduit de Llemosi en nostra lengua vulgar Valenciana’’.

El cuadrado mágico del adoctrinamiento catalanista

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En el famoso De Laudibus sanctae Crucis (c. 820), el benedictino Rabano Mauro ofrecía ejemplos de caligramas sobre la Santa Cruz, que no es el caso del vil Compromís, enaltecedor del Islam y feroz martillo del Catolicismo.

El llamado cuadrado mágico era una ordenación enigmática de números que debían ser interpretados con lecturas en diagonal, a la inversa, en vertical, espiral, etc. Los autores cristianos preferían sustituir cifras por palabras de lectura enrevesada mediante recursos gráficos que, en ocasiones, alternaban latín y griego con lenguas vulgares.

En esta Navidad del 2017, la Generalitat del Compromís de Mónica Oltra y sus palmeros nos ha sorprendido en la prensa con un cuadrado mágico sardanero, de un nivel deliberadamente bajo; alejado de los caligramas poéticos de Apollinarie o los caligráficos persas del s. XVII. Así, en el Información de Alicante aparecía este anuncio-felicitación (que nos cuesta unos 60.000 €, sólo en este medio) que, para mayor inri, chocaba con la dramática noticia del mismo periódico: “La provincia no tiene una sola plaza libre de salud mental. Un millar de personas aguarda un hueco...” (Información, 18/12/2017).

Ciudadanos en su laberinto

Ciudadanos sigue insistiendo: Cifuentes debe dimitir. No parece que vaya a dimitir y no creo que Ciudadanos entregue la Comunidad de Madrid al PSOE, por lo que hay que estar atentos a cómo justifica que Cifuentes siga.

Hay un sector de la población, nada desdeñable por lo que me llega, que ve exagerado el jaleo” a raíz del máster de Cifuentes. No les parece que la exigencia de Ciudadanos tenga mucho sentido, cuando se está juzgando a dos expresidentes de Andalucía por más de 800 millones de euros de fraude en en los EREs, y de lo que acaban de decir de que “no sabían nada”. Y otras cuestiones que preocupan, y mucho, son las pensiones, Cataluña, el paro. Al lado de todo ello, afirman que un máster no tiene entidad para ocupar tanto tiempo a gobernantes, políticos y medios de comunicación.

Una vez más, me temo que puede haber una fractura entre lo que Ciudadanos exige de modo absoluto y lo que la sociedad piensa, es decir, una nueva separación entre sociedad y políticos. En parte, porque la opinión generalizada es que con los másters hay, en general, poco rigor, y prestigiarlos es responsabilidad primordialmente de las universidades.

Seguro que en Ciudadanos están valorando su postura firme –con cierta dosis de precipitación– desde el comienzo del “mastergate”, pensando que Cifuentes dimitiría impulsada por Rajoy, y ahora se ven en un laberinto, porque entregar la Comunidad de Madrid al PSOE por un máster puede costarle votos a Ciudadanos en 2019.

El “pedagogo” Cantó

El famoso máster de Cristina Cifuentes –que ha renunciado a él– está levantando abundantes casos similares en toda España y en la casi totalidad de los partidos políticos. No sé si quienes airearon el caso Cifuentes eran conscientes de que tendría un efecto “boomerang”, pues el panorama político español está plagado de falsedades y eufemismos, como se está recordando o aireando en estos días. Lo positivo, indudablemente, es que todos los políticos están revisando sus currículums, un paso más de salud democrática, que buena falta nos hace falta en este año que se conmemora el 40º aniversario de la Constitución.

Toni Cantó, diputado de Ciudadanos en el Congreso y que previsiblemente aspirará a presidir la Generalitat Valenciana en 2019, ha reconocido que durante muchos años figuraba en su currículum “pedagogo”. El exdiputado de UPyD es, a la vez, presidente de la Comisión del Congreso para la Auditoría de la Calidad Democrática y la Lucha contra la Corrupción, hecho irónico en su caso. Cuando era diputado de UPyD quedó publicado que era “pedagogo”, pues la web del Congreso así da fe. Cantó daba clases de teatro y ha intentado justificarse alegando que no hace falta una licenciatura en Pedagogía para dar clases de teatro: evidente, pero no por ello ha de atribuirse la condición de pedagogo.

La libertad irracional: Perder el sentido del límite

1Cualquier espectador medianamente reflexivo de la sociedad actual no puede menos que experimentar un gran desconcierto –¿a dónde vamos a llegar?, decimos– ante ciertos comportamientos que indican que se ha perdido el sentido del límite en casi todo, pero muy especialmente en la dimensión moral. Nuestra sociedad se asienta sobre una gran contradicción: por una parte, en materias económicas y sociales, cada vez existe más control administrativo, más leyes, más disposiciones que limitan la libertad de actuación de los individuos y de los grupos; y por otra parte, en el orden de los comportamientos éticos, el talante pluralista y las leyes ultra liberales han abierto las puertas de la total permisividad sin apenas establecer límites, en una especie de reino de libertad gratuita en el que cada uno puede hacer lo que quiera. El límite que encontramos en el ministerio de hacienda no lo encontramos en el ministerio del orden público, lo cual indica que nos importa muchísimo el dinero y muy poco las buenas costumbres. Y que se ha perdido el sentido del límite lo indica incluso la opinión de la calle en una expresión muy castiza: “fulanito o fulanita se han pasado”… Pasan o traspasan el límite del sentido común ético, naturalmente.