Imposición educativa

Se va normalizando nuestra vida y se comprueba que problemas antiguos siguen igual o peor, como es el caso de la política educativa valenciana. Tal vez esperaban los responsables, con el conseller Vicent Marzà a la cabeza, que las familias, los profesores, los sindicatos, toda la sociedad civil valenciana, se cansaran de reivindicar la libertad educativa. Nadie se puede acostumbrar nunca a los totalitarismos, sean del tipo que sean, y desde hace 6 años estamos asistiendo a un totalitarismo educativo en toda regla.

Todos hablamos de libertad, queremos que conste en nuestro DNI. Algunos vacían o prostituyen esa palabra: libres para irse a estudiar a una comunidad autónoma donde no se imponga el valenciano, libres para llevar a los hijos a un colegio privado en que no se adoctrine, y así podríamos continuar. ¿Suena fuerte la palabra “prostituir” la libertad? Pues para mí se queda corta respecto a lo que presenciamos: se mercadea con la educación, sin respetar la libertad educativa de los padres, la libertad de elección de centro. Y todas las soluciones para unos padres que no estén dispuestos a que les compren, a ellos y a sus hijos, pasan por gastos cuantiosos, en el caso de que puedan asumirlos, en vez de recibir la educación que deseen por los impuestos que pagan.

Alicante será escenario este sábado próximo, día 26, de una concentración convocada por los padres de la enseñanza pública (COVAPA) y concertada (CONCAPA) exigiendo una “Educación sin imposición”. Como ha anunciado Sonia Terrero, presidenta de COVAPA en la Comunidad Valenciana, luego vendrán manifestaciones similares en Castellón y Valencia. Piden que Ximo Puig cese a Vicent Marzà, porque no hay manera de que puedan hablar con él. Marzà prostituye la libertad educativa.

A esta manifestación se están adhiriendo numerosas asociaciones, federaciones, sindicatos, etc. Hay que destacar que no es una reivindicación de los padres de la concertada solamente, sino que COVAPA agrupa a las AMPAs de los centros públicos de las tres provincias ¡la libertad la reclaman todos, ya sean de la enseñanza concertada como de la pública! ¿Se da cuenta Ximo Puig de lo que esto supone? Es evidente que ha permitido a Marzà hacer lo que ha querido, con una nefasta Ley de Plurilingüismo, y que Puig aplaude ¿pero se da cuenta de que los cambios políticos vienen precedidos de cambios sociales, y hay un clamor reclamando la libertad educativa? Las urnas autonómicas de 2023 dictarán sentencia, o antes si Ximo Puig adelanta las elecciones. Ni el virus de la pandemia ahoga el grito de libertad educativa.