Prevenir entre todos

Prevenir los incendios forestales en la provincia de Castellón, y en toda España, exige un cambio radical de mentalidad. Si tanto hablamos de emergencia climática, valdría la pena hablar de “emergencia social”, arrimar el hombro.

El mismo día que el vicepresidente tercero y conseller de Medio Ambiente, Vicente Martínez Mus, presentó en Xeraco el refuerzo extraordinario de vigilancia forestal  el pasado viernes, 7 de agosto, se producían varios incendios en el interior de Castellón. Tormentas  y una intensa actividad eléctrica fueron la causa de los incendios en Culla, Tírig, la Serra d’en Galceran y la Salzadella. El viento y la orografía los complicaron.

El mismo día 7 la alcaldesa de Onda, Carmina Ballester, afirmaba que “ahora toca mirar al futuro, trabajar unidos para recuperar nuestro entorno natural y seguir reforzando la prevención para estar mejor preparados ante cualquier emergencia”.

Se tiende a pensar que la única solución a los incendios es aumentar los medios públicos. La gran cuestión es el abandono del monte, por lo que entre todos hemos de poner en marcha con más iniciativa e imaginación medidas que incidan en la raíz.

Con frecuencia hay en nuestra sociedad lo que se puede denominar “ecologismo de salón”: defensa de la naturaleza desde el sofá. Han ardido 9.500 hectáreas en la Sierra de Espadán con graves daños. Dilema: quejarnos cada año o arrimar el hombro ya. 

Propongo un ecologismo social, no meramente institucional. Que se articulen medidas implicando a la sociedad. Es muy conocida la queja de los que viven en municipios que han sufrido incendios forestales de que “se veía venir”. Ya que se ve venir, vamos allá.

Campos de trabajo de universitarios, a lo largo del año, para limpieza forestal. Estos días los jóvenes tienen muchos festivales musicales, viajan mucho. Universitarios de la UJI ¿están dispuestos? Ayuntamientos y UJI programando jornadas forestales para limpiar bosques, con ayuda de técnicos. Pagándoles solo los gastos. Hacer un plan.

Otra solución es que los que cobran el subsidio para mayores de 52 años dediquen dos días a la semana a tareas forestales. Solo dos días, para que el resto busquen trabajo.

Otra solución es pedir voluntarios para esa prevención a ONG, asociaciones, fundaciones, también jubilados que tengan la salud necesaria.

En los municipios con mayor riesgo forestal llevar a cabo una labor de captación de voluntarios para esa tarea. Los agricultores y ganaderos saben muy bien dónde hay riesgo de incendios. ¿O preferimos seguir con el ecologismo de salón?

  • Javier Arnal Agustí es Licenciado en Derecho y periodista.
    Escribe, también, en su web personal.