Tertulias de Adall

La pasada semana asistí a una tertulia organizada por Adall en Castellón. Tiene una gran actividad cultural sobre todo con “Las tertulias de Racó de la Cultura y del Arte de Adall”, abordando temas variopintos, con coloquio y actuaciones musicales.

No siempre me es posible asistir, pero valoro mucho esta actividad que dirige el farmacéutico Víctor Vázquez. La literatura, la historia, el arte, la filosofía, todo o casi todo tiene cabida. En esta ocasión se celebró en la librería Argot. Suele congregar a medio centenar de personas, de todas las edades. Hay un coordinador mensual.

La tertulia del pasado 16 de marzo tiene un mérito adicional: al día siguiente de acabar las fiestas de la Magdalena, un grupo de personas organiza una tertulia cultural, que parece una iniciativa arriesgada por el frenesí y cierto agotamiento festivo, pero que se comprobó que no es incompatible. Cuando algo interesa, casi toda fecha es buena.

El ponente fue Ramón Roig Barberá, doctor en Filosofía, bajo el título “¿Estamos los educadores de hoy preparados para educar a las nuevas generaciones?”. Desarrolló un conjunto de ideas, en buena parte alimentadas por su experiencia docente, que son un reto educativo. Sobre todo, espoleó el sentido crítico auténtico, algo muy necesario, y el realismo de mejorar cada uno lo que tiene alrededor sin utopías.

Hay realidades positivas en nuestra sociedad, que no son institucionales, y vale la pena conocer, porque son síntoma de vitalidad ciudadana, sin depender de subvenciones ni organigramas, que intentan divulgar la cultura, a veces con una dependencia política o ideológica que intentan inculcar con el dinero de todos, con nuestros impuestos, pero sin apertura real. Unos pocos deciden, no comparten. Faltan motores como Adall.

Tal vez el mejor Ministerio de Cultura es el que no existe, y lo podríamos aplicar al ámbito autonómico, provincial o municipal. Según la Real Academia Española, “cultura” es el conjunto de conocimientos que permite a alguien desarrollar su juicio crítico, y también el conjunto de modos de vida y costumbres, conocimientos y grado de desarrollo artístico, científico, industrial, en una época, grupo social, etc.

Obsérvese que la RAE le otorga un valor decisivo para tener juicio crítico. Adall lo potencia con sus actividades. Sin embargo, sugiero al lector que piense qué vida cultural observa a su alrededor, qué actividades o instituciones la fomentan, y si realmente buscan el diálogo y el espíritu crítico. ¿Se trata igual la IA, la familia, la cultura woke, el medioambiente, el feminismo, la Iglesia, la libertad de enseñanza, el aborto? No.

  • Javier Arnal Agustí es Licenciado en Derecho y periodista.
    Escribe, también, en su web personal.