Benicàssim de fiesta

Benicàssim tuvo el domingo pasado una fiesta especial, emotiva y muy significativa. Ya tiene desde ese día una iglesia dedicada a San Juan Pablo II. El obispo de la diócesis de Segorbe-Castellón, Casimiro López,  presidió la consagración del Altar y la Dedicación del templo, como se recoge en una placa conmemorativa a la entrada de la iglesia.

Más de 25 años ha llevado la construcción de esta iglesia, que Benicàssim necesitaba. Con un censo de 20.000 habitantes y una población real durante el año de unas 30.000 ó 40.000 personas – que se multiplican en verano -, es una ciudad que tiene una pequeña iglesia parroquial, Santo Tomás de Villanueva, en el centro del núcleo urbano antiguo, claramente insuficiente para la población y los turistas.

Hasta ahora, en pequeñas capillas diseminadas por el término municipal, se han ido celebrando Misas y atendiendo espiritualmente a quienes lo deseaban. Ahora, con la iglesia de San Juan Pablo II, ya finalizada, se dispone de una iglesia para medio millar de asistentes. La tenacidad e iniciativa del párroco, Luis Oliver, son un ejemplo de cómo sacar adelante un proyecto inacabado. 

El domingo pasado, en la Dedicación de la iglesia, estaba abarrotada. Era un día importante para Benicàssim y para muchas personas que vamos con frecuencia allí. De hecho, vinieron desde Barcelona, Madrid, Valencia y otras ciudades bastantes personas que tienen un apartamento o pasan algunos días.

El arquitecto, Ángel Albert, intervino al principio de la ceremonia, para explicar algunos aspectos de la nueva iglesia, ya concluida. Destacó que se ha buscado que sea moderna y, a la vez, entronque con elementos tradicionales. Lo ha conseguido. Animo a visitarla, contemplarla, porque de hecho ha pasado a ser parte importante del patrimonio artístico de la ciudad. Susana Marqués, la alcaldesa, tiene motivos para estar contenta. El Cristo, el Via Crucis, la capilla del Santísimo, las vidrieras, el edificio, valen la pena.

Como se destacó, es una obra “coral”, en el sentido de que se han implicado instituciones –Diputación, Ayuntamiento -, además lógicamente del obispado, y muchas personas que han arrimado el hombro de diversas maneras, bastantes de los denominados “veraneantes”, que muchas veces pasan temporadas en la ciudad desde sus padres y abuelos. Se sienten y son parte de la ciudad, y lo han demostrado.

La ceremonia fue solemne y cuidada. Con emoción, se depositaron varias reliquias de santos, entre ellas una de San Juan Pablo II.  Pasado y presente, unidos.

Blog: http://javierarnal.wordpress.com

  • Javier Arnal Agustí es Licenciado en Derecho y periodista.
    Escribe, también, en su web personal.