Pedro Sánchez catapulta a Ayuso

La cualidad de Pedro Sánchez de prometer una cosa y la contraria, pactar con quien haga falta para seguir en la Moncloa, sobrevivir en el PSOE y llegar a ser presidente del Gobierno, en definitiva ser un tahúr de la política, obliga a no tomarse en serio casi nada de lo que dice, o incluso a pensar que va a hacer lo contrario de lo que dice.

Hasta sus socios de Gobierno lo saben, y también que lo único seguro es que está en manos de ellos, podemitas, independentistas y filoetarras.

Un tahúr, incluso con esos rasgos tan conocidos, también comete fallos para sus propios cálculos. Y también Iván Redondo. De los últimos meses, destaca su error en la moción en Murcia, engatusando a Ciudadanos en su desesperación por gobernar en algún sitio más antes del hundimiento final, que fracasó, y desencadenó que Isabel Díaz Ayuso inmediatamente convocara elecciones anticipadas, convencida que la siguiente era la Comunidad de Madrid en presentarse una moción de censura.

Grave error de cálculo de Pedro Sánchez. No previó esa decisión de Ayuso o no prestó atención a quienes le avisaban de que la presidenta de la Comunidad de Madrid ya llevaba tiempo proponiéndole a Pablo Casado adelantar las elecciones, por la actitud de Ciudadanos y porque iba notando que, por la gestión de la pandemia, los madrileños darían un apoyo mayoritario a ella, al PP.

Pedro Sánchez ha catapultado a Isabel Díaz Ayuso, a quien todas las encuestas le otorgan el doble de diputados que hace 2 años, a las puertas de la mayoría de la mayoría absoluta de 69 diputados, y hoy por hoy pronostican que necesitará ligeramente a Vox.

Desde luego, las incógnitas están casi todas abiertas para el 4-M: si logrará gobernar Ayuso en solitario o con Vox, si Ciudadanos obtendrá representación, si Pablo Iglesias logrará una cierta recuperación de Podemos, cuántos diputados obtendrá Vox, y si el “serio y soso” candidato socialista –Ángel Gabilondo– crecerá algo respecto a 2019 sobre todo por el hundimiento de Ciudadanos.

Quienes viven en la Comunidad de Madrid y quienes tienen derecho a voto comentan sus impresiones, a veces más interesantes de palabra que por escrito. Pero a veces es útil también la perspectiva de quienes ni somos madrileños ni vivimos allí.

No son pocos los comentarios que me han llegado de que Ayuso va a lograr en Madrid lo que Rita Barberá logró durante muchos años en el ayuntamiento de Valencia: muchos votantes de izquierda votaban a Rita –no al PP en sentido estricto-, y luego votaban muy distinto a nivel autonómico o estatal.

Isabel Díaz Ayuso ha peleado lo indecible contra Pedro Sánchez y su Gobierno durante la pandemia, ganándose el apoyo entusiasta de muchos que han visto cómo ha salvado sus empleos, ha aprobado medidas que luego el Gobierno se ha visto obligado a introducir, y lo cierto es que es, ahora, la candidata que puede lograr la mayoría absoluta. Más que el PP, el voto es a Ayuso: esto tiene mucha importancia, aunque en el PP ni se mencione, por razones obvias.

Lo último que sirve para catapultar a Ayuso es la presión fiscal. Ángel Gabilondo, el candidato del PSOE, prometiendo que no subirá los impuestos, y Pedro Sánchez anuncia que los va a subir en Sociedades, Patrimonio y Sucesiones, invocando a la Unión Europea.

Todo apunta a que Pedro Sánchez se ha visto forzado por ERC y Podemos. Sin embargo, es lo que faltaba para catapultar todavía más a Isabel Díaz Ayuso, afirmando Pedro Sánchez que lo que promete Gabilondo es en calidad de candidato. Y se queda tan tranquilo.

Gabilondo ha quedado socarrado del todo, casi ni es candidato ya, por la tumba política que le ha cavado el presidente del Gobierno, alegando que ha de velar por los intereses de todos los españoles.