Trata en Nules

En Nules se ha liberado a 80 personas víctimas de trata y se ha detenido a 7 personas. Una red, en efecto, de casi esclavitud, engañadas en su país, trabajando 13 horas diarias, sin descanso ni remuneración digna: “Operación Balarama”.

La mayoría jóvenes entre 20 y 35 años, trabajando en tareas agrícolas, y controlados mediante coacciones, amenazas y agresiones.

Nos llegan tantas noticias de sucesos, guerras, maltrato y violencia, que corremos el riesgo de estar vacunados, indiferentes y, en la práctica, pasivos. No sé la reacción del lector de estas líneas, preguntándose qué puede hacer cada uno de nosotros para evitar estas explotaciones de personas. Nos lo cuentan de países de África y Asia, y lo vemos como algo lejano. Sucede en Nules, al lado de nuestra casa, y ya nos golpea algo más.

No soy de Nules ni vivo en Nules: voy allí con frecuencia porque tengo unos cuantos amigos, y el ambiente de la ciudad es muy festivo y acogedor. Desde hacía tiempo, cuando llegaba con el coche, veía viviendas antiguas, en cuyas ventanas había una gran cantidad de ropa tendida para secarse. Me fue llamando la atención.

Otro día, hace un par de meses, tomando café con un amigo en Nules observé que en la mesa de al lado había un grupo de jóvenes extranjeros con la mirada perdida, y parecían físicamente cansados. De aspecto triste. Comentamos mi amigo y yo que podría avergonzarnos la situación personal, familiar o profesional de ese grupo. Pasamos a hablar de otro tema.

Al enterarme de que se ha desarticulado una red tan amplia de explotación laboral y personal, me han venido estos recuerdos. Tenemos la tendencia a sentirnos ajenos cuando hay situaciones dolorosas cerca de nosotros, miramos hacia otro lado, o simplemente pensamos que no hay nada que decir, hacer o denunciar.

En este caso, no sé cómo se ha reunido toda la información para proceder a las detenciones, pero queda un poso de pena. Hemos visto todos grupos de extranjeros en furgonetas recogiendo naranjas. Entidades agrarias y empresariales, Guardia Civil, autoridades ¿no podrían hacer más, vigilando, pidiendo documentación, alertando?

Sucede con esto y con casi todo. El Papa León XIV afirmó el pasado sábado que todos tenemos un lugar en el mosaico de la paz. Me sonó a algo sabido y, a la vez, poco asimilado en la práctica. Todos podemos hacer más por la paz, por evitar la explotación laboral, porque ser ciudadanos anónimos o quejosos por sistema es muy cómodo.

  • Javier Arnal Agustí es Licenciado en Derecho y periodista.
    Escribe, también, en su web personal.