Vividora

No soy el único que, ante el anuncio del informe “España 2050”, que presentará este jueves Pedro Sánchez, hago un gesto de desdén y menosprecio. Nos interesan los problemas de 2021, laborales, económicos, de derechos, de justicia, de rigor y buen gobierno. La impotencia del Gobierno lleva a ir dilatando la resolución de los graves problemas que tenemos, a “despejar a córner”, ahora que estamos a punto de acabar la Liga de fútbol, con todas sus emociones. La ceguera de Pedro Sánchez la describió hace unos días Felipe González, al exponer las dificultades presentes y afirmar que “llega un tío” y dice que todo va fenomenal, en clara alusión al presidente del Gobierno. Además, no es sólo un Gobierno desbordado, sino que genera nuevos problemas: su apoyo al líder del Frente Polisario nos pasa ahora factura, y sabemos lo fácil que resulta a Marruecos cumplir su amenaza de “vengarse”, pasando a nado unos 6.000 marroquíes en un solo día, y teniendo que acudir al Ejército para controlar la invasión.

Ese modo de gobernar, que disfrazado del famoso “consenso” dilata y difumina los problemas reales para imponer los intereses políticos sectarios, tiene su traslado a la Comunidad Valenciana. El personal sanitario está soliviantado con Ximo Puig y Ana Barceló, por las reiteradas chapuzas en la pandemia: dicho por algunos de ellos, el personal sanitario “hará todo lo posible porque el Botánic pierda las próximas elecciones”, y son comentarios de profesionales que han votado a las izquierdas en el pasado, pero ahora están dolidos. Otro tanto cabe decir sobre Mónica Oltra, como pudo comprobar este lunes en Valencia, al recibir a Irene Montero, ministra de Igualdad: ambas tuvieron que escuchar cómo les llamaban “sirvergüenza” y “vividora”, sin ningún tipo de lenguaje inclusivo. Es más, le echaron en cara a la ministra que, menos lenguaje inclusivo, y más ayudar de verdad a las mujeres.

Pedro Sánchez tenía en la cabeza adelantar las elecciones a finales de 2021, reconquistando el poder político en Murcia y Madrid de la mano de Ciudadanos –patética la trayectoria del partido de Inés Arrimadas– y amparándose en los 140.000 millones de fondos europeos. Falló Murcia y se disparó un tiro en el pie, al no prever lo que podía suceder en Madrid, donde Isabel Díaz Ayuso barrió el 4-M. La situación política actual ha cambiado, ya con alguna encuesta que otorga mayoría absoluta a nivel nacional a PP y Vox. Sánchez intentará agotar la legislatura hasta 2023. Siempre pensando en él, no en el bien de España.