Ursula von der Leyen ha aconsejado que tengamos un kit de supervivencia de 72 horas para afrontar una crisis climática o una guerra. Reacciones de inquietud, sumisión, y también humor.
Una empresa de Castelserás (Teruel) ha enviado a Úrsula un kit consistente en un jamón de Teruel de siete kilos, un bote de melocotón de Calanda de tres kilos y cinco litros de aceite de oliva de la zona.
Original respuesta a la petición de la Unión Europea, con humor, y de paso sirve para promocionar productos de calidad, que desde luego viene bien tener con frecuencia y más en caso de confinamiento, de lo que algo ya sabemos por el confinamiento de la pandemia. El carácter aragonés se ha caracterizado siempre por una buena dosis de realismo y sentido común, junto a un humor socarrón.
Buena parte de las noticias internacionales y nacionales no son lo que parecen. Hay que plantearse que la sociedad global mundial tiene unos intereses y un control muy fuerte de los medios de comunicación.
Lo que hay detrás de noticias, rumores, consejos, e incluso mandatos y prohibiciones, es muy complejo saberlo con certeza. Algo sabemos… y algo intuimos, pese al esfuerzo de no pocos por lograr que no pensemos ni seamos críticos, sino peleles o juguetes en manos de intereses comerciales o políticos.
Llama la atención el juego de algunos medios de comunicación, repitiendo como cacatúas y orquestadamente lo que a todas luces es una consigna que “alguien” ha dado en un momento concreto y no precisamente casual: el kit, su necesidad, su contenido.
Tienen un calendario, una agenda –la famosa Agenda 3030 es un ejemplo– que se reviste de emergencias y sensibilidades, casi como aplicación imprescindible de los derechos humanos y la seguridad de nuestras familias. Coches eléctricos, Zonas de Bajas Emisiones…, muy en discusión, al menos por mi parte. Una orquesta.
Con frecuencia es la gente de a pie, sin necesidad de estudios universitarios ni adictos a internet ni la Inteligencia Artificial, la que conserva el sentido común y detecta esas numerosas maniobras manipuladoras, como ahora es el caso del kit 72 horas aconsejado por la Comisión Europea.
Trump prometió acabar con la guerra entre Rusia y Ucrania en 24 horas. Uno más de sus fiascos y resultado de funcionar como un sheriff mundial.
Trump, para someter a Zelenski, ha hecho todo tipo de maniobras, sorprendentes no pocas de ellas. Y Trump le ha intentado asustar con que la Tercera Guerra Mundial puede originarse por su postura ¡por haber sido invadido por Rusia!
¿Qué hay detrás de ese recurrir a la hipótesis de una Tercera Guerra Mundial? Rusia invade Ucrania, y parece responsabilizar a Ucrania de una guerra tan devastadora. Mucha tela que cortar en este asunto.
Lo que Trump ha logrado ya es que Europa decida invertir cifras descomunales en armamento. La cifra de 800.000 millones es escandalosa, mareante y en mi opinión desproporcionada. No soy pacifista a ultranza, simplemente pienso que no tiene sentido.
La pregunta es qué país es el mayor exportador mundial de armas. Por si no lo sabe el lector, es Estados Unidos, que tiene casi la mitad de todas las exportaciones mundiales de armamento: ¡qué bien le va a venir a Estados Unidos y su industria armamentística! La segunda en el ranking es Francia, con casi un 10%. Datos por si ayudan a entender a quién beneficia lo que está pasando.
Para que la opinión pública acepte como necesario y urgente multiplicar en Europa el gasto en Defensa es… algo tan sencillo como urgirnos a tener un kit de supervivencia 72 horas. Radios, televisiones, periódicos y redes sociales se han puesto a sugerir el contenido de ese kit.
Algunos amigos se han reído ante ese consejo. Una familia normal tiene en su casa bastantes más alimentos y recursos que para 3 días. Sentido común.
Si hay una guerra, podría ser muy devastadora, pero desde luego no estarían a salvo casas y familias con su kit 72 horas. Sentido común.
Es evidente que Putin es un dictador con afán de que Rusia vuelva a ser otra vez imperio en otro sentido, en el sentido militar y mundial.
Hay otros modos de contener a Putin: no comprar a Rusia todo lo que le estamos comprando. El gas que Francia y España compran a Rusia ahora, por ejemplo.
A ver si el paso siguiente es que nos aconsejen construir refugios por seguridad. Ya hay millonarios que los tienen, pero los ciudadanos normales preferimos vivir con la realidad del día a día, afrontar los gastos inminentes en la familia, y no cultivar el miedo a las catástrofes o las guerras.
Quien tenga miedo que haga lo que estime oportuno. Salir de casa es un peligro, porque el viento puede hacer que nos golpee un ladrillo o una valla, nos puede atropellar una moto-patinete-coche, o asaltarnos un ladrón. Mejor es tener en casa jamón de Teruel, melocotón de Calanda y aceite del Bajo Aragón, y procurar vivir, respirar y disfrutar de la vida, fruto de nuestro trabajo diario, con teletrabajo o en la calle.
Javier Arnal Agustí es Licenciado en Derecho y periodista.
Escribe, también, en su web personal.