Había quedado con un amigo el sábado pasado en Nules, para tomar un café a las 4. Él, que vive en Nules, me envió una fotografía tomada desde su casa en la que se veían las llamas y el humo en la Vall d´Uixó. Como es lógico, anulamos el café, porque la emergencia era más que evidente, cercana, y generaba ya grandes interrogantes.
Avance incontrolado del fuego, obligando a desalojar pueblos cercanos, así como confinar a la Vall d´Uixó y otros municipios. Llamadas, whatsapps, avionetas sin parar.
Hasta ese día, nos llegaban noticias de incendios forestales de toda España, sobre todo en la Comunidad de Madrid, y también en la vecina provincia de Teruel. Nos invadía el dolor y la preocupación: evacuaciones, miles de hectáreas quemadas, pueblos confinados, heridos, y un muerto en un incendio de Valencia. Conteníamos la respiración también, puesto que éramos conscientes de que la chispa podía saltar también en la provincia de Castellón, como en casi todas las provincias de España.
Y la chispa saltó el sábado, con toda su violencia. Nules se convirtió en el centro de la solidaridad, así como Onda y Segorbe. Las llamas eran claramente visibles en el casco urbano de Onda, así como el avance que parecía inexorable de las llamas.
La Vilavella, Artana, Eslida, Betxí… Imágenes y noticias de familiares y amigos que nos iban llegando a Castellón y a toda la provincia. No servía de consuelo que el incendio fuera provocado por algún pirómano, como desde el primer momento se apuntó. La tragedia y la solidaridad eran protagonistas.
El domingo, 26 de julio, el incendio seguía descontrolado. Precisamente el día de San Joaquín y Santa Ana, patronos de los abuelos, sufríamos especialmente por la gente mayor que era evacuada, abandonando sus domicilios y sus pertenencias. Juanfran Pérez Llorca, president de la Generalitat Valenciana, fue claro: nada hacía presagiar que ese día podrían volver a sus casas. Onda confinada. Varios heridos.
La causa apuntaba a un pirómano, pero no sirve en absoluto de consuelo. Una parte de la prevención de incendios forestales es evitar que un loco, un delincuente, queme unos matorrales y provoque un incendio de grandes dimensiones: ya 7.200 hectáreas. Locos siempre ha habido, hay y habrá: toca limitar los efectos que pueden provocar.
La causa es una deficiente política de prevención de incendios, que requiere mayor inversión. Una vez apagados los incendios, debe haber un cambio y prevenir mejor. Pedro Sánchez fue abucheado el lunes en la Vall d´Uixó:lo sabía pero prefirió la foto.
Javier Arnal Agustí es Licenciado en Derecho y periodista.
Escribe, también, en su web personal.
