Ceuta y el Papa

El Papa León XIV mostró su preocupación el domingo, 2 de agosto, tras el rezo del Ángelus dominical,  por la situación que está atravesando Ceuta. Pidió que se encuentren “soluciones de paz, estabilidad y justicia”.

Al Papa le corresponde iluminar y desarrollar la Doctrina Social de la Iglesia, para que luego los católicos y otros ciudadanos busquen soluciones concretas a cuestiones como la paz, y por supuesto todo lo relacionado sobre las migraciones, cuestión mundial de creciente importancia. 

¿Cómo calificar el hecho de que más de 72.000 personas invadan? Hoy, día del eclipse solar, recordamos el eclipse humano en Ceuta  ¿Se repetirá el 15 de agosto?

Interesante la valoración de Luis Argüello, presidente de la Conferencia Episcopal Española. “La invasión de Ceuta es un test. La demografía es un arma. La biopolítica es clave en el actual poder mundial. Se juega con la vida y se utiliza a las personas – sus sueños, hambre, sexualidad y datos – a favor del lucro y del poder”, afirmó el obispo el mismo día 2 de agosto.

Me ha llamado la atención leer o escuchar estos días a algunas personas que apelan a las palabras del Papa sólo para atender humanitariamente a los que han llegado a Ceuta, simplificando y utilizando en su interés  lo que el Papa ha dicho sobre los migrantes.

Es interesante lo que dijo el Papa en el “Encuentro con las realidades de acogida de los migrantes”, el 11 de junio, en Las Palmas de Gran Canaria. Abordan con valentía el fenómeno de las migraciones, y no hay un “único” responsable. Subrayó el “derecho a  no tener que migrar” y que “no podemos acostumbrarnos a contar muertos”.

Habló de “las mafias que trafican con la desesperación”,  “industrias de muerte”. Destacó que el drama que estamos viviendo debe convertirse en examen de conciencia.

Examen de conciencia “para las naciones de origen, que deben crear condiciones de paz, justicia y desarrollo; para las naciones de tránsito, llamadas a proteger y no a dejar a los débiles en manos de redes criminales: para Europa, que no puede proclamar la dignidad humana y acostumbrarse a que el Mediterráneo y el Atlántico sean cementerios sin lápidas; para la comunidad internacional, llamada a una cooperación eficaz y perseverante”.

Es un párrafo que ya me llamó la atención en su momento, anterior a la invasión de Ceuta. Sin embargo, me pareció una síntesis valiente y honda, sin generalidades morales,  útil para valorar hechos migratorios complejos, y buscar soluciones.

Yo lo aplico: responsables son las naciones de origen de los que invadieron Ceuta, responsables son las naciones de tránsito de más de 70.000 personas, responsable es Europa, responsable es la comunidad internacional. Y las mafias. Añado yo: responsable es el Gobierno español, por la nula prevención, nefasta gestión, y dañando la dignidad de los asustados habitantes de Ceuta. Marruecos tiene mucho que aclarar.

  • Javier Arnal Agustí es Licenciado en Derecho y periodista.
    Escribe, también, en su web personal.