En mi artículo anterior, “Ayudar a Ceuta”, ya expresaba mi impresión de que los españoles estábamos dejando solos a los ceutíes. No es excusa que estamos en agosto. Teníamos que haber reaccionado antes, de muchas maneras, expresando protesta por la invasión y por la incompetencia del Gobierno, junto a otras medidas de solidaridad que se podían haber puesto en marcha.
Mencioné que convendría organizar manifestaciones en toda España apoyando a Ceuta. Ya se están organizando, por ejemplo a cargo de “Vamos! Iniciativa Cívica”, el miércoles, 2 de septiembre, a las 20 horas, en una treintena de ciudades, pero seguro que se sumarán muchas ciudades españolas. “Ceuta es España. Ceuta es Europa”.
La Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) ha convocado a los más de 8.000 municipios y todas las provincias a manifestarse, también el 2 de septiembre, a las 20 horas. Insta a todos los ayuntamientos a unirse y participar ¿quién se va a esconder?
Y otras manifestaciones que se están convocando ahora por entidades culturales o partidos políticos: ojalá el afán de protagonismo no supere el afán de ayudar a Ceuta.
Se celebrarán ese día porque es el Día de Ceuta, en conmemoración de su incorporación a la Corona de Castilla en 1415. Ahora que Marruecos está diciendo con claridad que quiere “descolonizar” Ceuta y Melilla, a través de varios ministros: sin matices, que quieren esas dos ciudades… que nunca fueron marroquíes. Pero ya se sabe que, a base de repetir una falsedad, los marroquíes se lo van creyendo.
Los responsables de la invasión del 30 de julio en Ceuta son Pedro Sánchez y Marruecos. Ni mafias ni migrantes subsaharianos.
Por muchas comparecencias de ministros que se están celebrando esta semana, la convicción general es esa: Marruecos y Pedro Sánchez. Marruecos, alentando, organizando, permitiendo, lo que cada uno prefiera; Pedro Sánchez, sin reaccionar, yéndose de vacaciones, y ahora otra vez de vacaciones a Andorra, con clara dejación de su deber, tal vez porque Marruecos le tiene atemorizado por lo que pueda desvelar.
Mientras tanto, Ceuta es un infierno desde el 30 de julio. Los ceutíes, si no se resuelve con eficacia esta crisis, empezarán a “hacer las maletas”, porque no cabe una vida normal en una situación de tragedia y abandono. Los que tengan fácil traslado a la península, lo van a hacer pronto. Los que tienen hijos menores de edad ya están sopesando irse.
¿Qué haría cada uno de nosotros en su situación? Además de sacar de la cama a algún inmigrante que se ha colado –de los miles de inmigrantes que hay todavía en Ceuta, y también miles de menores-, defender puertas y ventanas, organizar grupos para ir por la calle, haríamos lo que los ceutíes ya han empezado a hacer: manifestaciones.
Pero si las manifestaciones de ceutíes y de toda España no obligan a tomar medidas y que en Ceuta se pueda vivir, se producirá lo inevitable: muchos harán las maletas, que era uno de los fines de la invasión del 30 de julio, vaciar de españoles Ceuta y Melilla.
Los habitantes de Ceuta no viven de las noticias que hablan de hackeo, posibles responsables marroquíes ni de los choques entre ministros: viven de lo que ganan en sus comercios –ahora esquilmados e inseguros– y de disfrutar de una vida serena con su familia.
El Gobierno aprobará medidas para ayudar económicamente a Ceuta. Será una tirita circunstancial sin abordar el problema crucial, para que Ceuta tenga un futuro normal: con Sánchez como presidente del Gobierno es imposible la normalidad en Ceuta y Melilla.
Además de las ayudas institucionales, las empresas y en general la sociedad civil debe ayudar todo lo que pueda, sin contar con Cruz Roja hasta que se clarifique todo lo que ha ido publicándose estos días. Instituciones y gente que vivan de verdad la solidaridad, sin lucrarse con sueldos cuantiosos y nutriéndose de nuestros impuestos.
Los socialistas saben que Sánchez es un lastre, pero les falta valentía: a los críticos se les amenaza o se les expulsará del partido. ¿Y si son los críticos los que dan el paso antes de que los echen? Argumentos no les faltan.
La ministra de Defensa, Margarita Robles, en el Congreso afirmó el martes que los servicios militares de información, incluyendo los agentes secretos del CNI, hicieron su trabajo en los días previos e INFORMARON a las Fuerzas de Seguridad y a la Delegación del Gobierno. Marlaska dice que no hubo “ninguna información” y, por escrito, la Delegación del Gobierno también niega las palabras de la ministra.
Siento decirlo: nos toman por borregos y por lerdos. El colmo es que, desde el PSOE, ahora intentar arreglar el choque entre Robles y Marlaska, diciendo que ambas declaraciones son compatibles, no contradictorias.
Ante esta disparidad en cuestión tan grave, Robles debe dimitir, si de verdad se cree sus palabras y no está interpretando un papel de seguir intoxicando a los ciudadanos para que Sánchez pueda aguantar unos meses más de presidente del Gobierno.
¿El hackeo a los teléfonos de Sánchez, Robles y Marlaska? Lo que pueden añadir es ya asumido: una invasión permitida cruelmente, con amenazas expresas o tácitas, por un Gobierno en total descomposición.
Los hackers de Jabaroot señalan a Abdellatif Hammouchi, director de la Policía y de los servicios de inteligencia marroquíes, como presunto cabecilla del asalto. ¡Fue condecorado por Marlaska hace diez meses!
Ceuta, corrupción socialista y de familiares de Sánchez, Adamuz, incendios forestales sin medios prometidos en mayo por Sánchez -¿se acuerda ahora alguien de eso?-, concesiones a independentistas… una larga lista.
Lo que está sucediendo en Ceuta debe atajarse con rapidez. Por los ceutíes y por todos. Ayer mismo llegaba de nuevo una patera a la costa de Cartagena, con medio centenar de inmigrantes. Coincido con Arturo Pérez-Reverte, tratando la invasión de Ceuta: somos el “hazmerreír” del mundo.
Todo el que pueda y quiera está llamado a acudir a la manifestación que se organice en su ciudad para apoyar Ceuta, la españolidad indiscutible de Ceuta, o está a tiempo de organizarla si no se ha convocado todavía. Hartos de “tragar”. Animo a acudir.
Javier Arnal Agustí es Licenciado en Derecho y periodista.
Escribe, también, en su web personal.
