Libertad de enseñanza

Javier Arnal el Mié, 10/05/2017 - 16:38

La manifestación del pasado sábado en Valencia, con unos 40.000 participantes, es un hito que debe analizarse. Es la mayor manifestación que se ha producido contra el gobierno nacido del Acuerdo del Botánico, dirigida contra la política de educación que pilota el conseller Vicent Marzà, y por supuesto Mónica Oltra.

Convocaron la manifestación la Federación Católica de Asociaciones de Padres de Alumnos y el sindicato USO. Posteriormente, la Mesa por la Educación en Libertad –que agrupa a patronales, sindicatos y universidades privadas, defendiendo la libertad de enseñanza ante los reiterados “avisos” de Marzà-, otros sindicatos, AMPAs de toda la Comunidad Valenciana, líderes del PP y Ciudadanos y otras muchas entidades se unieron a la convocatoria, se movilizaron y lograron una asistencia récord.

El detonante ha sido el plan de la Consellería de suprimir 31 conciertos en 1º de Bachillerato, pero los centros afectados –que han constituido una plataforma, que ya ha recogido más de 30.000 firmas en change.org- saben que o empiezan a defender con energía ahora los conciertos, o luego vendrán más supresiones de conciertos en ESO y Primaria. Morro, presidente de FCAPA, avisa: “o se rectifica o nuevas movilizaciones”.

Defienden la libertad. Hasta por ahorro económico, sabiendo que una plaza en un centro concertado le cuesta a la Administración la mitad que un puesto en la pública, hay que ser rigurosos en este debate. Libertad para elegir centro escolar de acuerdo con las propias ideas o preferencias, ya sea concertado o público, no tendría que ser motivo de discusión. Ambas fórmulas prestan un servicio público, por lo que es penoso el afán por acabar con los conciertos, salvo que el sectarismo y la actitud dictatorial sirvan para justificarlo.

Acudieron padres y profesores de los centros concertados ahora afectados a la espera de las alegaciones y de una decisión definitiva, pero también –y muchos– de otros centros todavía no afectados, o incluso de centros públicos, o personas con multitud de circunstancias personales, pero que avalan la defensa de la libertad escolar, tanto de los concertados, como del idioma vehicular –contra el decreto plurilingüe valenciano, que impone el valenciano-, así como otro tipo de imposiciones educativas que está dirigiendo Marzà, como es la ideología de género.

Calificar a la concertada como elitista es falso, desconocer la realidad, por ejemplo del colegio Mater Dei de Castellón.

Javier Arnal Agustí es Licenciado en Derecho y periodista.
Escribe, también, en su web personal.

 

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