El miércoles pasado, 28 de octubre, toda España sufrió el dolor de la tragedia ferroviaria en Urda, provincia de Toledo. Se podía y debía haber evitado.
Ese día publiqué en estas páginas la columna “Recortar derechos”, señalando a Pilar Alegría, secretaria general del PSOE aragonés, por su temor a que otro Gobierno recorte derechos. Tenemos derecho a mantener unos servicios públicos con seguridad, con nuestros impuestos, para no vivir tragedias como Adamuz y Urda. ¡Vaya legado!
Todavía ahora no hay un informe oficial de lo que ocurrió en Adamuz aunque desaparecieron pruebas. Hay mucho que aclarar, y por eso se demora el informe oficial, que ya no conoceremos con este Gobierno.
Había un clamor reclamando un mantenimiento urgente de las líneas de ferrocarril, empezando por la que hasta ahora presumíamos, el AVE. Una corrupción con 69 muertos ahora, y antes en Adamuz, con el pánico que tenemos de “no hay dos sin tres”. Averías frecuentes, fallos técnicos continuos, que han llevado a la muerte.
El dolor y la indignación me aumentó cuando el Gobierno, a los pocos minutos del accidente en Urda, dijo que se debía a un fallo humano. Todos pensamos que, en efecto, se debe a la incompetencia, sectarismo y falta de escrúpulos del ministro de Transportes, Óscar Puente, y del equipo que fue metiendo por su carnet socialista, sustituyendo a profesionales en puestos clave. Sí, un fallo humano, de Sánchez y Puente, que ya ha provocado 115 muertes. Cuesta entender que se vote a Sánchez.
Puente ha de dimitir. Indigna que diga que da la cara”: será su caradura, porque nadie le respeta ya. El ministro, unos días antes, había sido grabado bailando tontamente en un transporte público, ridiculizando la inseguridad. Alguien escribió que eso era propio de un enfermo: yo pienso que de un enfermo, amoral y sin escrúpulos.
No era una impresión mía. España entera empezó a poner de manifiesto el deficiente mantenimiento ferroviario – de las carreteras ahora prefiero no hablar , empezando por el presidente de los Ingenieros de Caminos de España, José Trigueros, culpando al ministro por la “falta de mantenimiento y control”, rechazando el fallo humano. Le llama “incompetente que pone tuits”, responsable de la tragedia.
Muy contundente Trigueros: un sistema de seguridad debe garantizar que un fallo humano no produzca un accidente así. “No puede ser que la alta velocidad española se convierta en el mayor desastre de Europa”, dijo.
Antonio Martín Carrillo, uno de los “padres” del AVE, ha dicho que “estamos ante un fallo sistémico; la alta velocidad española está enferma”. Impidamos que dependa de un enfermo, que encima se presenta como chivo expiatorio aludiendo a que será para él un “calvario” la campaña electoral. El matón del Gobierno ya no bromeará con ser líder del PSOE en 2031. Ahora le esperan procesos judiciales ¿y cárcel? PP y Vox, personados.
¿Dónde están los millones que Europa nos dio para mantener las líneas férreas?
Javier Arnal Agustí es Licenciado en Derecho y periodista.
Escribe, también, en su web personal.
