España entera llora por la tragedia de los dos trenes en Adamuz. Me parece que no es mera impresión personal o fruto del lógico seguimiento de las noticias de este accidente, sino que se palpa en la calle un estado de shock, de dolor, aunque estemos a cientos de kilómetros de tierras cordobesas.
Parece como si el tráfico quisiera también unirse al duelo. Las conversaciones están salpicadas de datos o detalles que se van sabiendo. Todos somos y nos sentimos Ademuz, la pequeña población cordobesa que está dejando innumerables muestras de ayuda, cariño y esfuerzos sin medida.
Gonzalo, el vendedor de cupones en Adamuz, salió sin pensárselo dos veces con su quad al lugar del accidente. Ha reconocido que sufrió mucho con lo que vio, algo imborrable, pero que se guarda para sí mismo.
Hierro retorcidos en los tres vagones. Con su coche trasladó a unos cuantos pasajeros, tras responder a guardias civiles y sanitarios que iba a “echar una mano”. Ya lo creo que la echó: también, en un segundo viaje con su quad, trasladando a sanitarios que en el lugar del siniestro, estaban atendiendo heridos, en un lugar de difícil acceso.
Gonzalo, y por extensión los habitantes de Adamuz, que se han volcado desde el primer momento con mantas y alimentos, personifica la generosidad, la valentía, la entrega y el corazón. No con palabras ni gestos, sino con hechos.
Otro de los héroes es Julio, de 16 años, que regresaba con su madre y con un amigo de pescar. Rescataron en volandas a varias personas, hasta que llegaron la Policía y los Bomberos.
Para quienes afirman que todo el mundo va a lo suyo, que prima la comodidad y el “yo”, el ejemplo de Gonzalo y Julio - y de miles de personas- les puede ayudar a tener algo más de esperanza en la calidad humana de quienes nos rodean. No se improvisa la heroicidad ni arriesgarse de esa manera, si no hay un poso cultivado de ideales en la vida.
El Rey manifestó que “un país manifiesta su fortaleza por cómo se atienden las emergencias” Es evidente que, al escucharle o leer sus palabras, el recuerdo se va a la falta de atención en el caso de la DANA de Valencia, donde fallaron todas las instituciones, y destacó la prontitud y generosidad de los voluntarios desde el primer momento, yendo a pie, con palas y escobas, agua. Hay cosas que no se deben olvidar.
Con un colega comenté el lunes que no debía informar en rueda de prensa sobre el accidente Óscar Puente, el ministro de Transportes, porque su talante altanero provoca rechazo, con comentarios poco oportunos y hasta una mueca-sonrisa. Y comentamos que el Gobierno debía elegir otro portavoz para esta tragedia. En la rueda de prensa del 20, martes, tras el Consejo de Ministros, Marlaska y Elma Saiz, la portavoz, dieron la cara: un acierto.
Es hora de llorar, y entre los muchos que rezamos también de rezar por esta tragedia. Y para que se investiguen a fondo las causas, si es el caso con los responsables, y si hace falta con ceses o dimisiones.
Las quejas de estos meses pasados de maquinistas y del sindicato ferroviario SEMAF, expresadas en su escrito del 8 de agosto pasado al Director de la Agencia Estatal de Seguridad Ferroviaria –entre otros altos cargos-, han de ser contestadas: qué se hizo, cuándo, cómo… Las lágrimas de toda España piden transparencia, claridad, sin rodeos. Las varias roturas de raíl a lo largo de unos 250 metros ¿causa o consecuencia del descarrilamiento?
Adif y Renfe, empresas de colocación de Pedro Sánchez y Óscar Puente. España financia con 755 millones la modernización de los trenes de Marruecos. Todo esto no puede ni debe seguir igual.
Si estuviese gobernando el PP, la izquierda ya estaría movilizada como si Feijóo y Ayuso fueran los herederos de Franco. Si las lágrimas por el trágico accidente facilitan la objetividad y la mesura de nuestros partidos políticos, sería un gran beneficio nacional.
El PP ha acusado al Gobierno de estar manipulando. El Gobierno nos alarma ante los bulos y las desinformaciones. No parece fácil que esta tragedia cambie la indeseable tensión política permanente-
Foto: Antena 3, Agencias y Redes
Javier Arnal Agustí es Licenciado en Derecho y periodista.
Escribe, también, en su web personal.
